lunes, 12 de septiembre de 2011

Declaraciones sin vergüenza

A algo más de dos meses para las próximas elecciones generales, los dos partidos mayoritarios ya han comenzado una carrera contra reloj por toda la geografía española para lanzar sus propuestas. Si hace unos días poníamos el acento en el PSOE y en la poca mano y mucha cara de las ideas que quiere implantar Alfredo Pérez Rubalcaba si gobierna, el PP hace lo propio y, con muy poca vergüenza, lanza sus promesas a los cuatro vientos, consciente de su victoria el 20-N.
A saber. La que más se está comentando estos días, los recortes en educación pública que ha llevado a cabo Esperanza Aguirre en Madrid y María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha, a las que habría que sumar las que llevan haciendo los gobiernos autonómicos del PP en lugares como la Comunidad Valenciana. Con la excusa de la crisis, las dos primeras han recortado el número de docentes interinos (aumentando las horas lectivos de los profesores con plaza) y de recursos destinados a educación (sirva como ejemplo la retirada de medidas para la formación continua de los docentes). Y en la tercera, con crisis o sin ella, la educación concertada o privada sigue primando frente a la pública, cada vez más degrada (léase ejemplos como el número de barracones o los recortes en personal).
Y entonces, dos de los líderes del PP más cercanos a Mariano Rajoy, como Esteban González Pons y Javier Arenas, se despachan en los últimos días con declaraciones que no hacen sino insultar la inteligencia de los ciudadanos. Pons afirma que el PP creará 3,5 millones de puestos de trabajo, una afirmación matizada después. Y es que tanto Rajoy como el resto del PP sabe que su llegada al Gobierno no va a ser como el Bálsamo de Fierabrás que todo lo cura ni va a devolver de forma inmediata la confianza de los mercados en la economía española, y que se va a tener que comer sapos como puños. Y después Javier Arenas, que afirma, sin rubor alguno, que aplicarán máxima austeridad cuando lleguen a La Moncloa, pero sin tocar algo sagrado para ellos: sanidad, educación, servicios sociales y pensiones. Estrictamente no mienten. No lo harán, porque ya lo están haciendo. Es lo que nos espera. Abrochémonos los cinturones.

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