viernes, 30 de diciembre de 2011

2011 se acaba, pero no se cierra

2011 ya se acaba. Si por algo va a caracterizarse este año es por el poco tiempo que hemos tenido para analizar y asimilar todos y cada uno de los acontecimientos que lo definen. De hecho, necesitaremos parte de 2012 para seguir comprendiendo muchas cosas. Ahí van algunas de ellas.
  1. La 'Primavera Árabe' ha absorbido la gran mayoría de la actualidad internacional. Túnez dio el pistoletazo de salida, y le siguieron Egipto y Libia, donde sus dictadores cayeron. El primero de estos países ha sido el que mejor ha llevado a cabo su transición, mientras que la situación en los otros dos sigue sin estar muy clara. El ejército tomó el poder tras la marcha de Mubarak, acumulando una gran dosis de poder y manteniendo la represión sobre la población. En Libia se desató una guerra civil, con la intervención tardía de la comunidad internacional, que veía peligrar una de las mayores reservas de petróleo de todo el planeta. Y aunque muy poco se sabe de lo que está pasando ahora en este país, la muerte de Gadafi a manos de los rebeldes nos mostró la cara oculta de la resistencia, una amalgama de facciones opositores que lo único que tenían en común era su deseo de derrocar al tirano. Países como Marruecos, Siria o Yemen también fueron testigos de revueltas, resueltas de diferente modo. La represión más brutal se da en el país dirigido por Bashar Al Assad, donde el conflicto sigue engrosando la lista de víctimas. El caso es que todo este movimiento revolucionario ha puesto encima de la mesa la hipocresía, cinismo y doble moral de la comunidad internacional, que ha dejado hacer a estos dictadores durante años. Solo cuando la zona se ha convertido en un verdadero polvorín y se ha puesto en peligro los recursos naturales los países del primer mundo se han decidido a intervenir.
  2. La crisis lo ha impregnado todo este año. Ha llegado hasta el último de los recodos y ha condicionado las decisiones de todos y cada uno de los ciudadanos. A nivel europeo, Alemania y Francia han dictado la música que el resto de los países ha bailado. La receta francoalemana ha sido la de los recortes, y el resto de socios europeos, con alguna que otra voz en contra (recuerden el caso británico), ha agachado la cabeza y ha hecho suyas estas recetas. La crisis se ha llevado muchas cosas por delante, pero lo que ha ratificado es la inutilidad de las instituciones europeas, del paulatino crecimiento del desinterés que sienten los ciudadanos europeos por ese invento llamado Unión Europea. Los mercados han derrocado y creado nuevos gobiernos en Grecia e Italia, despojando a los ciudadanos helenos y transalpinos de su derecho a elegir a sus gobernantes. En España, y a falta de los datos del mes de diciembre, el paro sigue siendo la principal preocupación. Con una cifra cercana a los cinco millones de parados y un paro juvenil inaceptable, los agentes sociales han demostrado que son incapaces de entenderse, sobre todo por la cerrazón de la parte empresarial a buscar fórmulas más allá del abaratamiento del despido y el recorte de derechos en la negociación colectiva. La prima de riesgo, por su parte, estuvo desbocado buena parte del año, llegando a sobrepasar los 500 puntos.
  3. La vida política en España se podría resumir en dos palabras: indignación y elecciones. El movimiento del 15-M fue como una bofetada en la conciencia de mucha gente. Su carácter asambleario y no adscrito a ningún partido político fue el aliciente que necesitó mucha gente para simpatizar e incluso unirse a él. Los casos de corrupción (de los que hablaremos más adelante) y la influencia directa de los mercados en las decisiones del Gobierno provocaron que este movimiento demandara una nueva forma de hacer política. La respuesta de los partidos evolucionó de la indiferencia al estupor, y alguno que otro intentó acercarse al movimiento, aunque sin éxito. En medio de todo esto, las elecciones autonómicas fueron un avance de las generales que se celebrarían en noviembre. A pesar de los casos de corrupción, el Partido Popular arrasaba en la inmensa mayoría de los ayuntamientos y comunidades autónomas, y dejaba al Partido Socialista Obrero Español en una complicada situación, a pesar de que José Luis Rodríguez Zapatero ya había adelantado que no volvería a ser candidato. El 20 de noviembre se celebraban elecciones generales, donde el PP lograba los mejores resultados de su historia y conseguía la mayoría absoluta. Por contra, el PSOE lograba 110 diputados, los peores resultados desde la transición, y lo abocaba a un período de refundación y búsqueda de liderazgo que aún sigue abierto a día de hoy. Esta sangría socialista provocó un Congreso de los Diputados más variado, aunque con un PP todopoderoso. A nivel interno, Mariano Rajoy reforzó su liderazgo en el PP, creó un Gobierno a su imagen y semejanza
  4. Pero si por una cosa será recordad el año 2011 en España es por el anuncio del cese definitivo de la violencia de ETA. El trabajo de jueces y fuerzas de seguridad mantenía a la organización más débil que nunca, y la izquierda abertzale comenzaba un cambio de rumbo sin marcha atrás. Sortu nacía condenando la violencia, aunque sería ilegalizada antes de las elecciones autonómicas. Bildu sí que pudo concurrir, logrando ser la fuerza más votada en todo Euskadi. Con la marca Amaiur también volvía al Congreso de los Diputados. El anuncio de ETA pilló con el pie cambiado a mucha gente. Aunque la alegría fue generalizada, muchos apelaron a la prudencia. Incluso hubo voceros de la extrema derecha, como Jaime Mayor Oreja, que siguió con su particular erre que erre sobre negociaciones secretas, recordando a Paco Martínez Soria. Muchos de los voceros del TDT Party veían con estupor cómo se les acababa el negocio, y mantenían (y mantienen) el 'sostenella y no enmendalla'.
  5. El plato fuerte para el final. 2011 ha sido el año de la corrupción política, sin paliativos y sin medias tintas. Demasiados casos para lo que la salud democrática de un país está preparado. Por un lado, la Trama Gürtel sigue dando que hablar. Antes del verano, Francisco Camps, ex presidente de la Generalitat Valenciana, presentaba su dimisión y provocaba la llegada a la presidencia del Consell de Alberto Fabra, tras una rocambolesca jornada en la que dos de los imputados por el caso de los trajes, Victor Campos y Rafael Betoret, se declaraban culpables, mientras que Ricardo Costa y Francisco Camps se jugaron la carta del juicio, que en estos momentos se celebra. Aún queda por investigar toda la posible trama de financiación irregular del PP de la Comunidad Valenciana. Antes de todo esto, Mariano Rajoy y toda la directiva de Génova, a excepción de Esteban González Pons, le retiraban el apoyo al ex Molt Honorable. Pero 2011 dejó más casos, y dos directamente relacionados con la Comunidad Valenciana. Por un lado, el Caso Nóos, donde tenemos implicado a nada más y nada menos que a Iñaki Urdangarín, yerno del Rey de España, ahora ya imputado oficialmente. Esto provocaba que la Casa Real presentara sus cuentas por primera vez en más de 30 años, aunque de una manera un poco chapucera. Por otro lado, estallaba el Caso Emarsa, que hacía públicos toda una serie de chanchullos y corruptelas en torno a la gestión de la depuradora de aguas de la localidad valenciana de Pinedo. Un agujero de más de 17 millones y una ristra de imputados, entre los que está el actual vicepresidente de la Diputación de Valencia y alcalde Manises, Enrique Crespo. Y finalmente, el Caso Campeón, que salpicaba, y de qué manera, al ex ministro de Fomento y ex portavoz del Gobierno, mano derecha de Zapatero y actual diputado por Lugo, José Blanco, que será investigado por el Tribunal Supremo. Muchas voces, incluido su propio partido, le piden que dimita.
Como podrán ver, ninguna de estas cuestiones se han zanjado. Todas quedan abiertas y pendientes de resolución para el próximo año. Las iremos revisando, no les quepa duda.

1 comentario:

  1. pues sí, el año 2012 seguiremos y, aún si cabe peor, seguiremos con todos los frentes abiertos tanto nacionales como internacionales. Creo que el que ha perdido "el tren" de su oportunidad ha sido el 15 M,dejándonos sin ilusión a muchos que habiamos confiado en su lucha y su movimiento "el sistema se cambia desde dentro del sistema" y no de otra forma, lo sé por experiencia. Seguirmos en ello. Espermos que a nivel personal mantengamos nuestras parcelas de felicidad y alegría.
    Salud
    Rosa

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