miércoles, 27 de febrero de 2013

Podredumbre

El ex tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, denunciaba ayer al PP por despido improcedente. El imputado en la Trama Gürtel cobró hasta el pasado 31 de enero más de 21.000 euros brutos todos los meses, y aducía que se había enterado de su nueva situación por la prensa. Es el último capítulo de una historia que ha puesto al primer partido político del Estado Español en jaque, una situación de la que aún no sabe muy bien cómo salir.


Tras las explicaciones dadas por dirigentes del PP en los últimos días, como las de Carlos Floriano o María Dolores de Cospedal, parece que la estrategia decidida en Génova es la de seguir hacia adelante sin mirar atrás. Es bien conocida la afición de Mariano Rajoy por dejar pudrirse los problemas antes de solucionarlos. Sin embargo, con este caso corre el riesgo de que la podredumbre llegue a tal nivel que luego sea imposible deshacerse de él. Tal vez piensa Rajoy en convertir el Caso Bárcenas en una parte más del escenario político español, y tal vez confía Rajoy en que la debilidad del PSOE, acrecentada ahora por el 'affaire' Chacón, le permita seguir ganando tiempo hasta que los tribunales se pronuncien.
Rajoy se equivoca. Si es cierto que Bárcenas dejó de tener relación con el PP en 2010 y que lo recibido hasta ahora es una "indemnización en diferido", debería hacer públicos los documentos que lo prueban. No hacerlo induce a pensar que el ex tesorero del Partido Popular guarda algo que la cúpula actual del PP no quiere que se sepa, y probaría que María Dolores de Cospedal mintió al decir que con su llegada a la Secretaría General del PP sirvió para limpiar el partido.
A todo esto, ¿se imaginan a una persona con más de 30 millones de euros en Suiza haciendo cola en las oficinas del INEM y exigiendo al PP salarios de tramitación? No me digan que no es un buen comienzo para una trama berlanguiana.

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