jueves, 2 de junio de 2011

Bocadill de chamó!!

La última propuesta del conseller de Educación de la Generalitat Valenciana, Alejandro Font de Mora, sorprendía hace unos días a más extraños que a propios con su nueva propuesta acerca del modelo lingüístico educativo: alcanzar el trilingüismo castellano-valenciano-inglés en los próximos años con la puesta en marcha de un sistema que le de las mismas horas a las tres lenguas.
Muchas organizaciones profesionales del sector educativo ya han puesto el grito en el cielo, argumentando que de esta manera se da la puntilla a la enseñanza en valenciano. Probablemente estén en lo cierto, aunque habría que recordar que el valenciano siempre ha tenido encima la espada de Damocles. A diferencia de lo que pasa en Cataluña, el idioma valenciano no encuentra continuidad fuera de las aulas. Me explicaré.
Por un lado tenemos a la clase política de la Comunidad Valenciana. La inmensa mayoría se expresa en castellano, tanto en público como en privado. Para muestra un botón. No hace mucho, en una tertulia de políticos en la principal emisora de la Comunidad Valenciana, de los cuatro políticos que participaban solo uno lo hacía en valenciano.
Y hablando de los medios de comunicación, flaco favor le hacen al desarrollo de la lengua autóctona. Canal 9 solo lo utiliza en los informativos, en su segundo canal (que no sigue casi nadie) y en alguna que otra película a intempestivas horas de la madrugada. El otro medio público, Televisión Española, únicamente lo utiliza en las desconexiones, gotas de agua en un océano de castellano. El resto de medios (prensa, radio y televisión), tanto regionales como nacionales (y sus respectivas delegaciones), utilizan el castellano como lengua vehicular. Habría que destacar, eso sí, la creciente presencia del idioma valenciano en medios digitales.
Si hablamos de la Administración Autonómica y Municipal, la cosa sería para echarse las manos a la cabeza. El uso del valenciano se reduce a algunos funcionarios y a la duplicidad documental. 
Luego tenemos el sistema educativo, donde las líneas en valenciano son utlizadas casi como segunda opción, en los que poder matricular a los alumnos que no han obtenido plaza en castellano. Pregunten a cualquier padre o madre, si prefieren matricular a sus hijos en castellano o valenciano.
¿Y qué traducción tiene esto en la sociedad valenciana? Sencillo. Una sociedad mayoritariamente castellano-parlante, con un uso del valenciano casi residual y minoritario, utilizado casi exclusivamente en el ámbito privado. Pues eso. Un bocadill de chamó, per favor!!

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