lunes, 19 de diciembre de 2011

Seis consideraciones sobre el discurso de Rajoy

Mariano Rajoy presentaba ayer sus credenciales y su programa de Gobierno en el Congreso de los Diputados. Su discurso de investidura fue tan obvio e inconcreto como la mayoría de sus intervenciones públicas durante la campaña electoral. Aquí les dejo algunas reflexiones sobre lo que dijo:
  1. El próximo presidente del Gobierno ya ha dejado clara su afición por meter la tijera al sector público. Quiere reducir el déficit del sector público en unos 16.500 millones de euros, y lo quiere hacer a través de los ajustes. Durante toda su intervención no ha hecho referencia alguna a las medidas que llevará a cabo para incrementar sus ingresos, salvo alguna mención a la "posible revisión del incremento de impuestos". En ese sentido, nada sobre el tapete acerca de cómo combatir el fraude fiscal. Cero convocatorias de empleo público (salvo en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado), y salvo las pensiones, cualquier otra partida es susceptible de ser "revisable". Una puerta más que abierta a los recortes. También habla el presidente 'in pectore' del Gobierno de racionalizar las Administraciones Públicas, evitando duplicidades en servicios. Buena propuesta, aunque muy lógica y esperada en tiempos de crisis.
  2. La reforma del Sistema Financiero tan cacareada por el Partido Popular durante la campaña se ha quedado en eso, en cacareo. La banca seguirá como hasta ahora, sin control, puesto que a Rajoy tan solo le interesa que las entidades coloquen como sea sus activos tóxicos, sobre todo en lo referente al mercado inmobiliario. Por otro lado, fusiones y más fusiones hasta quedar con tan solo con "bancos fuertes". Nada ha dicho el próximo presidente del Gobierno sobre el control de capitales o sobre cómo va a actuar para que los bancos abran el grifo del crédito. Y una duda. Si España se queda con menos bancos, ¿dónde queda su obra social?
  3. Como era de esperar, Rajoy no ha entrado en detalles sobre la Reforma Laboral que espera, ha trasladado la responsabilidad a los agentes sociales y a un posible acuerdo en enero. Lo que sí ha dejado claro el candidato son las facilidades que van a tener las empresas, tanto las que actualmente aguantan el tirón como las de nueva creación, sobre todo en revisiones fiscales y en ayudas a la contratación de nuevo personal. Sin embargo, lo que Rajoy no ha explicado es cómo va a lograr el recorte de los 16.500 millones mientras que rebaja las tasas a las empresas. Y dos cuestiones que también quedan en el aire. La primera, se suprimen las prejubilaciones, salvo "excepciones". ¿Qué van a decir las multinacionales, que son las que acuden con más asiduidad a este tipo de actuaciones?. La segunda, se pasan los festivos a los lunes salvo las fiestas de "mayor implantación o arraigo". ¿Cuáles son las de más arraigo? ¿Las religiosas? ¿Y los festivos de las comunidades autónomas? Rajoy hace suya la propuesta de la CEOE, aunque serán los agentes sociales los que tengan la última palabra.
  4. Y como también era de esperar, el PP se ha acordado de las renovaciones de órganos como el Tribunal Constitucional, el Consejo de Administración de Radio Televisión Española o la figura del Defensor del Pueblo, estamentos en los que el PP jugaba la baza del bloqueo para mantener la situación actual. En el primero de los casos, parece que a Federico Trillo ya le apetece abordar el tema. Por otro lado, se prevé un giro de 180 grados en el funcionamiento del Consejo de RTVE, y con ello un cambio en la programación, sobre todo en el área de informativos. Acuérdense de la llegada a TVE de Alfredo Urdaci y sus desmanes.
  5. Ningún guiño a los partidos nacionalistas. A Rajoy no le hacen falta, gracias a la mayoría absoluta que atesora. Va a esperar a momentos concretos en los que se requiera un consenso más amplio. Convergència i Unió y Partido Nacionalista Vasco van a tener que currárselo si quieren algo de Rajoy y del PP.
  6. Salvo una mención a las víctimas del terrorismo al inicio de su discurso, ni una palabra sobre el problema del terrorismo. Por mucho que Rajoy se empeñe, el proceso del final de ETA está encima de la mesa, y va a tener que hacerle frente. Y los pasos que ha dado el PP hasta ahora no hacen sino dificultarle el camino. Dejar a Amaiur sin grupo parlamentario propio no hace sino propiciar que al formación abertzale pueda seguir con su discurso de victimismo que tan bien le ha venido hasta ahora. Alguien debería decirle a Rajoy que, de seguir por este camino, ayudará mucho a que el próximo lehendakari sea abertzale. Y por cierto, contar con grupo parlamentario no es un derecho de Amaiur, sino de las personas que les han votado. Siempre hemos pedido votos por balas. Ahora que tenemos los votos y que piden entrar en el juego democrático, les negamos esa entrada.

1 comentario:

  1. Lo primero comentar la ineptitud del que va a ser presidente podríamos llamarle "Marianico El Corto" Hoy he sentido vergüenza al pensar que cuando lo sacan del guión establecido no sabe por donde va. Sobre los recortes económicos y todo lo demás era de esperar. Sobre los recortes sociales como TVE, tribunal constitucional...vamos a pasarlo mal, fuera libertades, debe pagar y devolver lo que le ha dado el TDT Party y toda la extrema derecha. Bueno esperemos a ver que pasa.
    Salud
    Rosa

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