lunes, 21 de noviembre de 2011

Seis conclusiones sobre el 20-N

1.- Se cumplieron los pronósticos y el Partido Popular ha ganado las elecciones (les enlazo los resultados oficiales). Lo ha hecho con una mayoría absoluta abrumadora, gracias sobre todo a la debacle del Partido Socialista Obrero Español, que se deja por el camino más de cuatro millones de votos. El PP no consigue esos 190 diputados que le daban algunas encuestas, aunque consigue el liderazgo absoluto en el Congreso, pasando de los 154 escaños de 2008 a los 186 diputados. Menos en Barcelona y en Sevilla, donde ha ganado el PSOE, el resto de provincias españolas se tiñe de azul (a excepción de Tarragona, donde queda por delante del PP, aunque por detrás de CiU). Fuerzas como IU y UPyD ven incrementados sus resultados a costa del PSOE, CiU mejora sus resultados, y el PNV pierde su hegemonía en Euskadi a costa de la marca de la izquierda abertzale, Amaiur, que vuelve al Congreso de los Diputados. Esquerra Republicana de Catalunya, Bloque Nacionalista Galego y Coalición Canaria mantienen sus diputados. El resto del hemiciclo lo componen fuerzas que estrenan representación parlamentaria: Compromís-Equo, Foro de los Ciudadanos y Geroa Bai. En total, 13 formaciones políticas.
2.- El PSOE cosecha los peores resultados de toda su historia: 6.973.880 votos (un 28,73% del total) y 110 diputados. El efecto Alfredo Pérez Rubalcaba no ha servido para nada, una estrategia igual de inútil que las llamadas del candidato al voto útil, y eso que el ex ministro del Interior ha querido desligarse de la herencia de José Luis Rodríguez Zapatero durante toda la campaña electoral. La crisis sigue fagocitando gobiernos europeos, y el español no ha sido una excepción. Además, las medidas tomadas por el PSOE han llevado a su electorado más fiel y más escorado a la izquierda a abstenerse o a considerar otras opciones.
Pero lo que más llama la atención es cómo digieren en el PSOE su derrota. Por un lado, ninguna autocrítica, incluso ciertos miembros del partido sigue comportándose como si los tiempos políticos que gestionan el Estado aún dependieran de ellos. La comparecencia de ayer de Rubalcaba con casi todo el voto escrutado es muy clarificadora. El candidato solo, sin ningún líder respaldándolo, y dejando las muestras de afecto a los militantes que ocupaban la sede del PSOE. Tan solo Elena Valenciano apareció de refilón.
El candidato ya ha pedido un Congreso Ordinario. Así lo hacía saber en la noche del 20-N. Aunque algunos prefieren no hablar de refundación, el PSOE debe hacerla, tanto de rostros como de discurso.
3.- El PP ha obtenido los mejores resultados de toda su historia, y lo ha hecho con una campaña electoral muy conservadora, sin hacer ninguna propuesta concreta salvo la del cambio. A pesar de que consigue más diputados que nunca (186), 'tan solo' incrementa en casi 600.000 su aumento en votos (10.830.693 y 44,62% del total). Por el momento, Mariano Rajoy ha apostado por la moderación y el discurso institucional. En realidad es lo que le tocaba hacer ayer. Sin embargo, a Rajoy no le va a quedar tiempo para celebrarlo. Su contador ya está a cero y a partir de ahora va a cargar con la responsabilidad de sacar a un país de la crisis, ya no va a servir ese discurso ambiguo del cambio de modelo, va a tener que poner encima de la mesa lo que quiere hacer y dejar el "sé muy bien lo que nos toca hacer", repetido hasta la saciedad en campaña electoral e incluso en la noche de ayer. En toda Europa se da por sentado que va a haber recortes, y ahora le toca a Rajoy decidir dónde.
Ayer, el líder del PP se guardó mucho de dar una imagen que no fuera la de la moderación. Tanto su discurso como su aparición en la Calle Génova fue muy medida, con un tono tranquilo y, si se quiere, muy cercano al centro. Rajoy se rodeó de sus más cercanos, y se olvidó del núcleo duro -que en otros tiempos le provocaron tantos problemas y que estuvieron a punto de acabar con su carrera política-, tan solo representado por Esperanza Aguirre.
Con todo, al PP también se le acaba el discurso de la confrontación. La debacle en las elecciones autonómicas de mayo han tintado el panorama local español de azul, salvo Andalucía. Esperemos que ese carácter reivindicativo del que han hecho gala muchos ejecutivos autonómicos (la Comunidad Valenciana es un buen ejemplo) se mantenga.
4.- Cataluña y Euskadi se envuelven aún más con la manta del nacionalismo. Por un lado, CiU amplía su número de diputados y de votos, mientras que el PSOE deja de ser la fuerza hegemónica. Cábalas y más cábalas sobre otro resultado de haber sido Carme Chacón la candidata del PSOE. La catalana se postula ahora como una seria alternativa a liderar el PSOE a nivel nacional.
Caso aparte el de Euskadi. La izquierda abertzale vuelve al Congreso de los Diputados, bajo la marca de Amaiur. Es la fuerza más votada de Euskadi, y le roba al PNV buena parte de los sufragios. La suma de ambas formaciones da una mayoría nacionalista muy holgada, cosa que habrá de tener en cuenta Mariano Rajoy a la hora de establecer sus relaciones con Euskadi.
5.- Estas elecciones vuelven a demostrar, una vez más, que la actual Ley Electoral es injusta y ya no sirve para trasladar de manera fidedigna los votos de los ciudadanos al Parlamento. Por poner varios ejemplos. Izquierda Unida y UPyD logran más votos que CiU, y eso se traduce en una cantidad menor de diputados que la formación catalanista. UPyD, por otro lado, logra unos 800.000 votos más que Amaiur, pero se queda con menos escaños.Un partido como Equo, que logra más votos que fuerzas como Bloque Nacionalista Galego, Coalición Canaria, Compromís, Foro de los Ciudadanos y Geroa Bai, queda fuera. 215.776 votos echados a la basura. Rubalcaba intentó arañar votos con una promesa de revisión, y las fuerzas minoritarias de carácter nacional llevan años clamando por un cambio. Por lo que parece seguiremos como hasta ahora.
6.- Los mercados siguen a lo suyo. La abrumadora victoria del PP no ha servido para calmarlos. A este paso, ni la llegada de Rajoy ni la carta blanca que le han otorgado los ciudadanos parece que será suficiente. 

1 comentario:

  1. Estupenda reflexión, Raul. Pues sí, esa es la triste realidad de la fecha de ayer, buena para celebrar la muerte del dictador y horrenda por el futuro que nos depara después del resultado electoral. Recortes habrá hasta que nos cansemos porque se lo exigirán los mercados pero los sociales y de derechos se los exigirá la extrema derecha que lo ha apoyado(TDT PARTY) ¿Cómo podremos cambiar la maldita Ley Electoral? A veces me pregunto si no nos equivocamos al ceder tanto en la transición y me contesto que sí.
    Bueno que estoy pesimista, aunque IU haya conseguido 11 escaños.
    Salud
    Rosa

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