miércoles, 4 de junio de 2014

Nada ha cambiado


Me van a permitir que hoy sea muy escéptico. Muchos han visto en la abdicación de Juan Carlos I la oportunidad para pedir un referéndum sobre la forma de Estado que se quiere en España. Desde estas líneas les diré que estoy a favor de la celebración de esa consulta, y que el que escribe esto votaría por una República, por un modelo en el que sea el pueblo el que decida quién debe ser el Jefe del Estado. A más de uno habría que recordarle que, por mucho que el 'Rey Interino' trajera el parlamentarismo a España, está donde está porque un dictador decidió ponerlo ahí.

Lo que debería pasar es que el 19 de junio, un día después de su coronación, el ya rey Felipe VI moviera ficha para la celebración de esa consulta. Casi con toda probabilidad, habría una amplia mayoría de los ciudadanos españoles que optarían por la Monarquía. Muchos argumentarán que si no va a haber cambios, ¿para qué hacer ese referéndum? Por dos razones. La primera es por calidad democrática, porque es con consultas y actos de este tipo como se fortalece realmente el sistema democrático -y no con llamamientos a votar sólo cada cuatro años-. Y segunda, y más importante, porque así el nuevo rey ya cuenta con la legitimidad suficiente ya que ha sido la mayoría del pueblo español el que ha decidido mantenerlo en el trono.
Pero, ¿qué es lo que pasará realmente? El 18 de junio Felipe de Borbón será coronado Rey de España. El Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español habrán dado el visto bueno en el Congreso de los Diputados unos días antes. El PP por convicción, porque todo lo que suena a referéndum y república le provoca tirria. El PSOE no sabemos muy bien porqué, no sabemos si por sentido de Estado, si por no perder más votos de centro, o si por simplemente haber sido ya fagocitado del todo por el PP, convirtiéndose en una franquicia algo escorada a la izquierda. Los partidos mayoritarios, que hace unos días han sufrido un varapalo en las elecciones europeas, seguirán sin escuchar a la calle, mientras se lamen las heridas y se siguen preguntando porqué los ciudadanos cada vez desconfían más de ellos y buscan otras alternativas.
Tendremos un nuevo Rey, más joven, sí. Quizá más preparado, puede. Pero serán únicamente dos manos de pintura para un edificio, el construido durante la Transición, que tiene goteras y grietas por todas partes, que se cae a pedazos. La Casa Real seguirá teniendo un presupuesto descomunal, del que conoceremos sólo una pequeña parte. Ahora muchos analistas hablan de que se abre un período nuevo, que todo cambia. Es falso, nada ha cambiado.

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