miércoles, 30 de noviembre de 2016

Sobre 'Salvados' y Mercadona


Lunes, 28 de noviembre de 2016. La cadena de supermercados Mercadona abre sus establecimientos en España con total normalidad. La gente que normalmente espera a primera hora de la mañana a que abran la tienda sigue esperando como cualquier lunes. Los trabajadores han podido acudir a su puesto de trabajo como de costumbre. Todo se desarrolla como cualquier lunes, es decir, con cierta pereza.

Nada ha cambiado a pesar del programa de 'Salvados' del domingo anterior. Y si es precisa esta aclaración es porque, tras las reacciones que ha suscitado dicho programa, parece que Jordi Évole hubiera abierto una causa general contra Mercadona. Y nada más lejos de la realidad.
No voy a entrar a comentar el contenido del programa -del que cada cual extraerá sus propias conclusiones-, sino del formato. Y en mi opinión, este es uno de los programas más asépticos de los realizados por el programa. Me explicaré de una manera muy breve para no aburrir al personal.
1.- Évole contó con la presencia, declaraciones y testimonios de directivos de Mercadona, que pudieron explicar cómo trabaja la empresa y las mejoras que ha ido introduciendo a lo largo de los años para ahorrar costes y mantener los precios bajos -el caso de la botella de vino me parece significativo-. Estos mismos directivos también dieron la cara para responder a las críticas que se les hacía tanto desde trabajadores descontentos como desde proveedores críticos con la manera de trabajar de la compañía.
2.- El programa también retrato a los clientes, y lo hizo sobre todo con aquellos satisfechos con el servicio que reciben en la propia tienda.
3.- Évole contó con el testimonio de los trabajadores, tanto de los que están satisfechos con sus condiciones como los que no lo están tanto.
Es decir, Évole puso encima de la mesa las dos versiones de las tres patas analizadas por el programa: las relaciones de Mercadona con sus clientes, con sus trabajadores y con sus proveedores.
"El Fenómeno Mercadona" no es, por tanto, como he leído por ahí, un ataque a Juan Roig, ni un ataque a un empresario que ha creado 76.000 empleos. Incluso podría decirse que el programa del pasado domingo no llega a ser una visión crítica de ese modelo. Por eso no entiendo las críticas al programa, acusando a Évole de dar una visión sesgada de la realidad y de no realizar un buen periodismo. Y aún me cuesta más entender esas críticas de aquellos que dicen ser periodistas. Porque está visto que en este país, criticar -o intentar hacerlo- a ciertos grandes empresarios se ha convertido en un tema tabú. Tal vez Juan Roig sea perfecto y algunos no lo sepamos, y por eso mantenemos el empeño de que posiblemente el modelo de éxito de algunos grandes empresarios de este país no sea tan perfecto como nos intentan hacer ver. No pongo en duda el trabajo y la dedicación de estos empresarios, lo que ocurre es que tal vez haya periodistas que todavía se creen eso de cuestionar las cosas tal y como se muestran a la opinión pública.
Puede ser que Évole no haga un "Fenómeno El Corte Inglés" o "Fenómeno El Banco Santander". Y es que Mercadona no invierte en publicidad, mientras que la entidad financiera y los grandes almacenes sí lo hacen, y en cantidades ingentes. Cierto, y esa es una de las mayores críticas que podría hacerse al programa. Pero eso no le quita valor al hecho de poner encima de la mesa las luces y sombras de la principal cadena de supermercados de España.

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