miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Para qué sirve la Unión Europea?

La crisis financiera que vive el mundo desde 2008 en general, y la casi hecatombe de la economía griega en particular, ha puesto a descubierto a la verdadera Europa. La respuesta de la Unión Europea ante el "desafío" heleno no ha hecho sino confirmar que esta Europa solo sirve a los intereses de unos pocos países, mientras que el resto va a remolque de decisiones que en muchas ocasiones escapan a nuestro control.
Desde hace tres años, las decisiones en Europa no las toma ni la Comisión Europea ni el Parlamento Europeo. Alemania y Francia han asumido su papel de líderes, un papel que se auto-imponen gracias a la condición de 'locomotoras' de la economía de la zona euro. Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy mantienen cada vez más encuentros al más alto nivel, decidiendo las políticas que luego deben aplicar los demás socios, y que pasan casi siempre por incrementar los recortes al Estado del Bienestar, mientras se deja de lado la regulación de movimientos de capitales y bursátiles, aquellos que nos llevaron a la crisis, si lo recuerdan.
Con la implantación del euro, Europa disfruta de una moneda común, aunque no de una política económica común. Esto hace que ante cada eventual problema haya 27 respuestas distintas, hecho que dilata el hallazgo de una solución. Esta crisis es un gran ejemplo. Mientras que Alemania y Francia dictan, el resto escribe y lleva a cabo medidas y ajustes muchas veces en contra de la voluntad de sus propios ciudadanos. Ahí tenemos el caso del referéndum griego.
¿Y esto que consecuencias trae? Primero, que los líderes y mandatarios europeos construyan Europa de espaldas a los ciudadanos, un hecho que se repite desde hace años, mucho antes de que estallara la crisis, y que provoca, a su vez, que estos mismos ciudadanos aumenten su distancia con esa Europa. Sirva como ejemplo el caso español. Según datos del Ministerio del Interior, ha habido seis citas electorales para elegir a los representantes europeos en el Parlamento Europeo desde la instauración del sistema democrático. Las de 1.987 y 1.999 fueron las de mayor participación (68,52% y 63,05%, respectivamente). Sin embargo, desde las citas de 2004 y 2009, el número de votantes siempre ha estado por debajo del 50%, dejando unos niveles de abstención altísimos. ¿La traducción? Más de la mitad de los votantes de este país piensan que el Parlamento Europeo es algo lejano, y no porque Europa empiece en los Pirineos, sino porque los que realmente deciden el futuro de Europa no son los ciudadanos.

2 comentarios:

  1. Pero es que el problema estriba, especialmente, en la propia ciudadanía, por su atonía, desidia, desinterés, desinformación, etc. Creo que pasa (salvando las distancias que sean menester) como en los programas basura. ¿ Es responsable el medio ? ¿ Lo es el desalmado de turno que va al programa ? ¿ Lo es la publicidad que financia ? Pues claro que sí. Pero sobre la responsabilidad de los citados, está la especialisima de la audiencia que se "bebe" y "babea" con los programas. Bastaría un simple "clic" para cambiar de canal. Y entonces, ni el irresponsable medio, ni el desalmado de turno, ni la publicidad, mantendrian el tipo. Tirarian a la cloaca el producto... Pues eso.

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  2. En parte tienes razón, pero creo que el tema europeo, con todas sus vertientes, siempre ha estado mal explicado a la ciudadanía. La gente no tiene la suficiente información como para formarse una idea clara y objetiva de lo que supone estar en Europa. Tal vez si la gente tuviera toda la información, Europa no sería tan bonita como nos la pintan

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