jueves, 23 de mayo de 2013

Entrevista a José María Aznar



Tras su entrevista en Antena 3, el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, concedía una entrevista a Desde mi Butaca. Tras haberse mantenido apartado de la primera línea política desde su salida de La Moncloa, Aznar parece haberle cogido gusto a esto de aparecer en público haciendo declaraciones explosivas.

-         Ante todo, señor Aznar, gracias por concedernos esta entrevista.
-         De nada hombre. Por cierto, ¿tan sólo está usted? Mire que cuando me lanzo no hay quien me pare.
-         Haremos lo que podamos, no se preocupe.
-         No me preocupo, nunca lo hago. Por cierto, ¿a esta entrevista no viene Marhuenda?
-         No señor.
-         Es una pena, me gusta ese chico, hace unas preguntas muy buenas.
-         Bueno, eso sería muy discutible. De hecho, poca gente en la profesión lo respeta por sus marcadas tendencias políticas.
-         Habladurías. Bueno, ¿empezamos o qué? Me esperan en FAES.
-         Bien. La primera pregunta estaría relacionada con los presuntos regalos de la trama Gürtel en la boda de su hija con Alejandro Agag.
-         Ya respondí a eso el otro día. ¿Quién no ha recibido un regalo así en una boda? Tenga en cuenta que la nuestra es una familia de posibles.
-         Pero, ¿no le parece excesivo 37.000 euros en iluminación?
-         ¿Usted está casado?
-         Sí.
-         Y no me diga que nadie le regaló la iluminación de su boda... Algo tan normal.
-         Con la iluminación de la boda de su hija mucha gente podría comer durante todo un año. ¿Eso no le genera algún tipo de problema moral?.
-         En absoluto.
-         ¿Qué significa eso?
-         Nada, nada, sigamos.
-         ¿Cobró usted sobresueldos del PP cuando era presidente?
-         También respondí a eso. ¿No vio la magnífica entrevista de sus compañeros?
-         Bueno, eso de magnífica podría debatirse.
-         En absoluto. En muchas ocasiones me pusieron en un compromiso. Yo iba pensando que hablaríamos de lo mal que está el país, y que una multitud me aclamaría y suplicaría que volviera a la política. No hubo nada de eso. Creía conocer a mis ciudadanos, pero está visto que la sociedad española no está lo suficientemente madura para mi vuelta.
-         Eso dijo en unas elecciones en Euskadi cuando las urnas no apoyaron sus políticas.
-         Cierto. Y me preocupa la ‘vasquización’ de la política española.
-         ¿A qué se refiere?
-         Hombre, no me diga que no siente que ETA está tras cada esquina.
-         La verdad es que no.
-         ¡Pobre alma cándida!
-         ¿Pero cobró sobresueldos?
-         En absoluto. Además, y si así fuera ¿habría algo de malo?
-         Sería malo si se demostrase que ese dinero provenía de una contabilidad no oficial.
-         Mamandurrias, como diría mi querida Espe. Por cierto, ¿recuerda lo modosita que parecía cuando la hice ministra? Mírela ahora, sí que les tuvo engañados a todos. Además, ¿no sabe que los ricos no tenemos porqué dar explicaciones de dónde sacamos el dinero, que para eso somos ricos?
-         Ya, pero es una doble moral muy peligrosa.
-         Por supuesto. ¿Acaso no sabe usted que los únicos que administramos la doble moral en este país siempre hemos sido nosotros?
-         ¿Quiénes?
-         Pues NOSOTROS, no USTEDES, NOSOTROS.
-         No ha quedado muy clara esta parte. No sé si los lectores acabarán de comprender.
-         Me lo temía. Eso me demuestra que la mayoría de los lectores de este blog deben ser izquierdosos, comunistas o algo así.
-         ¿Qué habría de malo?
-         Eso es lo peligroso, que USTEDES no ven dónde está lo malo de cuando gobierna la izquierda. Mire sino lo que pasó con la República.
-         Bueno, creo que nos estamos desviando. No me ha respondido si cobró o no sobresueldos.
-         Míreme a los ojos. Con toda rotundidad le digo que no he cobrado ningún sobresueldo del PP.
-         Eso mismo dijo de las armas de destrucción masiva de Irak y al final se demostró que no había ni una sola.
-         Cierto. A mí también me engañaron. Mi amigo George Bush me aseguró que sí las había. Hasta me enseñó unos mapitas con dibujitos y flechitas rojitas. ¡Tenía que creerle! ¿Le queda mucho? Ya le he dicho que me esperan en FAES.
-         El otro día fue muy duro con Mariano Rajoy.
-         En absoluto, no se crea. Dije tan solo lo que mucha gente en el Partido Popular piensa. No sabe lo cansado que es que te llame todos los días Jaime Mayor Oreja, diciendo que si el PP pierde la identidad, que si somos blandos, que si el programa electoral, que si tengo que volver...
-         ¿Y va a volver a la primera línea política? Mucha gente en su propio partido y una buena parte de la sociedad española así lo pide.
-         Lo sé. Lo que pasa es que, entre usted y yo, ser presidente del Gobierno es muy cansado. Se está mejor en segunda o tercera línea, esperando el momento adecuado para saltar a la palestra y lanzar mensajes indescifrables, como ese que dije de la responsabilidad y esas pamplinas. ¿Ha visto cómo están todos, intentando adivinar si vuelvo o no? Ay, Señor, si es que son como niños. Quite, quite, puedo salir a correr cuando quiero, o ir a jugar al pádel o al gimnasio. Por cierto ¿quiere que le enseñe mis abdominales? Cosa fina oiga.
-         No hace falta, gracias. ¿Qué le haría falta a España para salir de la crisis?
-         Estar yo como presidente.
-         Pero usted ha dicho que no va a volver.
-         Ya lo sé, hijo, ya lo sé. Pero tenga en cuenta que cuando los socialistas dejaron el Gobierno en 1996, yo fui el único capaz de levantar España. Ahora pasaría lo mismo, estoy seguro, lo que pasa es que Mariano está tan parapetado en La Moncloa que es prácticamente imposible sacarlo de allí. Sale pocas veces, y cuando lo hace cierra con llave. Mire que cuando lo elegí tenía buena imagen de él. Se nos ha desmadrado un poquito. Creo que tendré que llamarle al orden.
-         ¿Eso qué significa?
-         Nada, nada, pensaba en voz alta. ¿Alguna cosa más, hijo? Que me esperan en FAES, y allí no tienen mucha paciencia
-         Sí, me gustaría que concretara si, además de su mera presencia en La Moncloa, al país le hace falta alguna cosa más. Mire que Rajoy utilizó esta misma táctica en campaña electoral y todo va de mal en peor.
-         Pero eso es porque Mariano no tiene mi carisma ni mi saber estar. Ya vería usted. Con tan sólo seis meses en La Moncloa, arreglaba yo el país. ¡Qué le voy a hacer, yo soy así. Es España! Bueno, yo creo que le he concedido más tiempo del que se merece un medio como el suyo. ¿Quiere algo más?
-         No, eso es todo. Muchas gracias.
-         Las que usted se merece.

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