jueves, 21 de junio de 2012

Crónica de una dimisión anunciada


Carlos Dívar ha presentado hoy su dimisión, con lo que deja la presidencia del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo. En el primer cargo le sustituye el hasta ahora vicepresidente, Fernando de Rosa, mientras que la presidencia del Tribunal Supremo recae ahora en Juan Antonio Xiol Ríos. La denuncia de un vocal del CGPJ, José Manuel Gómez Benítez, sacaba a la luz toda una serie de viajes supuestamente de trabajo que luego se han descubierto como de ámbito personal y que eran cargados al erario público.
Desde un primer momento, Carlos Dívar defendió su inocencia, incluso desde la Fiscalía se archivó el caso afirmando que no había ninguna ilegalidad. En ese momento se creyó que la cuarta autoridad del Estado estaba limpia, y que no se trataba más que de una denuncia interesada de una de las 'familias judiciales' que pueblan el órgano de gobierno de los jueces. Nada más lejos de la realidad. Porque si bien no había ninguna ilegalidad (algo sobre lo que no existe consenso en el mundo judicial), sí hay irregularidades éticas y políticas por las que Carlos Dívar debió responder en su momento. En nada ayudó que la primera reacción del hasta hace nada presidente del CGPJ fuera la de negar dar explicaciones públicas, e incluso afirmar que no pensaba dar explicaciones ni a la opinión pública ni a los medios de comunicación.
Días después se vio en la obligación de rectificar. En una cortísima comparecencia pública, afirmó sentirse tranquilo, con la conciencia limpia, desmintió el carácter privado de esos viajes de trabajo y repitió que no iba a dimitir. Incluso en una entrevista en el diario El Mundo afirmó sentirse víctima de una especie de conspiración y afirmó sentirse apenado por el daño que se le estaba haciendo a la Justicia. Aquí Dívar pecó de soberbio, un pecado muy grave para alguien tan religioso como él. ¿Acaso pensaba Dívar que la revelación de todos sus 'viajes' era un ataque a todo el sistema judicial? ¿Acaso Dívar pensaba que él es (o era) el Poder Judicial?
Carlos Dívar no ha sabido interpretar cuáles son los mecanismos por los que se rige la sociedad actual ni qué se espera de los poderes públicos, ni cómo ven los ciudadanos de este país al Poder Judicial. El sistema actual están tan viciado y podrido desde dentro que permite que un cualquier personaje monte una empresa, deje de pagar a sus trabajadores más de medio año, se declare insolvente teniendo todos sus bienes a nombre de terceros y quede libre de cualquier responsabilidad, pudiendo repetir este proceso casi de forma . La Justicia en España permite, además, acumular retrasos de años en algunos casos, mientras que otros se dirimen con una velocidad pasmosa. El sistema judicial está hecho para que quien tenga más recursos tenga más posibilidades de quedar inocente, sea cual sea su delito. El Poder Judicial por que el usted se comprometió a trabajar, señor Dívar, sigue con las mismas carencias de hace décadas. La Justicia en este país, señor Dívar, prácticamente se desprestigia por sí misma. Y usted, con su comportamiento, no ha hecho más que ahondar en ese problema.
Y no se engañen. Esta dimisión no abrirá ninguna nueva etapa de regeneración ni de transparencia. Al tiempo.

1 comentario:

  1. La dimisión, obligada. Lo malo es que no pasará nada. ¡Fíjate ahora seremos todos los que le hemos obligado a dimitir los que hacemos daño a la justicia!
    ¿Habrá más allí dentro y en el Supremo que han hecho lo mismo? ¿Por qué no querían que se fuera?
    De Rosa tenía prisa en ocupar la poltrona ¡Menuda joya! Amigo de Paco Camps y otros...
    Imparcialidad en el poder judicial.

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