martes, 18 de octubre de 2011

Consideraciones sobre el final de ETA

  1. El primer paso lo tiene que dar ETA. Debe anunciar que cesa su actividad de manera unilateral y definitiva y desmantelar todo su entramado. El hecho de que aún exista un conflicto político no resuelto en décadas, que a mi parecer lo hay, no justifica empuñar las armas y asesinar a ciudadanos. El papel que buscaba otorgarse la banda armada sobre acerca de ser el tutor del futuro del pueblo vasco hace tiempo que lo desempeñan otros, y más teniendo en cuenta los pasos dados por la izquierda abertzale en los últimos meses. Unos pasos que ya han llevado a dirigentes de ese entorno a demandar el cese de la violencia a ETA.
  2. No se puede pretender que ETA eche el cierre de la noche a la mañana. Una organización con un entramado tan complejo y un apoyo social que, aunque menguante, sigue siendo nada desdeñable, no puede desaparecer con un chasquido de dedos.
  3. Por eso, la Conferencia de Paz celebrada ayer en Donosti puede ser simbólica, pero desde luego no es irrelevante, como muchos se han apresurado a señalar. Nadie en su sano juicio puede pretender que el camino hacia la paz sea rápido. Desde la Declaración de Anoeta, se han dado pasos que no pueden pasarse por alto. La declaración de tregua de ETA, el cese de las extorsiones a empresarios (el mal llamado Impuesto Revolucionario), el final de la 'kale borroka'..., son pasos pequeños y que obvian el principal, cierto, pero que sirven para apuntalar el camino.
  4. Y todo esto abre un escenario para el que parte de la sociedad vasca, pero sobre todo la española, podría decirse que aún no está preparada. Y me explicaré. Desde que comenzó el conflicto, se ha establecido cierto 'statu quo' en el que sectores políticos y sociales prefieren a una ETA debilitada que a una ETA finiquitada. Parece que a algunos les produzca cierta molestia el hecho de que un grupo terrorista pueda dejar su actividad armada. Mucha gente ha hecho del conflicto vasco su estilo de vida, poniendo trabas a la pacificación y lanzando soflamas (que no mensajes), aumentando las exigencias "democráticas" al entorno abertzale y moviendo los límites que definen, según los poderes del Estado, a los demócratas y a los terroristas.

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