viernes, 24 de febrero de 2012

Cuatro pequeñas consideraciones sobre la Primavera Valenciana

  1. La situación vivida en los últimos días en la ciudad de Valencia ha demostrado que la juventud, o al menos buena parte de ella, sigue teniendo inquietudes, sigue rebelándose contra lo que la inquieta y sigue alzando la voz contra todo aquello que le parece injusto. Los estudiantes valencianos que han ocupado las calles no son ni fracasados, ni borrachos, ni alelados, ni llevan a cabo sus acciones de protesta para molestar a los 'ciudadanos de bien' que pasean por la ciudad. Es lo que les queda para hacerse oír en un sistema que por defecto no los escucha.
  2. Los sucesos no han hecho sino esconder el verdadero problema y la razón de las protestas: la situación que atraviesa el sistema educativo público de la Comunidad Valenciana. Por mucho que desde el Gobierno Valenciano se intente hacer creer que no hay recortes, sí los hay. Los hay cuando no hay dinero para pagar la calefacción, para comprar material, para pagar a los profesores, para pagar las actividades extraescolares, y también los hay cuando desde las direcciones de los centros públicos y concertados se empiezan a enviar cartas a los padres advirtiéndoles de que van a tener que colaborar en el sostenimiento del día a día del colegio. Y no se engañen, porque esto podría ser solo el principio de lo que viene. Mantener los recortes en servicios básicos como la Educación o la Sanidad, sumado a las reformas que está llevando a cabo el Gobierno son el caldo de cultivo ideal para incendiar las calles.
  3. Sería mezquino esconder que no ha habido exceso en las actuaciones de la Policía Nacional. Y hay varios hechos que lo prueban. A) El Sindicato Unificado de Policía hacía público un comunicado el pasado 21 de febrero criticando la decisión tanto de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Paula Sánchez de León, como del Jefe de Policía de Valencia, Antonio Moreno, de cargar contra los manifestantes. B) A esto habría que sumar las declaraciones de Moreno llamando "enemigos" a los manifestantes, utilizando una jerga más propia de un ejército que de un estamento que debe velar por el bienestar de los ciudadanos y echando más leña al fuego. C) La brutalidad de algunas imágenes obligó tanto a Sánchez de León como al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, a admitir "ciertos excesos" y a tomar medidas si se demostraban "irregularidades". D) Ya han sido varios los médicos que han denunciado que la Policía se presentó en los hospitales donde eran llevados los heridos a requisar los partes de lesiones.
  4. También sería igual de mezquino no reconocer que este tipo de situaciones es el caldo de cultivo ideal para los adalides de la violencia. Y las manifestaciones de Valencia no son una excepción. Nenes de tres al cuarto que un día se colocan las crestas y las ratas y otro día son capaces de raparse la cabeza, todo con el objetivo de pasar un buen rato, justificar las cargas policiales y crear toda una espiral de violencia. ¿Recuerdan el axioma de Acción-Represión-Acción? ¿Recuerdan quién lo hacía servir y para qué?

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