lunes, 11 de junio de 2012

¿Quién ha vivido por encima de sus posibilidades realmente?

"Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades". ¿Cuántas veces habremos oído esta frase desde el estallido de la crisis? Si no han sido miles, no habrá sido ninguna. Uno de los argumentos más recurrentes al que se han agarrado numerosos representantes del Gobierno, tanto del anterior como del actual, partidos políticos (unos más que otros), Gobiernos Autonómicos y Municipales, algún que otro representante empresarial, para justificar todas las medidas que se han ido tomando desde 2008 y que han servido para ir recortando poco a poco derechos adquiridos a lo largo de los últimos 40 años. Pero, ¿quién ha vivido realmente por encima de sus posibilidades? ¿Realmente son los ciudadanos, y no todos, aquellos que han provocado esto? Vayamos por partes.
  1. Entidades financieras.- Tanto bancos como cajas de ahorro vivieron por encima de sus posibilidades. Con la burbuja inmobiliaria creciendo a un ritmo desmedido en los primeros años del siglo XXI, vieron en este sector una manera rápida de incrementar sus beneficios. Olvidaron los principios por los que se habían regido hasta entonces. Concedieron créditos hipotecarios hinchados artificialmente, muy por encima del valor real de la vivienda, a casi cualquiera que entrara en sus oficinas. Además, y siguiendo la estela de grandes entidades internacionales, invirtieron y especularon en activos tóxicos, con una baja seguridad pero con una volatilidad enorme. Además, las cajas de ahorro en España se convirtieron en un corralito donde los partidos políticos podían poner o quitar miembros de sus Consejos de Administración, personas que poco o nada sabían de balances financieros y que no contaba con experiencia en el mundo bancario. El nivel de deuda de la mayor parte del sistema financiero español creció tanto, unido al incremento de la morosidad, que ha hecho falta que Europa rescate a los bancos con hasta 100.000 millones de euros. La crisis ha puesto de manifiesto, por su fuera poco, la ingeniería contable y la imaginación con la que se maquillaban números rojos y se convertían en sustanciosos beneficios. Ahora los bancos no tienen un euro, han cerrado el grifo del crédito, asfixiando a miles de pymes y empresas españolas.
  2. Banco de España.- En el contexto descrito arriba, ¿qué hacía el Banco de España y su gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez? Tal vez MAFO pensó que eso de controlar a los bancos y cajas de ahorro en España no iba con él, y día sí día también se prodigaba en los medios cantando las bondades de una reforma del mercado laboral. MAFO intentó masticar más de lo que podía tragar.
  3. Administraciones.- Tanto el Estado como los Gobiernos Autonómicos como Ayuntamientos optaron por incrementar sus niveles de deuda para financiarse. En un momento en el que los bancos no negaban nada, representar a la Administración era sinónimo de contar con una línea de crédito. En vez de incrementar la presión fiscal (esto es, subir impuestos), algo que muchos economistas demandan en época de bonanza cuando hay más capital en circulación, la deuda pública creció y creció. Por un lado, y con tal de mantener contentas a todas las autonomías, el Estado se pone a invertir y poner en marcha infraestructuras y servicios de dudosa rentabilidad (como el AVE a algunas capitales de provincia en España). Por otro, algunos Gobiernos Autonómicos fían a proyectos megafaraónicos y sectores específicos como el turismo la creación de empleo y el crecimiento económico, lo que provoca un incremento de su deuda (los casos de Madrid, Cataluña o Comunidad Valenciana y Andalucía son paradigmáticos). Son tanto el Estado como los Ejecutivos Autonómicos los que recortan para reducir su déficit, el déficit que han creado esos Gobiernos, y que ponen en peligro la sanidad y la educación públicas.
  4. Ciudadanos.- Sería estúpido negar aquí la responsabilidad que parte de la sociedad española tiene en esta situación. Y digo parte porque no todo el mundo se lanzó a comprar pisos que no podía pagar, a adquirir más de una vivienda porque suponía una inversión con la que ganar dinero muy fácilmente, a conducir coches caros con los que presumir en ciertos círculos, a viajar todos los años a miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, habría que  precisar que si bien parte de la ciudadanía española ha sido irresponsable, más lo han sido las entidades financieras que concedían créditos con los que pagar todo esto. Mucha gente está ahogada ahora por las deudas, incluso la que tiene trabajo se lo piensa dos veces antes de consumir.
Y ahora, sumen y verán que dos más dos siempre son cuatro. Sumen la deuda del sistema financiero español y la deuda de las Administraciones Públicas de cualquier escalón. Ahora añádanle los altos niveles de morosidad, la gran inseguridad de la gente que todavía trabaja y que impide mantener los altos niveles de consumo de antes de la crisis. Realmente, ¿quién ha vivido por encima de sus posibilidades?

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