lunes, 15 de julio de 2013

Mariano Rajoy, o el Estado soy yo

La comparecencia pública del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto con el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, era muy esperada. No tanto por las relaciones bilaterales entre España y Polonia, sino por ver cómo iba a responder el jefe del Ejecutivo ante las últimas informaciones sobre el Caso Bárcenas, incluida la declaración del propio Luis Bárcenas, que decidía tirar de la manta y acusar a la cúpula del Partido Popular, con Rajoy y María Dolores de Cospedal a la cabeza, de haber recibido dinero en efectivo en los años 2008, 2009 y 2010.

No hubo sorpresas. Rajoy acudía a la comparecencia con los deberes hechos, y con las respuestas preparadas. Únicamente dos medios de comunicación españoles pudieron hacer preguntas: Diario ABC y Agencia EFE. Preguntas tibias, pactadas, nada incisivas... Y, por supuesto, el presidente del Gobierno se ha gustado. Tanto, que el moderado Rajoy ha decidido que "los chantajes" que está llevando a cabo Bárcenas no atentan contra él o contra el PP, sino contra todo el Estado de Derecho. Es decir, que Rajoy ha dejado claro que el Estado de Derecho es él, como ya hiciera en su momento el Rey Luis XIV, en pleno período absolutista. Más bien, lo que el presidente del Gobierno ha hecho, con toda amabilidad, es hacer a los ciudadanos partícipes de sus problemas con la Justicia.
Mariano Rajoy sigue sin dar la cara, sigue sin dar explicaciones, parapetado tras los medios de comunicación afines, tirando de argumentario prefabricado y preparado, y convenientemente escoltado por casi todo el Partido Popular, a excepción de esa ala dura que sigue haciendo fuerza para llevarse por delante a Rajoy. Hasta el mes de septiembre Rajoy no va a comparecer en el Congreso de los Diputados hasta el mes de septiembre, no hace comparecencias públicas, y las que hace las lleva a cabo a través de un monitor de plasma. A Mariano Rajoy le importa bien poco la democracia y le importa bien poco lo que piensen los ciudadanos. El guión elaborado en La Moncloa sigue condicionando la calidad democrática española.
Por último, dos curiosidades. Mariano Rajoy NO HA DESMENTIDO la acusación de Bárcenas sobre los cobros de dinero negro y NO HA PRONUNCIADO el nombre de Bárcenas ni una sola vez. Y una anécdota para los futuros guinistas de esta gran película: Mientras Bárcenas tira de la manta, Rajoy hace el ridículo frente a los periodistas. Ténganlo en cuenta.

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