viernes, 18 de noviembre de 2011

El discurso tramposo de Rubalcaba

El candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha utilizado sus dos últimas entrevistas en medios de comunicación (Televisión Española y Cadena Ser) para intentar propagar un discurso tramposo y que induce a engaño a aquel electorado de izquierdas que aún pudiera estar indeciso.
Dejando de lado los asuntos de la prima de riesgo, la deuda española, el paro, las críticas al PP, la apuesta por la educación y sanidad públicas, llama la atención que Rubalcaba se acuerde ahora de contar con una izquierda fuerte y unida y de las injusticias de la actual Ley Electoral. Cuanto menos podría calificarse al candidato socialista de oportunista e incluso de cínico.
Me explico. A nadie descubro lo mal que están las encuestas para el PSOE, y lo bien posicionados que están otras opciones políticas de izquierda. A pesar de las políticas que ha llevado a cabo el Gobierno en los últimos años contra los derechos de los ciudadanos (rebaja de los sueldos públicos, Reforma Laboral o congelación de las pensiones), el ex ministro sigue afirmando que la única manera de evitar un PP "con poder absoluto es tener un PSOE fuerte" -palabras textuales. "La derecha no se fragmenta, pero la izquierda sí". Rubalcaba ve el bipartidismo como una especie de mal menor al que hay que acostumbrarse. ¿Y para qué queremos un PSOE fuerte, si cuando de verdad tiene que demostrar ser un partido de izquierdas se plega a otros poderes? ¿Acaso no han demostrado los socialistas que son capaces de aplicar las mismas medidas que hubiera aplicado cualquier partido conservador de Europa? Lo que realmente está pidiendo el candidato del PSOE es un voto en blanco de la izquierda española.
Y entonces Rubalcaba, haciendo un guiño -otra vez interesado- al Movimiento del 15-M, se acuerda de que la actual Ley Electoral (Ley D'Hont) es injusta, y que premia a partidos grandes y a las opciones muy territorializadas, perjudicando a otros partidos minoritarios de cariz más nacional. Esa ley que permite que un partido nacionalista como CiU, adscrito únicamente en Cataluña, tenga menos votos y más diputados que otros como Izquierda Unida, con más votos y, paradójicamente, menos diputados. Pues esa ley es la que Rubalcaba quiere cambiar. Y Rubalcaba la quiere cambiar después de 30 años de vigencia, de cientos de propuestas parlamentarias presentadas para cambiarla que han acabado en la papelera.
El señor Rubalcaba ha intentado durante toda la campaña electoral arañar votos a los partidos de izquierda, de una manera rastrera y mezquina, como ya hiciera Felipe González en los años 1.993 y 1.996. De vergüenza ajena y de pena.

1 comentario:

  1. Pues sí siempre se han aprovechado del voto "util" de la izquierda de verdad y han quitado y arañado votos por si venía la derecha. Ay! si ellos han hecho políticas muchas veces de derechas. Ahí está la Ley electoral que han tanido muchas legislaturas para cambiar. Pues nada, mañana a votar y luego a RESISTIR.Los milagros no existen. Ya saldremos a la calle, que el de la tumbona no creo que dure mucho.
    Salud
    Rosa

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