viernes, 30 de septiembre de 2011

Atención al cliente: Perdón por molestar

A continuación transcribo una conversación mantenida entre una funcionaria del servicio de gestión de multas del ayuntamiento de Valencia y un servidor durante la mañana de hoy. Todo lo escrito es real.
- Buenos días. 
- Buenos días.
- Venía a que me informaras acerca de una notificación de embargo sobre una multa impagada que llegó ayer a mi casa. No recuerdo que me hayan puesto ninguna recientemente, ni que haya dejado alguna por pagar.
- ¿Me dejas tu DNI?
- Sí.
Tras teclear un rato y mirar la pantalla, la funcionaria dice:
- Hay una multa impagada.
- Pues no recuerdo haber visto ninguna multa ni haber recibido notificación alguna.
-Pues está enviada. Es que no recojéis las notificaciones.
Primer toque de atención. Además de no haberme mirado todavía en el rato que llevo allí, noto cierto tono de reprimenda. "Puede que haya tenido un mal día", pienso. Me da un informe sobre la fecha de la infracción: Octubre de 2010, casi un año.
- Pues a casa no ha llegado nada.
- Pues está enviado. Tendrás que hablar con tu Correos -palabras textuales-, porque el problema será de ellos. Aquí pone -mirando a la pantalla- que se te ha enviado ya tres veces.
- Ya veo. Entonces, ¿qué pasos puedo seguir ahora?
- Ahora ninguno. Una vez ha llegado la notificación de embargo, en unos días se te retirará el importe de tu cuenta.
- Entonces, ¿no puedo reclamar?
- No -sin mover la cabeza de la pantalla.
El tono de reprimenda ha subido de intensidad. Sigue sin mirarme a la cara. Mi primera opción fue la de acabar la conversación, levantarme e irme. Pero decido tensar la cuerda un poco más, a ver hasta dónde llegamos. ¿Acaso pensará que estoy allí por gusto?
- Pero no he recibido ninguna notificación. No he podido reclamar, ni siquiera pagar la multa antes de plazo para tener el descuento. Y ahora me encuentro que debo pagar 125 euros por algo que ni siquiera tengo constancia.
- Ya te he dicho que tendrás que hablar con tu Correos -palabras de nuevo textuales- para ver porqué no te llegan las notificaciones.
- Entiendo. Pero es que otras veces, en la misma dirección, sí que he recibido notificaciones vuestras. Incluso de multas. Y los recibos de los impuestos municipales me llegan a la misma dirección.
He tocado hueso. Se digna a mirarme, y con una cara que no sabría definir exactamente y que podría estar entre el cabreo extremo y el estreñimiento más brutal, dice:
- Pues la notificación está enviada, y el proceso de embargo está en marcha. No se puede parar ya. No puedes reclamar. Tendrás que hablar con tu Correos -otra vez palabras textuales- entonces.
Es más de lo que puedo aguantar.
- Mira. Desde que he llegado casi ni me has mirado, me estás hablando como si te hubiera insultado nada más sentarme. Además, parece que tu nómina de este mes va a depender de si cobras mi multa o no. No te preocupes, tengo en el banco dinero suficiente para hacer frente al pago. Y por cierto, Correos no es mío. De hablar con alguien, tendría que hablar con Correos, no con 'mi' Correos
Antes de que pueda contestarme, me levanto y me voy. Y hasta que llego al coche, no paro de decirme que habrá funcionarios que hagan su trabajo, que le dediquen tiempo a su profesión. Pero entonces vuelvo a rememorar la situación anterior, y entonces pienso que a algunos trabajadores públicos les deberían recortar algo más que el 5% de su sueldo.

martes, 27 de septiembre de 2011

Tres reflexiones

  1. Los presos de ETA mostraban hace unos días su adhesión al llamado acuerdo de Gernika, lo que significa de facto que uno de los colectivos más importantes de la izquierda abertzale ha decidido apostar por las vías políticas, dejando la violencia a un lado. Por mucho que les pese a algunos sectores de la sociedad española, y aunque no es un paso decisivo, es de los más importantes. ETA se queda sin el apoyo de uno de sus pilares básicos, se queda sin sus "represaliados políticos" con los que seguir lanzando su propaganda. Con todo, y aunque desde el PSOE y el Gobierno han demandado prudencia, el PP ha corrido a infravalorar este paso, avalado por el fiscal general del Estado. Es cierto que lo que ETA tiene que hacer es desaparecer, pero hasta ese momento, cualquier paso que sirva para acercarnos a un escenario de paz definitiva debe ser bienvenido. A esto hay que añadir que algunos de los presos ya se han puesto cara a cara frente a víctimas para pedirles perdón, una escena que la inmensa mayoría de la sociedad española no hubiera creído hasta hace pocos años.
  2. El candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba intentaba levantar la moral de los suyos el pasado fin de semana afirmando que los recortes no son imparables. Conforme pasa el tiempo, voy reforzando mi convicción de que el Alfredo Pérez Rubalcaba candidato no es el mismo que el Alfredo Pérez Rubalcaba ministro y vicepresidente primero del Gobierno. Me explicaré. Cuando era miembro del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, no se conoce que levantara el dedo contra las políticas neoliberales del PSOE, ni lo vimos en las manifestaciones contra los recortes en pensiones o derechos laborales. Más bien los justificaba. Ahora pregona todo lo contrario. Impuestos para los que más tienen, impuestos para las transacciones de la banca o mejorar el Estado del Bienestar. ¿A quién deben creer los votantes del PSOE?
  3. Me imagino que ya habrán visto la entrevista del tal Alessio Rastani. Si no es el caso, se la enlazo aquí, para que disfruten. Mucha gente se ha escandalizado, incluso Elena Salgado, ministra de Economía, se ha atrevido a llamarle loco. Y nada más alejado de la realidad. El propio Rastani habla tranquilo, seguro de lo que dice, y lo que es más sorprendente, no se corta en absoluto. Y mi pregunta es: ¿De qué se extrañan ahora? ¿Acaso no apostábamos en el mundo desarrollado por el sistema capitalista? Rastani y todo lo que representa es la viva imagen del capitalismo sin reglas que nos hemos otorgado y construido, de un sistema financiero sin reglas donde los beneficios se obtienen de las desgracias de los demás. La crisis solo la sufre la clase trabajadora. Los especuladores siguen ganando dinero. Este es el presente. Y este es el futuro.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Los medios de comunicación que quiere el PP


No descubro nada si digo que el panorama informativo de este país deja mucho que desear. La crisis ha hecho estragos. Cierre de medios de comunicación, más periodistas que nunca en paro, condiciones laborables lamentables para los que aún mantienen su puesto de trabajo por la bajada de los ingresos publicitarios, sin olvidar el intrusismo laboral, que en esta profesión se ha convertido en un mal endémico.
¿Y qué hacen los poderes públicos? Darnos la puntilla. El escándalo del Consejo de Administración de RTVE no es sino otra muestra de lo poco que se creen nuestros políticos el papel que han de jugar los medios de comunicación en un sistema democrático. Independencia y objetividad son solo palabras que llenan las bocas de nuestros representantes mientras en la sombra allanan el camino para lograr unos 'mass media' sumisos y afines.
Sin embargo, también sería injusto decir que todos los políticos buscan controlar los medios de comunicación. PSOE y PP tienen gran parte de culpa por cuanto son las dos formaciones políticas con más gobiernos a su cargo y, por tanto, más cercanía a corporaciones públicas. Alguien podrá decir que tampoco sería del todo justo meter a ambos en el mismo saco, y tal vez podría estar en lo cierto. Pero no es el caso. El acuerdo adoptado por el Consejo de Administración de RTVE mediante el cual los consejeros podría tener acceso al contenido de los informativos contó con los votos a favor de PP y CiU, la abstención de PSOE, ERC y CCOO y el voto en contra de IU y UGT. La reacción en las redes sociales fue fulminante, obligando a los consejeros a recular.
El daño ya está hecho. A pesar de que técnicamente el voto no fue el mismo, el PSOE vuelve a demostrar que no hay mucho que le diferencia del PP. Y sabemos que el PP, una vez ha llegado al poder, tanto autonómico como nacional, ha moldeado los entes informativos públicos a su gusto. Por eso, cuando María Dolores de Cospedal o Javier Arenas se quejan de la parcialidad en TVE produce, cuanto menos, sonrojo, y nos hace pensar que al PP no le preocupan los derechos informativos de periodistas y ciudadanos, sino propagar su verdad y su propaganda.
Si el modelo de medios de comunicación que defiende el PP es el de Telemadrid o el de Radio Televisió Valenciana (con el reciente nombramiento de la ex jefa de Prensa de Francisco Camps como directora de Radio 9, la radio pública), es de suponer que cuando Rajoy gane las elecciones el 20 de noviembre, de un giro de 180 grados a la actual RTVE, que en los últimos años ha conseguido los mejores niveles de objetividad y calidad de toda la democracia.

martes, 20 de septiembre de 2011

La memoria es muy frágil

¡Cuan frágil es la memoria! Que se lo digan al ex presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, que ha sido literalmente olvidado por Mariano Rajoy en sus memorias. El presidente del Partido Popular presentaba no hace mucho en Madrid su autobiografía titulada "En confianza".
Hagamos un poco de memoria. ¿Recuerdan cuando el Rajoy pierde las elecciones en 2008? Acosado por el sector más duro de su partido y frustrado por no haber podido llegar a La Moncloa, el líder del PP se plantea dejar la política. Algunos barones regionales, con Francisco Camps como cabeza más visible, salen en defensa de Rajoy. El entonces jefe del Consell logra que el Congreso Nacional se celebre en Valencia, logrando dar una imagen de una unidad que no existía. Desde entonces, Rajoy se prodiga en elogios hacia el PP de la Comunidad Valenciana, y en especial a su líder, Francisco Camps. No serán pocas las veces que Mariano Rajoy se deje caer por Valencia.
Entonces estalla el Caso Gürtel. Al principio las cosas no cambian demasiado, incluso Rajoy defiende en público y en privado a Francisco Camps, sin dudar de su honorabilidad. Pero el proceso judicial se alarga, se constata la presunta implicación y relación de la cúpula del PPCV con la trama corrupta. Rajoy sigue defendiendo a Camps en público, aunque no tanto en privado. En esto, la crisis ha logrado impulsar la 'alternativa PP' y las encuestas comienzan a ser favorables al líder 'popular' -que necesita cada vez menos el apoyo de Camps dentro de su partido-. A pesar de todo, Rajoy no suelta lastre y mantiene a Camps.
El órdago lanzado por Ricardo Costa acaba de estropear la relación entre Rajoy y el entonces presidente valenciano. Camps se alinea con Costa y desafía a Génova. A partir de entonces, el presidente del PP dejará de prodigarse por tierras valencianas, con fugaces apariciones de Esteban González Pons o María Dolores de Cospedal. Llega el verano de 2011. Francisco Camps dimite tras una rocambolesca mañana de idas y venidas al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.
Y desde entonces, y a pesar de todo lo vivido, Mariano Rajoy no nombra a Francisco Camps ni una sola vez en sus memorias, una aparición que se reduce a una fotografía de grupo en la que el ex presidente de la Generalitat Valenciana aparece de perfil, desenfocado, casi borrado. Es lo que tiene la política, una memoria tan frágil y tan selectiva que casi asusta. La realidad es que Rajoy quiere llegar inmaculado a La Moncloa, y la relación con Francisco Camps, hoy por hoy, mancha más que enorgullece.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Atrévase, señor Zapatero

Artículo escrito por Ruth Toledano publicado en El País sobre el Toro de La Vega, en el que se insta al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a prohibir esta 'fiesta'. Les dejo el texto íntegro, no tiene desperdicio:
El pasado martes, un toro fue torturado hasta la muerte en Tordesillas. Se ensañaron con él de tal manera que acabaron clavándole un destornillador en la nuca. Aterrorizado, trató primero de huir; después no pudo más y, con el cuerpo destrozado a lanzazos, se tumbó debajo de un arbolillo que daba algo de sombra. Miraba a la turba que participaba en su linchamiento, sin comprender el motivo por el que querían hacerle tanto daño. No se enfrentaba a ellos porque, dicen, era "lento y torpe". Produce tanta tristeza oír hablar así de un animal pacífico, que no quería pelear, como produce la más profunda repugnancia saber que acabaron clavándole un destornillador en la nuca. Sí. Un destornillador en la nuca. Había niños y jóvenes alrededor. Lo denominan Torneo y es Fiesta de Interés Turístico Nacional. Así que a los ojos del mundo somos una nación que fomenta y considera interesante el amasijo de lágrimas, babas, sangre y excrementos en que una panda de violentos convierte a un animal hermoso, joven, fuerte, sano. Una nación que pretende que los turistas disfruten viendo cómo se clava un destornillador en la nuca de un animal martirizado.
Tal alarde público de maldad contra un ser que sufre física y psicológicamente, tal ensañamiento contra un ser inocente e indefenso es promovido por el alcalde de Tordesillas, José Antonio González Poncela, del PSOE, como lo fue por su predecesora, María del Milagro Zarzuelo, del PP. Luego nos dicen que no podemos decir que unos y otros son iguales. Aunque lo demuestren coincidiendo en flagrantes inmoralidades. Algunos políticos del PSOE fueron preguntados por el reportero Gonzo, del programa El Intermedio, de la Sexta, acerca de las imágenes del toro de Tordesillas. Bono, Valenciano, Caldera, Pajín, Madina, Jiménez, Alarte, Chaves, Garmendia y Aguilar coinciden en que es horrible, una crueldad, en que les genera rechazo, en que es de una violencia extrema. Pero cuando son instados a pronunciarse sobre su compañero de partido echan balones fuera, matizan, suavizan, justifican. Se largan. Dicen que dan sus opiniones personales. ¿Personales? No, señores y señoras, ustedes son ministros y ministras, secretarios y secretarias, vicepresidentes del Gobierno. Su opinión ante estos hechos es política. Y como ciudadanos y ciudadanas les exigimos que se pronuncien políticamente. Luego no se lamenten si creemos que ustedes no nos representan, si acaban entrando en el mismo saco que los populares: se meten ustedes de cabeza. Como socialistas, deberían demostrar, no ya que sus opiniones personales son distintas, sino que su política lo es: más justa, más solidaria, más compasiva. Que los populares consideren Bien de Interés Cultural la tauromaquia no nos sorprende. Lo inaudito es la tibieza cómplice de ustedes, su cobardía, el miedo a perder votos. Quieren votos manchados de sangre inocente, de garrulismo indecente. Solo he visto la repulsa en las redes sociales de los socialistas Carla Antonelli y Miguel Aguado. Sin embargo, a las preguntas de Gonzo, González Sinde, ministra de Cultura, dijo que no quería hablar sobre el toro de Tordesillas. ¿Que no quería? Qué desfachatez. Si las competencias de la tauromaquia han sido traspasadas a Cultura, es su obligación responder. Debe responder y tiene que hacerlo. Quiera o no quiera. ¿Cómo se atreve una ministra a hablar así de algo que de algún modo le compete? ¿Qué clase de políticos son estos?
Señor Zapatero, me dirijo directamente a usted porque tiene la oportunidad de añadir decencia a su mandato. Lejos de quienes no le reconocen ningún mérito, yo considero que su modificación de la ley de matrimonio, que permite casarse a las personas del mismo sexo, ha sido una aportación histórica de su mandato. Usted se ha equivocado en muchas cosas, pero en esa no solo acertó: hizo justicia e hizo historia. Usted dijo entonces que nuestra sociedad era así más decente, y la mayoría pensamos que ser un político decente era hacer algo así. Ahora quiero pedirle que repita en decencia, señor Zapatero, que aproveche el tiempo que le queda para irse sabiendo que no solo nos dejó crisis, deudas y oposición, sino también más decencia. No puedo creer que alguien como usted, que puso fin a tanto sufrimiento, sea capaz de irse dejando que a un animal acorralado le persigan con lanzas y le claven impunemente un destornillador en la nuca. Haga algo, se lo pido por el sufrimiento de los animales y por la dignidad de las generaciones futuras. Para que la educación de nuestros hijos, que usted sabe en qué va a terminar en manos de los populares, tenga al menos blindada una dosis de ética, de compasión. Para que se corrijan errores tan dolorosos. Para que no sea posible que un toro sea martirizado por diversión. Ni puedan ponerle de nombre Aflijido, como en los carteles de Tordesillas. Así, con ese cinismo y con esa jota que nadie corrigió. Atrévase, señor Zapatero. Que no le repriman los suyos. Lo recordaremos con admiración. ¡Atrévase!
 A ver quién es capaz de justificar algo así.

martes, 13 de septiembre de 2011

Buscar la izquierda y evitar la debacle

No les descubro nada si les digo que la mayoría de políticos de este país, cuando hay una cita electoral próxima, cambia el discurso para acercarse más a su electorado. Es lo que le está pasando ahora el PSOE, que con una debacle en ciernes corre desesperado a recuperar buena parte de sus esencias.
Tras ganar las elecciones en 2008, a José Luis Rodríguez Zapatero le estalló una crisis con la que no contaba. Comenzaron entonces a implantarse una serie de medidas que en buena parte venían impuestas desde el centro de Europa y ciertos organismos internacionales. En aquel momento, el PSOE pudo haber elegido, pudo haber optado por poner en marcha políticas reales de izquierdas para atajar la crisis o, cuanto menos, paliar sus efectos. Sin embargo, Zapatero, su Gobierno y el socialismo español se lanzó a los brazos de los mercados, y comenzaron los recortes: reforma del sistema de pensiones, bajada de sueldo a los funcionarios, continuas reformas laborales donde la clase trabajadora siempre era la más perjudicada, recortes en servicios sociales y en inversiones para infraestructuras básicas y estratégicas.
Y ahora, con las elecciones generales del 20 de noviembre a la vuelta de la esquina, con una virtual mayoría absoluta del Partido Popular, con el desencanto generalizado de su electorado, con todo esto, Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, decide dar un giro a la izquierda, con el desesperado objetivo de movilizar a sus bases y evitar la catástrofe electoral. Lo que ahora ofrece Rubalcaba es recuperar el Impuesto de Patrimonio, gravar las grandes operaciones bancarias y apostar por las energías renovables en detrimento de la energía nuclear. Con las elecciones cerca, el PSOE se vuelve un partido de izquierdas. La cuestión sería porque el PSOE no ha sido un partido de izquierdas desde el año 2008.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Declaraciones sin vergüenza

A algo más de dos meses para las próximas elecciones generales, los dos partidos mayoritarios ya han comenzado una carrera contra reloj por toda la geografía española para lanzar sus propuestas. Si hace unos días poníamos el acento en el PSOE y en la poca mano y mucha cara de las ideas que quiere implantar Alfredo Pérez Rubalcaba si gobierna, el PP hace lo propio y, con muy poca vergüenza, lanza sus promesas a los cuatro vientos, consciente de su victoria el 20-N.
A saber. La que más se está comentando estos días, los recortes en educación pública que ha llevado a cabo Esperanza Aguirre en Madrid y María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha, a las que habría que sumar las que llevan haciendo los gobiernos autonómicos del PP en lugares como la Comunidad Valenciana. Con la excusa de la crisis, las dos primeras han recortado el número de docentes interinos (aumentando las horas lectivos de los profesores con plaza) y de recursos destinados a educación (sirva como ejemplo la retirada de medidas para la formación continua de los docentes). Y en la tercera, con crisis o sin ella, la educación concertada o privada sigue primando frente a la pública, cada vez más degrada (léase ejemplos como el número de barracones o los recortes en personal).
Y entonces, dos de los líderes del PP más cercanos a Mariano Rajoy, como Esteban González Pons y Javier Arenas, se despachan en los últimos días con declaraciones que no hacen sino insultar la inteligencia de los ciudadanos. Pons afirma que el PP creará 3,5 millones de puestos de trabajo, una afirmación matizada después. Y es que tanto Rajoy como el resto del PP sabe que su llegada al Gobierno no va a ser como el Bálsamo de Fierabrás que todo lo cura ni va a devolver de forma inmediata la confianza de los mercados en la economía española, y que se va a tener que comer sapos como puños. Y después Javier Arenas, que afirma, sin rubor alguno, que aplicarán máxima austeridad cuando lleguen a La Moncloa, pero sin tocar algo sagrado para ellos: sanidad, educación, servicios sociales y pensiones. Estrictamente no mienten. No lo harán, porque ya lo están haciendo. Es lo que nos espera. Abrochémonos los cinturones.

martes, 6 de septiembre de 2011

El PSOE llega tarde


El candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, revelaba no hace mucho que, si llega a La Moncloa, obligará a las grandes fortunas de este país a contribuir de una manera más decidida a la salida de la crisis. Traducido, el ex ministro del Interior quiere que los más ricos paguen más. Por un lado, el "nuevo Impuesto de Patrimonio", tal y como él mismo lo definió, podría suponer un ingreso a las arcas del Estado de unos 1.400 millones de euros. Por otro, se pondrían en marcha nuevas tasas para la banca, que reportaría otros 1.000 millones. En total, unos 2.400 millones de euros dedicados "integramente al empleo".
Incluso los menos avezados en estos temas habrán descubierto que el candidato socialista se sirve de un batiburrillo de conceptos para lanzar el mensaje siguiente: Voy a subir los impuestos a los que más tienen para dedicarlo a que los casi cinco millones de parados que hay en este país puedan encontrar un empleo. El PSOE intenta hacer frente así a dos de los caballos de batalla que más problemas le han causado a lo largo de la crisis. Primero, no haber obligado a los más ricos a contribuir desde el primer momento. Segundo, haber combatido el problema del paro con reformas laborales y con recortes de derechos de los trabajadores.
Desde que comenzó la crisis, se especuló con que se pusiera en marcha un impuesto para las grandes fortunas y los grandes movimientos de capital. Desde el PSOE y el Gobierno se afirmó que no era el momento. Ahora parece que sí lo es, Rubalcaba intenta recuperar el voto de su electorado más escorado a la izquierda. Tarde. La manera en que se ha gestionado la crisis, haciendo más caso a políticas neoliberales y a satisfacer la voracidad de los mercados que a poner en vereda y controlar a aquellos que nos metieron en este lío, ha provocado el desencanto de buena parte de los votantes del PSOE. ¿Acaso no ha habido tiempo desde 2004 en implantar una tasa a las grandes fortunas? ¿Acaso piensa Rubalcaba que el electorado que se define de izquierdas tiene amnesia?
Además, la apuesta que el candidato del PSOE hace por el empleo es tramposa. Porque si su solución es la de aplicar medidas similares a las que se han implantado hasta ahora, favoreciendo la precariedad y apostando cada vez más por incrementar el poder del empresario frente al del trabajador, vamos listos.