viernes, 27 de enero de 2012

Camps ya ha llegado a Ítaca

La odisea de Francisco Camps ya ha terminado, por lo menos en su primera etapa. Un jurado popular (obviaremos el chiste fácil) declaraba no culpable al ex president de la Generalitat Valenciana de un delito de cohecho impropio.
El 6 de febrero de 2009 estalla el Caso Gürtel, aunque no será hasta el 19 de febrero cuando se relacione por primera vez el nombre de Francisco Camps con la trama, además de Ricardo Costa, secretario general del Partido Popular de la Comunidad Valenciana y diputado autonómico; Víctor Campos, ex vicepresidente de la Generalitat Valenciana; y Rafael Betoret, ex jefe de Gabinete de la Conselleria de Turismo y actual jefe de protocolo de la Diputación de Valencia. El apoyo de Génova llegaría el 6 de marzo de ese año de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. Entre el 19 y el 20 de mayo pasan por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana los cuatro implicados. No será hasta el 2 de junio cuando el presidente del PP, Mariano Rajoy, muestre públicamente su apoyo a Francisco Camps, y lo hace en un mitin en Valencia. A comienzos de agosto de ese mismo año, Juan Luis de la Rúa, presidente a la sazón del TSJCV, decide el sobreseimiento de la causa.
Y llega octubre de 2009. Parte del PP y muchos ciudadanos piden medidas ejemplares. Y como ocurre en estos casos, una cabeza de turco es la salida más adecuada. Aunque en un primer momento Camps se niega, acaba cediendo y cesa a Costa de todas sus funciones. Mientras el Comité Ejecutivo sigue afirmando que Costa sigue siendo secretario general, Cospedal advierte que ya no lo es. Más que nunca, el fantasma de una escisión planea sobre la derecha valenciana. A finales de mes, es la dirección nacional del PP, ante la inoperancia de la regional, la que suspende a Costa de militancia. Aunque parece que las aguas se calman, todo es apariencia. En abril de 2010 se destapa el sumario completo, quedando acreditado que consellers, altos cargos de la Administración Valenciana e incluso familiares de Francisco Camps reciben regalos de la trama.
Y entre declaraciones de competencia de los juzgados de Madrid y Valencia y acusaciones casi diarias por parte del PSPV, llega el mes de julio de 2011. El 15 de julio José Flors decide la apertura de juicio oral contra el presidente de la Generalitat Valenciana. El 19 de julio comienzan 48 horas maratonianas. En principio, Francisco Camps estudia, presionado por Génova, declararse culpable del delito para evitar su imagen en el banquillo de los acusados, una fotografía que podría perjudicar a Mariano Rajoy en las elecciones generales de noviembre. A la mañana del día siguiente, Víctor Campos y Rafael Betoret deciden declararse culpables, un camino que a punto están de seguir Camps y Costa. Por la tarde, Francisco Camps dimite como presidente de la Generalitat Valenciana y decide arriesgarse en un juicio, que comenzará el 12 de diciembre de 2011 y que finaliza como todos ustedes saben.
Hasta ese momento, todas y cada una de las revelaciones del Caso Gürtel no hacen sino acreditar la relación entre la trama corrupta y los imputados, extremo negado por los acusados y que se verán rebatidos más tarde por alguna que otra sonrojante grabación ya conocida por todos, con frases como "amiguito del alma", "te quiero un huevo", "hablar de lo nuestro" o "te debo mucho". Tal era la relación entre la trama y los imputados que incluso Ricardo Costa pidió a Álvaro Pérez 'El Bigotes' que intercediera ante Camps para que lo nombrara conseller.
"El jurado reconoce que hay una relación comercial entre la trama y los imputados, y que no hay relación directa entre los regalos y las adjudicaciones públicas. Cabría preguntarse entonces qué tipo de gestores públicos tenemos que hacen 'negocios' con dinero público de forma repetida con una trama corrupta"
Así se llega al juicio, un juicio en el que han quedado demostrada la relación entre la trama corrupta, el PPCV y la Generalitat Valenciana. Incluso, si les parece, vamos a obviar las ya famosas conversaciones telefónicas entre dicha trama y los imputados, archiconocidas por todos. Todas menos una, sobre la que volveré luego. El mismo jurado que declara por la mínima no culpables a Camps y Costa es el mismo jurado que reconoce una "relación comercial" entre las partes, y esto a mi juicio es muy importante. Porque, a pesar de no haber encontrado una causa directa entre los regalos y las adjudicaciones, cabría preguntarse qué tipo de gestores públicos tenemos que hacen negocios con dinero público, sacado de nuestros impuestos, de forma repetida con una trama corrupta. Por otro lado, es ese mismo jurado el que reconoce que los no culpables han recibido regalos de la trama, unos regalos que no son devueltos. Incluso parece, por manifestaciones de destacados dirigentes del PPCV, que el hecho de recibir según que tipo de regalos es lo más normal del mundo. Y ahora volvamos sobre esa grabación que les comentaba antes. Esa en el que Francisco Camps le dice a José Tomás, el ya famoso sastre, que le saque de esta. Tengo la sensación de que una persona totalmente inocente y su ambiente más cercano y sin nada que ocultar no intenta "seducir" a un testigo principal o crear una situación de tensión que pueda llegar a influir en decisiones posteriores.
¿Y ahora? Pues ahora le queda una papeleta al PP de la Comunidad Valenciana. Camps todavía no ha desvelado qué quiere hacer. En el PPCV, los campistas más fieles, con Alfonso Rus a la cabeza, ya piden una vuelta a la primera línea política, incluso a la presidencia de la Generalitat Valenciana. No creo que esto suceda. Políticamente, Francisco Camps está mucho más que amortizado, y ni Génova ni la actual dirección del partido en la Comunidad Valencia, al menos la parte más cercana a Alberto Fabra, va a dejar que el ex Molt Honorable recupere el terreno perdido. Hoy por hoy, Camps es diputado, disfruta de privilegios como ex presidente de la Generalitat Valenciana y tiene un puesto en el Consell Jurídic Consultiu.
Génova pide que se le restituya la honorabilidad a Francisco Camps. Y creo que se equivoca. Camps perdió su honorabilidad cuando afirmó que no conocía a Álvaro Pérez, y mintió, al igual que cuando afirmó que se pagaba sus trajes, y mintió. Es esa cúpula del PP la que habla de honorabilidad, cuando desde hace ya tiempo tan solo Esteban González Pons se ha dejado caer por Valencia para apoyar a Camps, cuando Rajoy, tras estar al lado, delante o detrás de él, se ha ido alejando paulatinamente. Es esa honorabilidad de la que habla el PP la misma que sirve para teñir de un manto de absolución todo lo demás: la presunta trama de financiación irregular del PP de la Comunidad Valenciana que todavía está pendiente de ser juzgada, la situación de quiebra técnica en la que se encuentran las arcas de la Generalitat Valenciana o la paulatina degradación de los servicios públicos.
Francisco Camps ya ha llegado a Ítaca. Ulises recuperó el trono que creía perdido. A Camps no le pasará lo mismo.

1 comentario:

  1. Excelente reflexión y artículo. Del contenido mejor no hablar. La situación me produce sentimientos de rabia e ira y no quiero envenenarme el lunes con mi propio veneno. Me da pena y cierta desesperanza y muchas veces me pregunto si los que luchamos durante la dictadura para tener algo mejor, teniamos que haber hecho menos concesiones. ¿Ha valido la pena? De dónde han salido esperpentos como el de Camps y todos los del juicio desde el juez hasta ese "maravilloso y honorable jurado popular"?
    Bueno pues todo esto y más.
    Salud

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