jueves, 4 de julio de 2013

Las otras víctimas


Ayer se cumplían siete años del accidente del Metro en Valencia, el mayor en la historia de España, que costaba la vida a 43 personas y dejaba heridas a otras 47. En aquel momento, y con la visita del Papa en aquel entonces, Benedicto XVI, se quiso zanjar la investigación deprisa y corriendo. La Comisión de Investigación en las Cortes Valencianas pasará a la historia como una de las más chapuceras y manipuladas de cualquier parlamento democrático. El reportaje que emitió el programa 'Salvados' volvió a despertar las conciencias de los valencianos, algo aletargada por el paso del tiempo, el olvido de la mayoría de medios de comunicación y el trabajo constante que llevó a cabo el Partido Popular de la Comunidad Valenciana para tapar el asunto. Ayer los valencianos volvieron a responder, y volvieron a dejar claro que no quieren un cierre en falso, quieren que se llegue hasta el final.

Desde el principio, el PPCV se esmeró por hacer ver que la responsabilidad había sido única y exclusivamente del maquinista, también fallecido. Sin embargo, los testimonios aparecidos en el programa de Jordi Évole pusieron de manifiesto la manipulación que llevó a cabo Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana para que en la Comisión de Investigación se diera una única versión del asunto, la del exceso de velocidad. Los responsables de FGV aseguraron por activa y por pasiva que nunca tuvieron acceso al tren tras el accidente, algo desmentido en el día de ayer por un magnífico reportaje de la periodista Laura Ballester en el Diario Levante, en el que se documentaba, con fotografías incluidas, que esos directivos sí tuvieron acceso al tren, con todo lo que ello podría significar.
No olvidemos tampoco el papel que supuestamente habría jugado el actual presidente de las Cortes Valencianas, Juan Cotino, encargado de organizar la visita del Santo Padre a Valencia en 2006. Las víctimas denuncian que les ofreció trabajo a cambio de no abrir un proceso judicial. Cotino quedó reflejado en el programa de Évole, al negarse a dar una explicación pública de esas acusaciones. No dejen de ver el programa de Salvados ni de leer el artículo de Laura Ballester. Son muy esclarecedores.
Mucha gente opina que el devenir de los acontecimientos hubiera sido otro si tras el accidente la ciudad de Valencia no hubiera recibido la noticia del Papa. Hay quien piensa que sin un gran fasto que organizar, al PPCV le habrían entrado unas ganas locas por investigar. Nada más lejos de la realidad. El caso de las víctimas del Metro de Valencia es paradigmático. Desde el principio, el PPCV sabe que no va a poder sacar rédito electoral de estas víctimas, sabe que no va a poder manipularlas, sabe que no puede convertirlas en un grupo de presión para atacar a sus rivales políticos. Y, por supuesto, lo que no va a hacer el actual PP de la Comunidad Valenciana es enmendarle la plana al anterior, al que dirigía Francisco Camps, sobre todo porque el ahora presidente del partido y presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, no puede arriesgarse a una guerra abierta con el sector crítico, encabezado por Rita Barberá y Alfonso Rus.
El PP Valenciano está en otras cosas mucho más importantes para los valencianos. ¿A quién le importa que se haga justicia? Lo verdaderamente vital es demostrar que el valenciano es una lengua que data del siglo VI antes de Cristo. Como ven, recuperar conflictos ligüísticos ya resueltos y loar los viejos símbolos es primordial, más incluso que mejorar esa última posición que ocupa la Comunidad Valenciana en atención a personas con dependencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario