miércoles, 4 de julio de 2012

Los partidos políticos no toleran 'traidores'

El Partido Popular suspendía ayer de militancia al senador por León Juan Morano, por haber criticado la política de recortes del Gobierno en el sector del carbón. Juan Morano respondía horas después solicitando su baja del Partido Popular y pasando al Grupo Mixto del Senado. Este senador ya fue sancionado económicamente junto con otros senadores de su propio partido al votar junto a la oposición contra las medidas del Gobierno de Mariano Rajoy.
Otro caso parecido. El ex alcalde de la localidad valenciana de Silla, Francesc Baixauli, abandona el Partido Socialista Obrero Español alegando que carece de decencia y por la falta de una mayor democracia interna. De hecho, el mismo Baixali ya denunciaba esta misma situación en enero de 2011, aunque reiteró que no dejaría el PSOE.
Aunque estas dos situaciones no son iguales, sí sirven para mostrar la degeneración del sistema representativo que tenemos y en el que nos movemos. La democracia se ha convertido hoy por hoy en la mera imposición de una papeleta en una urna cada cuatro años. Muy bien podría decirse que la Democracia (sí, con mayúscula) ha dejado paso a una Partitocracia, esto es, cuando el Gobierno recae en los partidos políticos y no en los ciudadanos.  Los grandes partidos se han convertido en uno de los principales problemas de los ciudadanos, según los últimos estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), careciendo de democracia interna y fiando su funcionamiento a comisiones de trabajo que poco o nada tienen que ver con los problemas reales de los ciudadanos. Hoy en día, pertenecer a los aparatos de un partido político supone asumir una obediencia casi ciega y una disciplina que muchas veces entra en conflicto con los intereses de la sociedad.
En el caso de Juan Morano, habría que recordarle al PP que los senadores se deben a los votantes de su provincia. Alfonso Alonso, portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, afirmaba que Morano no había sido solidario con sus compañeros de partido. Craso error. Si hay que ser solidario con alguien, Morano lo ha sido con los leoneses, que es con quien realmente le tocaba serlo. ¿O es que el señor Alonso está sugiriendo que, una vez se consigue el acta de senador, éste desconecta su cerebro y lo deja en una especie de letargo para que el partido disponga de él según sus intereses?
Y en cuanto al caso del PSOE, poco más que decir. Dar lecciones de democracia a los demás cuando no se practica en casa propia es, cuanto menos, un ejercicio malsano de cinismo e hipocresía. Y sobre todo entre los socialistas valencianos, donde las familias políticas hacen y deshacen con tal de mantener el poder dentro del partido. Así les va, tanto en la Comunidad Valenciana como en el resto de España.

1 comentario:

  1. Héctor Bernabeu5 de julio de 2012, 9:05

    La democracia de partidos es a la democrcia lo que la música militar es a la música

    ResponderEliminar