martes, 7 de febrero de 2012

La cultura del subsidio, la cultura de la Curia Católica

El ya pasado 38 Congreso del Partido Socialista Obrero Español ha dejado muchos titulares. Y hay uno que ha pasado más o menos desapercibido, pero que me parece muy conveniente. Alfredo Pérez Rubalcaba, nuevo secretario general del PSOE, deslizaba que habría que revisar los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado Español, con el objetivo de que la Iglesia Católica en España comenzase a ser autosuficiente y no dependiera tanto del Estado.
El 3 de enero de 1.979 se rubricaban los Acuerdos entre la Santa Sede y el Gobierno de España, por aquel entonces comandado por la UCD de Adolfo Suárez, y firmados por el Cardenal Villot y Marcelino Oreja. Les he enlazado el documento original, para que lo estudien. En esencia, el Estado se comprometía a colaborar en el sostenimiento económico de la Iglesia Católica, a conceder exenciones fiscales de todo tipo, además de dotar de privilegios a la religión católica en campos como la educación o la difusión de su mensaje. Paradójicamente, en esos mismos acuerdos también se habla de que la Iglesia Católica debe "lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades", esto es, autofinanciarse (Acuerdo IV, Artículo II.5).
Es curioso que el PSOE hable ahora de revisar esos acuerdos. Felipe González llegaba al poder en 1.982, y hasta el año 1.996 no se conoce ningún movimiento de peso para avanzar hacia lo que dice la Constitución Española firmada un mes antes que los Acuerdos con la Santa Sede, esto es, la aconfesionalidad del Estado Español. Y lo mismo desde 2.004 hasta 2.11, años en los que el PSOE también ha estado en el Gobierno. Con todo, los socialistas han ocupado el poder en España más de 20 años desde la llegada de la democracia, y los Acuerdos siguen como en el primer momento.
La llegada del Partido Popular al poder no va a cambiar esta situación, todo lo contrario. El pasado 31 de diciembre de 2011, se hacía oficial con su publicación en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto-ley 20/2011, de 30 de diciembre, de medidas urgentes en materia presupuestaria, tributaria y financiera para la corrección del déficit público, con el que el Gobierno de Mariano Rajoy pretende hacer frente a toda la deuda pública. Y he aquí que todo el mundo se tiene que apretar el cinturón salvo la Curia. Según la Disposición Adicional Séptima, el Estado pagará algo más de 13 millones de euros al mes a la Iglesia Católica, lo que al año da un total de 159,19 millones de euros.
A todo esto, últimamente son cada vez más frecuentes las salidas de tono de algunos obispos. La última, la del Arzobispo de Granada, Monseñor Francisco Javier Martínez, al afirmar que España es un pueblo acostumbrado a la cultura del subsidio, y critica que los jóvenes quieran ser funcionarios, tildándolo de "enfermedad social". Como ven, es fácil hablar desde un púlpito. Habría que hacerle ver a Monseñor que si los jóvenes buscan ser funcionarios es porque se antoja como una de las pocas posibilidades de encontrar un empleo en una época de crisis, cargada de precariedad laboral, sin olvidar lo que pensarán los policías, bomberos, médicos, profesores, enfermeros y demás trabajadores públicos que, además, son creyentes. Y es cuanto menos cínico e hipócrita que sea un alto representante de la Iglesia Católica el que hable de subsidio, cuando la institución a la que representa recibe del Estado todos los años miles de millones de euros, y cuando él mismo ha elevado la deuda de su diócesis de 1,2 millones de euros en 2003 a los 28 millones de euros.
¿Y qué pensarán los grandes 'liberales' de este país, que además de funcionarios se declaran católicos y muestran un gran respeto por la Iglesia? Pues nada, total, el dinero no es suyo.

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