viernes, 2 de diciembre de 2011

Un paro desbocado

Nuevos datos de desempleo, y nueva sangría. Según datos del Ministerio de Trabajo, en noviembre el paro creció en 59.536 personas, dejando el total de desempleados en 4.420.462. En términos interanuales, el paro sube en 310.168 personas. Menos en agricultura, en el resto de sectores sube, sobre todo en servicios, con 48.788 personas, y que supone el 82% de todo el paro de noviembre.
Los datos no hacen sino corroborar que la última Reforma Laboral, que parecía tan necesaria, no ha servido absolutamente para nada. El PSOE nos la vendió argumentando que serviría para crear más empleo y de más calidad. Ni una cosa ni la otra. Con las cifras en la mano, este mes de noviembre es peor que el del año anterior. La desgracia social del paro no disminuye, sino que aumenta, y el empleo de calidad hace tiempo que fue desterrado del sistema laboral español. En el último mes, se han creado algo más de 1,2 millones de contratos, un 3,15% menos. Y de éstos, tan solo 83.919 fueron de carácter indefinido, un 22,39% menos que en el mes anterior.
¿Recuerdan cuando el ya ex ministro Pedro Solbes, recién estallada la crisis, afirmó que el sector de la construcción debería digerir por sí sola su reconversión? Pues parece que aún está digiriendo, y va para largo la cosa. Desde 2007, se han perdido nada menos que dos millones de puestos de trabajo en este sector, empleos muy directamente relacionados con el sector del ladrillo. Con una sobreoferta de vivienda nueva, ¿cuál es el futuro que el queda a esos dos millones de personas que han perdido su trabajo? Habría que crear dos millones de empleos de la nada. Hoy por hoy, la economía española no tiene esa capacidad. El modelo tan cacareado por los poderes públicos basado en la inversión, innovación, desarrollo y valor añadido se queda en la teoría.
Las cifras también ponen en entredicho las recetas de la CEOE para combatir el paro y crear empleo. Los empresarios piden flexibilidad y un mayor abaratamiento del despido, entre otras cosas. A la velocidad que se destruye empleo en este país, una mayor facilidad a la hora de despedir tendría un efecto contraproducente. ¿Por qué la patronal no habla de un abaratamiento de la contratación?
Y mientras tanto, Mariano Rajoy, próximo presidente del Gobierno, sigue callado. Se reunió con los agentes sociales, y tan solo trasmitió a empresarios y sindicatos su voluntad de llegar a acuerdos y gobernar si no los hay. Con todo, los únicos que hablan son sus lugartenientes. Soraya Sáenz de Santamaría reconoce que los datos del paro son una especie de estímulo para poner en marcha los ajustes. ¿Qué Reforma Laboral quiere Rajoy? Es un misterio, aunque algo pueden olerse, sobre todo cuando Joan Rosell, presidente de la CEOE, se muestra optimista ante las expectativas. Atentos.

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