lunes, 26 de marzo de 2012

Tenga prudencia, Su Santidad

"Es evidente que hoy día la ideología marxista como era concebida ya no responde a la realidad y así no se puede construir una sociedad"
Esta frase la pronunció hace unos días Benedicto XVI poco antes de iniciar su gira por países de América Latina. Un claro mensaje al Gobierno de Cuba, pidiendo la evolución del régimen castrista hacia posiciones más aperturistas y democráticas. Sin embargo, habría que hacer varias precisiones a lo dicho por Su Santidad:
  1. El marxismo como ideología ya no existe. Es fruto de una situación concreta que se da en el siglo XIX. Lo que hoy en día encontramos en algunos países son derivaciones de esa misma ideología, adaptadas a la idiosincrasia de cada territorio y normalmente como excusa para justificar gobiernos tiránicos y despóticos. La veneración al líder y la presencia de un Estado fuerte y totalitario son consecuencias derivadas de los Gobiernos soviéticos de la URSS y de todos sus países satélites. Lo que queda de esa ideología son, por un lado, Estados con reminiscencias soviéticas (incluida Cuba), y por otro, partidos políticos (ya sean socialistas o comunistas) que hace tiempo que renegaron de los aspectos totalitarios de esa ideología, algo que, por otra parte, en una sociedad democrática y plural como la actual, no tendría cabida de ningún tipo. No pretendo desde aquí dar lecciones de historia, sino subrayar la obviedad de lo dicho por Benedicto XVI.
  2. Imagino que lo querría decir el Papa es que el marxismo es una idelogía anacrónica. Puestos a hablar de anacronismos, la Jerarquía Católica debería también hacer autocrítica, sobre todo en cuestiones como el papel que la mujer juega en la Iglesia o la evolución ideológica y social de sus prelados, alguno de los cuales aún miran hacia atrás buscando recuperar figuras del pasado, como el diezmo.
  3. La Iglesia Católica, en todos sus años de Historia, también tiene mucho de lo que arrepentirse, por lo que debería ser mucho más cuidadosa a la hora de juzgar otras formas de entender el mundo que nos rodea. A la Jerarquía Católica se le olvida con frecuencia todo lo relacionado con la Inquisición, cuando controlaba, juzgaba, torturaba y condenaba; su apoyo, ya sea más directo o más discreto, a todos los golpes de Estado y Gobiernos autoritarios que hubo en América Latina el siglo pasado; o su relación directa con dictadores europeos como Franco en España y en menor medida Mussolini en Italia.
  4. Mención aparte merecen los abusos sexuales a miles de menores que fueron ocultados y silenciados por la Curia Católica durante decenas de años. En su reciente visita a México, Joseph Ratzinger encontró un hueco en su agenda para reunirse con víctimas del 'narco' pero no con las de abusos, sobre todo los perpetrados por miembros de los Legionarios de Cristo de Marcial Maciel

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