viernes, 18 de diciembre de 2015

Jefecillos de medio pelo

Basta simplemente una gota de cualquier sustancia tóxica para contaminar todo un depósito de agua. Y a partir de ahí es imposible recuperarla. Hay que tirarla toda, limpiar bien el depósito y volver a llenarlo. Ahora, hagan un juego de traslación y piensen en esos jefecillos de medio pelo que hay en muchas empresas españolas, ya sean grandes o pequeñas. Esas personas que deambulan por las instalaciones por donde usted trabaja, si es que tiene suerte y no está engrosando las cifras del paro.

Es uno de los grandes males a nivel empresarial en este país. ¿Cómo llegaron a su actual puesto? Ese es un gran misterio de la existencia humana, únicamente comparable a la búsqueda del sentido de la vida y de si ahí arriba hay Dios o simplemente nubes. Pero la realidad es que ahí están. No es bueno generalizar, porque hay jefes que se ganan su sueldo y el respeto de sus compañeros, pero la verdad es que la subespecie de jefecillos de medio pelo abunda.
Son los perros de presa del gran jefe, aquellos que hacen de parapeto cuando hay problemas, y lo hacen de una manera sutil, sibilina. Son los que critican al dueño en público, pero en privado le lamen el culo por el miedo a perder sus enormes sueldos y privilegios. Son los esquizofrénicos, los que ven enemigos en todas partes, los que siempre están en tensión por si alguien les intenta pasar por encima. Son los que no dudarán en joderte la vida si con ello piensan que así seguirán donde están, y son los que tampoco dudarán en espolearte para que ataques al jefe mientras ellos se parapetan en su sillón. Y curiosamente, son los mismos que, cuando tengan un problema con el jefe, esperan que seas el primero en defenderles. Y aún más curioso, son los que se enfadan contigo cuando no lo haces.
Son también los que únicamente asumen su puesto de responsabilidad al final de mes, cuando cobran su nómina. El resto del mes se dedican a barrer y a echar balones fuera, culpando a cualquiera con tal de no reconocer y asumir sus errores. Son los que culpan a todo bicho viviente de sus fallos. Son los que poseen la asombrosa habilidad de hacer ver que trabajan mucho cuando en realidad no hacen más que perrear en sus butacas. Son los que enchufan a familiares en la empresa y los protegen a cualquier costa, sabiendo de que tarde o temprano se cobrarán ese favor
Pero nos les juzguen con mucha dureza. Al fin y al cabo, si existen es porque a los empresarios que los contratan les conviene tenerlos ahí. Seguramente, a ese jefe le conviene contaminar un poco ese depósito de agua.

No hay comentarios:

Publicar un comentario