lunes, 4 de julio de 2011

SGAE, amigos del alma y el paro

Fin de semana intenso, resumido en las noticias del domingo por la noche que sirvieron para aumentar la indignación del que escribe esto. Por un lado, el varapalo a la SGAE, las acusaciones del PP al respecto y las declaraciones de Alfredo Pérez Rubalcaba.
El registro de la sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y la detención de parte de su cúpula directiva, incluído su presidente, Teddy Bautista, por presunto delito de apropiación indebida y administración fraudulenta, ha puesto de manifiesto el negocio que tenía montado la entidad, primero a través de la Sociedad Digital de Autores y Editores (SDAE) y después a través de Microgénesis. José Luis Rodríguez Neri era director general de la SDAE (clausurada por la SGAE un día antes de comenzar los registros) y directivo de Microgénesis, y está imputado como cabecilla de la trama.
Todas y cada una de las campañas emprendidas por la SGAE en su "defensa" de los derechos de autor traía consigo una oleada de protestas de asociaciones de internautas, pequeñas y medianas empresas, fabricantes de soportes digitales e incluso de establecimientos hosteleros. Tachados por la entidad como piratas potenciales, los ciudadanos han tenido que sufrir el canon en cada uno de los soportes digitales adquiridos, siempre con la aquiescencia de las administraciones y con el apoyo de los pesos pesados del mundo de la cultura. Un mundo que por otra parte no ha querido abrir la boca ante la detención de la cúpula de la SGAE.
Mucha gente se frota las manos. No es para menos. Tras años de abusos, se está demostrando que la SGAE abandonó su principal objetivo y se transformó en una mera entidad recaudatoria, buscando la manera de ponerle puertas al campo (caso de Internet) y, de paso, sacar provecho de ello. Ahora, desde la Ministra Ángeles González Sinde hasta los amigos de Teddy y sus acólitos no abren la boca sino para pedir que se respete la presunción de inocencia, una presunción que la SGAE no ha dudado en echar por tierra y pisotear cuando presionó para la imposición del canon digital.
¿Y ahora qué? Aún es pronto para saberlo, aunque algunas cosas se pueden dilucidar ya, como que la credibilidad de la SGAE ha quedado, definitivamente, en entredicho. Sin embargo, y hasta que el juez decida, algunos ya quieren sacar provecho. El Partido Popular, a través de su portavoz, Esteban González Pons, acusaba el pasado fin de semana en Valencia al Gobierno, y en concreto a su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, de tener una relación de amistad directa con los principales implicados. El PP no debería hacer acusaciones a la ligera en función de la amistad entre personas imputadas en procesos judiciales y altos cargos de partidos políticos, teniendo en cuenta que buena parte del PP de la Comunidad Valenciana aún tiene causas pendientes con la Justicia a cuenta del Caso Gürtel.
Y luego tenemos al actual vicepresidente primero y Ministro del Interior y candidato del PSOE a las próximas elecciones, Alfredo Pérez Rubalcaba, que también se despachaba agusto hace unos días, afirmando que sabía lo que había que hacer para crear empleo. Desde estas líneas felicito al señor Rubalcaba, que ha tardado algo así como tres años en darse cuenta de lo que necesita este país. E incluso le diría que los millones de parados de este país se felicitan porque haya alguien en el Gobierno que por fin está haciendo algo. Aunque si hacer algo se traduce en más medidas de ajuste, por favor señor Rubalcaba, no haga nada.
En fin, este es el país que tenemos: mangantes, aprovechados y políticos listillos. ¿Acaso esta gente piensa que somos imbéciles?

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