miércoles, 26 de febrero de 2014

¡Tómense algo!

Me imagino que ustedes, al igual que un servidor, han leído, escuchado y visto esta mañana con interés todos los sesudos análisis de grandes expertos políticos en torno al Debate sobre el Estado de la Nación. Que si ganó Rajoy, que si ganó Rubalcaba, que si ganaron los dos, que si no ganó ninguno, que si ambos contentaron a sus bancadas y reforzaron sus posiciones frente a los críticos...

La verdad es que ninguna de las informaciones y ninguno de los análisis ha caído en lo que realmente nos dijo ayer el presidente del Gobierno. Aunque algunos medios de comunicación amigos -y los que en principio no eran tan amigos- se han afanado en glosar las bondades de todo lo que dijo Rajoy, no llegan a lo que le hubiera gustado al líder hacer entender a los españolitos de a pie. Y la cosa es bien sencilla. La hora y media de discurso de Mariano Rajoy podría resumirse en una sola frase: "¡Tómense algo, que estamos de fiesta!".

El País y La Razón glosan la figura de Rajoy

Ningún medio de comunicación se ha atrevido a interpretar realmente el discurso del presidente. Tras hacernos ver el abismo al que habríamos caído, ahora todo ha cambiado. Ahora todo está arreglado. Ahora debemos levantarnos por las mañanas con esa sonrisa en la cara que únicamente los triunfadores saben mostrar. Nuestro presidente lo hace, y lo hace con orgullo. Es el momento de dejar atrás las penas y dedicar buena parte de nuestro tiempo a reirnos, a ir de fiesta y a disfrutar de la vida, que para algo estamos en España, oiga.
En dos años, la indomable prima de riesgo ha sido domesticada, y nuestra presencia en el exterior ha aumentado gracias al incremento del turismo y de las exportaciones. ¡Qué bien hemos hecho los deberes! Los más agoreros pensarán que aún queda mucho por hacer, que buena parte de la sociedad sufre aún los embates de una crisis brutal. Es cierto, si, pero eso no puede empañar la labor hecha hasta ahora. Es cierto que hay un paro galopante agravado por una Reforma Laboral que ahora nos afanamos en matizar; es cierto que la pobreza infantil está en niveles impensables hace años; es cierto que los recortes en educación y sanidad han provocado situaciones injustas como que las becas no lleguen a sus destinatarios o que los dependientes cada vez lo tengan más difícil no para llegar a fin de mes, sino para acabar el día; es cierto que la carestía de la vida y de recursos básicos -como la energía eléctrica- ha provocado que tener un empleo no sea sinónimo de tener una vida digna; es cierto que la reforma de la ley del aborto no gusta a casi nadie; es cierto que el problema identitario en España se agranda por momentos; es cierto que estamos en el punto de mira de Europa por nuestra política de inmigración; y es cierto que el final de ETA se está haciendo interminable, por no hablar del grave caso de corrupción que salpica al Partido Popular. ¿Y?
Todo eso es cierto, pero al mismo tiempo, nada de esto es suficiente para impedirnos ser los reyes del mambo. ¿Qué importa no tener trabajo? ¿Qué importa ser pobre? ¿Qué importan todas estas cosas cuando el presidente del Gobierno dice que vamos bien? ¿Acaso no lo ven? ¿Acaso no lo oyen? Es el sonido del triunfo, es el sonido del éxito, es el sonido de la victoria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario