jueves, 16 de febrero de 2012

Reforma Financiera y Reforma Laboral, intentando cuadrar el círculo

El Congreso de los Diputados ya ha aprobado el Decreto Ley sobre el saneamiento del sistema financiero en España. Su principal objetivo es sanear a los bancos españoles y conseguir que vuelva a fluir el crédito. El Partido Socialista Obrero Español se ha unido esta vez al Gobierno del Partido Popular para sacarlo adelante, con el apoyo de Convergència i Unió y la abstención del Partido Nacionalista Vasco. Mariano Rajoy habría completado en un estrecho margen de pocos días dos de las grandes reformas que prometía en la pasada campaña electoral, y que tanta falta le hacía a la economía española para salir del pozo en el que está.
A corto plazo, parece poco probable que los bancos vuelvan a dejar fluir el dinero tan alegremente como lo habían hecho hasta hace pocos años. Sin embargo, supongamos por un momento que, tras la reforma y alguna que otra fusión más, los bancos cambian el chip y abren el grifo. Pero la pregunta del millón es ¿a quién?
Hagamos un ligero repaso de las posibilidades actuales, y de las que se abren con la nueva Reforma Laboral.
  1. Trabajadores en activo. La mayor parte de este colectivo, mileuristas con contratos en precario. No creo que los bancos se aventuren a invertir su capital en gente que llega a fin de mes con dificultades y que pueden quedarse en la calle mucho más fácilmente que antes. Incluso aquellos que cuenten con un contrato indefinido verán mermadas sus posibilidades de conseguir más liquidez dada la incertidumbre que se abre a partir de ahora con la nueva Reforma Laboral. Recuerden que ahora prácticamente nadie está a salvo.
  2. Hipotecados. Aquellos a los que los bancos no les quiten la casa por falta de pago, y les cuesta llegar a final de mes tampoco son la mejor opción para recibir más crédito. Obviamente, contraer más deuda para pagar una deuda inicial es de bobos, hasta un banco puede verlo.
  3. Parados. Un potencial mercado de más de cinco millones de personas en España que verá pasar de largo la solidaridad bancaria. A su penosa situación sumen los beneficios de la nueva Reforma Laboral: rechazar tres ofertas de trabajo, sean como sean, supone dejar de cobrar la prestación.
  4. Morosos. Un sector en auge. Quedan patentes las razones por las que los bancos no van a abrir el grifo a esta gente.
  5. Empresas. Las que mantienen su actividad van a tener que sudar de lo lindo para conseguir crédito. La mayoría de las pymes de este país mantienen algún tipo de deuda con la Administración Pública, que no paga a sus proveedores. Sin la liquidez adecuada, los bancos no prestarán dinero a empresas que difícilmente subsisten a duras penas. ¿Quién pagaría mes a mes ese crédito? Huelga decir que las grandes multinacionales mantienen líneas abiertas de financiación con las grandes entidades bancarias, y no entran en este baremo.
Después de descartar todas estas opciones, ¿quién queda? Sencillamente gente que no necesita de los créditos de los bancos porque les sobra el dinero. Bravo por las reformas de Rajoy.

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