viernes, 8 de julio de 2011

La política valenciana no da más de sí

La política valenciana está en horas bajas, muy bajas. Basten tres hechos que, aunque parecen lejanos, estarían muy relacionados. Vean.
Por un lado, tenemos al ex número 2 de Radio Televisió Valenciana, Vicente Sanz, acusado de abusos sexuales. Este señor, según la Justicia, aprovechó su cargo para abusar de varias periodistas del ente público en numerosas ocasiones. Estas trabajadoras, que denunciaron el hecho no solo en los tribunales sino también a sus superiores, no encontraron apoyo ni en José López Jaraba, director general de RTVV, ni Lola Johnson, entonces directora de Canal 9 y actualmente portavoz del Consell. Como suele ocurrir en estos casos, primó la lealtad a un miembro del partido y tapar el escándalo que en ocuparse de esclarecer los hechos. Una vez se hizo público el escándalo, se tardó una semana en destituir a Sanz, que actualmente está jubilado y que, para más escarnio, recibió 35.000 euros de indemnización por su despido.
Ni Jaraba ni Johnson han dado explicaciones. Ni falta que les hace, tienen a Rafael Blasco, portavoz del Grupo Popular en Les Corts, defendiendo su actuación. Alguien debería decirle al ex conseller que midiera sus palabras y apariciones públicas. No ha dudado en ningún momento en defender la honorabilidad e inocencia de Francisco Camps todas y cada una de las veces en que los tribunales van allanando el terreno para sentarlo en el banquillo a cuenta del Caso Gürtel. ¿Recuerdan sus enfrentamientos con el ex Síndic del PSPV Ángel Luna, acusándolo de haber recibido dinero de Enrique Ortiz para pagar ciertas obras? Pues ahora resulta que es el señor Blasco el que no enseña las facturas de un chalé que se construyó hace unos años. ¿Y cuál es su respuesta? "Lo único que sé es que voy a estar cuatro años en este puesto". Por la boca muere el pez, señor Blasco, recuérdelo.
Aunque bien es cierto que la actitud y prepotencia de Rafael Blasco no es algo exclusivo suyo. La clase política valenciana sigue dando argumentos para que los ciudadanos se alejen cada vez más de ella. Y es que todos los grupos parlamentarios de Les Corts (Partido Popular, PSPV, Compromís y Esquerra Unida) han tomado el Consell Valencià de Cultura como el reducto para recolocar a sus viejas glorias, a aquellos que se han quedado sin cargo o no han podido ir en las últimas listas electorales. ¿Para qué sirven todo este tipo de organismos, entonces? Ahora, cada vez que algún político valenciano, sin excepción, salga a la palestra a defender la cultura y lo importante que es para la sociedad, se le podrá recordar la 'desfeta' hecha con el Consell Valencià de Cultura y su "verdadera apuesta" por contar con una buena oferta cultural, alejando al organismo de un perfil más técnico y profesional y condenándolo a la dependencia y la nula credibilidad.
Estos tres casos son solo una muestra, un botón de que los partidos políticos de la Comunidad Valenciana no dan más de sí. La verdad es que es una pena, y la verdad es que ya no engañan a nadie.

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