jueves, 21 de mayo de 2015

Valencia ya no es sólo Rita

Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, está muy poco acostumbrada a pasarlo mal -políticamente hablando-. Y los últimos días han sido muy pesados para ella. Primero, por ver a su amigo Alfonso Rus, salpicado por un caso de corrupción. Segundo, por que ella misma ha llamado "protestas orquestadas" desde la izquierda nacionalista valenciana -léase Compromís- en sus visitas a los mercados municipales de la ciudad. Y tercero, por la apertura por parte de la Fiscalía Anticorrupción de diligencias para investigar el 'Ritaleaks', que denunciaba hace semanas los gastos de representación extremadamente elevados en el Ayuntamiento de Valencia, y que además llega el mismo día en que Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular, visita el 'Cap i Casal' para el mitin central del PP de la Comunidad Valenciana.

En cuanto a lo de Rus y los mercados, para la alcaldesa ya son agua pasada, más teniendo en cuenta el apoyo que algunos medios de comunicación de la Comunidad Valenciana le están brindando. Lo de la investigación de la Fiscalía Anticorrupción podría tener algo más de recorrido, sobre todo porque esos gastos demuestran una manera de funcionar en el Gobierno Municipal que poco se corresponde con la austeridad y la transparencia que predica y exige el Partido Popular.
Y es que en los últimos años Rita Barberá ha visto como ese Jardín del Edén en el que quería convertir Valencia se ha esfumado. Desde la marcha de la America's Cup y de la Fórmula 1, Valencia ha dejado de estar en el mapa por su oferta turística para estarlo por las decenas de casos de corrupción vinculados directa o indirectamente al Partido Popular de la Comunidad Valenciana. El primero de los golpes de realidad que más le dolió a Barberá fue la dimisión de Francisco Camps por el caso de los trajes, un momento en el que 'La Jefa' se da cuenta de que ha comenzado la bajada, de que ni ella ni sus colaboradores son intocables. Hace unos meses tuvo que hacer frente a otro revés político con la renuncia de su mano derecha en el ayuntamiento, Alfonso Grau, primer teniente de alcalde que se sentará en el banquillo de los acusados por su vinculación en el Caso Noos.
Ahí no pararon los golpes. Hace unos días, la propia esposa de Grau, María José Alcón, dejaba su puesto en la lista electoral del PP al ayuntamiento y su puesto como asesora de la propia alcaldesa tras conocerse unas grabaciones en las se vincula a la propia Alcón con el Caso Imelsa.
Todos estos golpes de realidad van a tener su reflejo en las próximas elecciones. Según todas las encuestas, Barberá será la candidata más votada, pero quedará muy lejos de las sucesivas mayorías absolutas que desde 1995 ha cosechado -accedía a la alcaldía de Valencia en 1991 gracias al apoyo de Unió Valenciana-. De ponerse de acuerdo el resto de fuerzas políticas, Barberá podría dejar el sillón de alcaldesa y convertirse en oposición. Queda por ver si esas fuerzas de izquierda logran pactar para desbancar a la actual alcaldesa. Lo que está claro es que Valencia ya no es sólo Rita Barberá.

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