martes, 12 de julio de 2011

¿Quienes son los mercados?

Los mercados, los eternos, complicados y desconocidos mercados. Expresiones como "contentar a los mercados", "la presión que ejercen los mercados" se oyen mucho estos días, están en boca de todos, desde los ministros de Economía de la Unión Europea hasta el pequeño empresario que lucha por un crédito cada vez más difícil de conseguir.
Pero, ¿quienes son los mercados?, ¿quién está detrás?, ¿quién los maneja? Convendremos en que no hay ningún lugar físico al que dirigirse para pedir explicaciones a esos mercados. La volatilidad de los mismos y las medidas aprobadas por instituciones financieras internacionales en favor de la libre circulación de capitales dificultan mucho poner cara, nombre y apellidos a esos mercados. Aunque es imposible identificarlos, sí que podemos abrir dos vías de cierta identificación.
Por un lado podríamos decir que esos mercados están formados por la gran banca, las grandes fortunas que especulan en Bolsa, las grandes multinaciones que extienden sus tentáculos por todo el planeta. Estas tres "personalizaciones" no tienen porqué ser independientes; de hecho, casi siempre van indisolublemente unidas. Si la crisis, como muchos expertos apuntan, la creó un sistema económico y financiero sin límites y sin regulación, habría que preguntarse la razón por la cual ese sistema sigue sin regularse mientras que los ciudadanos sufren recortes y medidas de "ajuste". Es una situación paradójica y muy hipócrita: es como si alguien va a un restaurante, se da un atracón, hace pagar la cuenta al camarero y le insta a que sea él quien tome el bicarbonato para poder digerir ese atracón. Mal final.
Pero por otro lado también hemos oído decir en alguna ocasión que los ciudadanos también forman parte de esos mercados, ya que consumen productos y servicios y tienen sus ahorros en esos bancos y hacen uso de los servicios del Estado del Bienestar (con su consiguiente gasto para el Estado). Si esta afirmación fuera correcta, habría que exigir a todos y cada uno de los ciudadanos responsabilidades sobre esta situación tan penosa. Sin embargo, podría catalogarse esta teoría como una huida hacia adelante, ya que parece harto improbable que sean los mismos ciudadanos los que quieran imponerse esos severos recortes.
Me inclino más por la primera opción. Los causantes de este desastre siguen ganando dinero, siguen obteniendo beneficios y siguen con sus planes. Y a los demás se nos ha quedado una cara de gilipollas que va a ser muy complicado de cambiar.

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