martes, 20 de septiembre de 2011

La memoria es muy frágil

¡Cuan frágil es la memoria! Que se lo digan al ex presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, que ha sido literalmente olvidado por Mariano Rajoy en sus memorias. El presidente del Partido Popular presentaba no hace mucho en Madrid su autobiografía titulada "En confianza".
Hagamos un poco de memoria. ¿Recuerdan cuando el Rajoy pierde las elecciones en 2008? Acosado por el sector más duro de su partido y frustrado por no haber podido llegar a La Moncloa, el líder del PP se plantea dejar la política. Algunos barones regionales, con Francisco Camps como cabeza más visible, salen en defensa de Rajoy. El entonces jefe del Consell logra que el Congreso Nacional se celebre en Valencia, logrando dar una imagen de una unidad que no existía. Desde entonces, Rajoy se prodiga en elogios hacia el PP de la Comunidad Valenciana, y en especial a su líder, Francisco Camps. No serán pocas las veces que Mariano Rajoy se deje caer por Valencia.
Entonces estalla el Caso Gürtel. Al principio las cosas no cambian demasiado, incluso Rajoy defiende en público y en privado a Francisco Camps, sin dudar de su honorabilidad. Pero el proceso judicial se alarga, se constata la presunta implicación y relación de la cúpula del PPCV con la trama corrupta. Rajoy sigue defendiendo a Camps en público, aunque no tanto en privado. En esto, la crisis ha logrado impulsar la 'alternativa PP' y las encuestas comienzan a ser favorables al líder 'popular' -que necesita cada vez menos el apoyo de Camps dentro de su partido-. A pesar de todo, Rajoy no suelta lastre y mantiene a Camps.
El órdago lanzado por Ricardo Costa acaba de estropear la relación entre Rajoy y el entonces presidente valenciano. Camps se alinea con Costa y desafía a Génova. A partir de entonces, el presidente del PP dejará de prodigarse por tierras valencianas, con fugaces apariciones de Esteban González Pons o María Dolores de Cospedal. Llega el verano de 2011. Francisco Camps dimite tras una rocambolesca mañana de idas y venidas al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.
Y desde entonces, y a pesar de todo lo vivido, Mariano Rajoy no nombra a Francisco Camps ni una sola vez en sus memorias, una aparición que se reduce a una fotografía de grupo en la que el ex presidente de la Generalitat Valenciana aparece de perfil, desenfocado, casi borrado. Es lo que tiene la política, una memoria tan frágil y tan selectiva que casi asusta. La realidad es que Rajoy quiere llegar inmaculado a La Moncloa, y la relación con Francisco Camps, hoy por hoy, mancha más que enorgullece.

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