jueves, 3 de julio de 2014

Todos podemos ser ETA

Viñeta de Manel Fontdevilla sobre los que deciden o no quién es ETA

Salgan a la calle, a pesar del mal tiempo. Observen detenidamente a la gente, no dejen pasar ningún detalle. Si afinan los sentidos, se darán cuenta de una verdad inmutable. He aquí algunas pistas para que puedan llegar a sus propias conclusiones.
Aquellos que vayan al trabajo en transporte público podrán darse cuenta antes. Suban al autobús o al metros. Efectivamente, esa joven que se sienta justo a su lado, esa joven con ropa muy informal, quizá con algún distintivo de alguna organización estudiantil y algún que otro 'piercing', es ETA. Sin duda pertenece a alguna organización filoproetarra que quema contenedores y banderas de España.

Habrán llegado al trabajo con cierto desasosiego, algo asustados. No les culpo. Uno no siempre se sienta cerca de etarras y sale vivo para contarlo. En su empresa habrá algún que otro delegado sindical. Seguramente, durante las últimas huelgas generales convocadas, les habrán instado a no acudir a su puesto de trabajo, a luchar por mantener sus derechos laborales. Como ya habrán adivinado, ese delegado sindical también es ETA.
Ya es hora de ir a comer. Con toda probabilidad, comerán cerca del trabajo, en algún bar. Mientras comen, podrán ver las noticias en la televisión del local. Parados, personas que luchan contra los desahucios, algún que otro republicano protestando por la coronación del nuevo rey, concentraciones y manifestaciones en defensa de los derechos civiles, nuevas formaciones políticas de izquierdas que han irrumpido con fuerza en las últimas elecciones europeas, nacionalistas... Todos ETA. O por lo menos es lo que aseguran miembros del Gobierno y del partido político que lo sustenta. ¡Madre mía, estamos rodeados! Usted con toda seguridad se preguntará cómo es posible que haya tanto etarra suelto si la propia ETA anunció que dejaba de matar, y que con toda probabilidad, más temprano que tarde, desaparecerá. No se engañe, gente más preparada que usted, y con más información, afirma que toda esta gente es ETA, así que no dude.
Una vez acabada la jornada laboral, volverá a su casa, medio paranoico, asustado de estar rodeado por tanto etarra. Cierre su puerta con llave, baje las persianas, apague las luces. Y pregúntese si su pareja, cuando era joven y militaba en algún tipo de organización juvenil, también fue ETA.
Aunque no lo sepamos, todos somos potenciales miembros de ETA. Siempre que queramos una vida mejor, siempre que no sigamos el dictado de los arriba, siempre que cuestionemos el sistema establecido, siempre que hagamos pública y visible nuestra protesta, quizá nuestro 'yo' etarra salga a la luz.

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