jueves, 19 de abril de 2012

Cuatro consideraciones sobre el 'perdón' del Rey

Tras su salida del hospital, Juan Carlos I, Rey de España, pedía perdón a la opinión pública española por su conducta. Es la primera vez que el jefe del Estado da explicaciones acerca de un comportamiento suyo. Y aunque es un gesto necesario y positivo tras toda la polémica generada por su viaje a África para cazar elefantes, no descubro nada al decir que es un gesto lleno de dudas.
  1. El de ayer es un perdón escenificado y no tiene nada de improvisado. La puesta en escena, aprovechando su salida de la habitación, es un contexto trabajado por la Casa Real, al igual que los medios elegidos para darle cobertura: EFE, Radio Nacional y Televisión Española, ningún medio privado. Tan solo una pregunta. Si bien es cierto que es la primera vez que el Rey da explicaciones de lo que hace, no es menos cierto que éste debería ser el primero de muchos gestos que supusieran un giro de 180 grados. La Casa Real debería ver este suceso como una oportunidad para dar un viraje a su política de comunicación y transpariencia. Sin embargo, no será así. El jefe del Estado y toda la Casa Real seguirá siendo igual de inaccesible, seguiremos a los comunicados de prensa y a esas etéreas "fuentes de la Casa Real".
  2. Como toda persona, El Rey tiene derecho a una esfera privada, y a que nadie se entrometa en ella. Pero da la casualidad de que además es el Jefe del Estado Español, y como tal debe estar sometido a un principio de transpariencia. No nos engañemos. Si esta vez ha pedido perdón es porque se ha sabido dónde ha estado, qué ha estado haciendo y quién le ha sufragado el viaje, y más teniendo en cuenta lo que suponen este tipo de cacerías y la imagen de opulencia que dan. Y esto puede hacer pensar, y con razón, que hace tiempo que el Rey de España dejó de "preocuparse por su pueblo" y comenzó a codearse con representantes de un poder económico que está muy alejado de la realidad crítica en la que estamos desde hace años.
  3. Por si los últimos acontecimientos no eran suficientes por sí mismos como para dañar la imagen de la Corona, Juan Carlos I no ha hecho más que acrecentar el daño que está sufriendo la imagen de la Corona. A todo el escándalo relacionado directamente con Iñaki Urdangarín habría que sumarle el accidente de Friolán, las declaraciones de la Reina diciendo que son cosas de niños o el archivo de la investigación por la posible responsabilidad de su padre, Jaime de Marichalar. Habría que recordar a la Reina que no todos los niños menores de 13 años suelen jugar con escopetas de caza. Además, ¿se imaginan la actuación de la Justicia si se tratara de un niño que no fuera nieto del rey? A todo esto habría que sumar que hay miembros de la Familia Real que toman a la ciudadanía como gilipollas, e insultan su inteligencia. Si no, ¿a santo de qué la Infanta Elena dice que no sabe nada de las reacciones del accidente de su padre porque ha estado trabajando? Que piense el Rey que tal vez el enemigo lo tiene en casa.
  4. Y tampoco ayuda mucho que, en un momento en que todos los Ministerios han sufrido severos recortes, que el Gobierno prepara, día sí y día también, decretos para recortar en servicios esenciales básicos, el presupuesto asignado a la Casa Real únicamente se va reducido un 2%.

No hay comentarios:

Publicar un comentario