jueves, 10 de noviembre de 2011

Que no decaiga la fiesta

"El proyecto es propiedad de la Generalitat Valenciana, por lo que en cualquier momento podría, si la situación económica acompañara o así se decidiera, poner en marcha o vender"
Magnífica la respuesta de Lola Johnson, portavoz del Consell, tras conocerse que el coste del proyecto por las famosas Torres de Calatrava no era de 2,5 millones de euros, sino de 15. Para los más desmemoriados, estas torres de lujo completarían el complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias (con unos sobrecostes que han sobrepasado los 600 millones de euros). El Consell abonó esta cantidad a Santiago Calatrava en varios plazos, pagando el último en 2006. Y lo grave es que lo abonó a sabiendas de que el anteproyecto era prácticamente inviable, sobre todo por cuestiones de servidumbre aérea y por los litigios entre los propietarios de los terrenos y la Generalitat Valenciana.
El pasado año el Consell anunciaba que estaba tratando de vender el solar con el objetivo de recuperar la inversión (esto es, los 15 millones que había pagado al arquitecto por un anteproyecto). Y ayer la portavoz del Gobierno de Alberto Fabra intentaba justificar ese pago, y lo hacía con argumentos que podrían calificarse, cuanto menos, de peregrinos. "Es un activo", afirmaba Johnson, dejando abierta la posibilidad de que en un futuro se saquen los planos del cajón y se haga algo con ellos, no se sabe si venderlos, ejecutarlos o cambiarlos de cajón, o incluso contabilizar esos 15 millones como alguna inversión con la que luego hacer propaganda.
Sin embargo, tampoco debería extrañarnos en demasía las palabras de Johnson. El Consell ha decidido que si ha de morir, lo hará matando. Traducido para que lo entiendan, que sigue apostando por los grandes eventos y los proyectos faraónicos (calificados como hitos por el PP) mientras recorta y recorta en otras partidas. Nada menos que 219 millones de euros (30 millones más que el pasado año) que en 2012 se irán a fastos, fiestas y grandes citas que no hacen sino poner a la Comunidad Valenciana en el mundo (según el argumentario de la Generalitat Valenciana). Claro que sí. Más importante será sufragar eventos como la Fórmula 1 que dedicar esos recursos a cosas más importantes. Aunque, ¿qué hay más importante para los ciudadanos de la Comunidad Valenciana que ver 20 bólidos dar vueltas a la Dársena Interior del puerto de Valencia? Que no decaiga la fiesta.

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