martes, 13 de septiembre de 2011

Buscar la izquierda y evitar la debacle

No les descubro nada si les digo que la mayoría de políticos de este país, cuando hay una cita electoral próxima, cambia el discurso para acercarse más a su electorado. Es lo que le está pasando ahora el PSOE, que con una debacle en ciernes corre desesperado a recuperar buena parte de sus esencias.
Tras ganar las elecciones en 2008, a José Luis Rodríguez Zapatero le estalló una crisis con la que no contaba. Comenzaron entonces a implantarse una serie de medidas que en buena parte venían impuestas desde el centro de Europa y ciertos organismos internacionales. En aquel momento, el PSOE pudo haber elegido, pudo haber optado por poner en marcha políticas reales de izquierdas para atajar la crisis o, cuanto menos, paliar sus efectos. Sin embargo, Zapatero, su Gobierno y el socialismo español se lanzó a los brazos de los mercados, y comenzaron los recortes: reforma del sistema de pensiones, bajada de sueldo a los funcionarios, continuas reformas laborales donde la clase trabajadora siempre era la más perjudicada, recortes en servicios sociales y en inversiones para infraestructuras básicas y estratégicas.
Y ahora, con las elecciones generales del 20 de noviembre a la vuelta de la esquina, con una virtual mayoría absoluta del Partido Popular, con el desencanto generalizado de su electorado, con todo esto, Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, decide dar un giro a la izquierda, con el desesperado objetivo de movilizar a sus bases y evitar la catástrofe electoral. Lo que ahora ofrece Rubalcaba es recuperar el Impuesto de Patrimonio, gravar las grandes operaciones bancarias y apostar por las energías renovables en detrimento de la energía nuclear. Con las elecciones cerca, el PSOE se vuelve un partido de izquierdas. La cuestión sería porque el PSOE no ha sido un partido de izquierdas desde el año 2008.

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