miércoles, 29 de junio de 2011

PSOE y PP en defensa del bipartidismo

Un año más, el Debate sobre el estado de la Nación ha dejado la imagen de dos líderes políticos (José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy Brey) de talla muy baja y a una parte de la clase política (los parlamentarios de PSOE y PP) que sigue perdiendo credibilidad a marchas forzadas, y a los que les importa muy poco lo que puedan pensar sus electores de ellos una vez han conseguido el escaño.
Zapatero y Rajoy dieron ayer una imagen muy pobre. El primero, intentando salvar los pocos muebles que le quedan en una especie de autoinmolación hacia el martirio, y el segundo con el tarareo de adelantar las elecciones sin hacer ninguna propuesta concreta. Muchos de ustedes dirán que nada nuevo bajo el sol,  pero el que escribe esto esperaba, si bien es cierto que con escepticismo, que el nivel político de este país subiera un poco.
Una vez acabado el cara a cara, desbandada general. La gran mayoría de los diputados de PSOE y PP ponen pies en polvorosa. Una vez sus líderes han escenificado el "debate", parece ser que el resto de grupos parlamentarios no interesan. Zapatero se queda, imagino más por obligación que por convicción, mientras que Rajoy puede permitirse llegar una hora tarde en la segunda jornada. Porque a fin de cuentas, ¿a quién le importan las minorías en un sistema democrático parlamentario como el nuestro?
Y aquí es donde empieza la perversión de la democracia española de hoy en día. La imagen de ayer demuestra que a los dos grandes partidos les importa bien poco alguien que no sea ellos mismos. Recuerdo no sin cierta rabia la impostura que adoptaban algunos representantes de PSOE o PP cuando criticaban las formas en las que los integrantes del Movimiento 15-M protestaban, afirmando que el sistema que tenemos ahora es mejor que cualquier otro. ¿Dónde queda esa defensa de los valores democráticos cuando hay que escuchar a los demás? ¿ O es que la democracia únicamente es el enfrentamiento directo entre dos fuerzas mayoritarias? ¿Dónde queda el resto de opciones políticas?
Esta actitud de defensa del bipartidismo es peligrosa, porque crea una especie de frentismo en el que se cataloga a los ciudadanos según siguen a un partido u otro, absorbiendo y fagocitando al resto de propuestas hacia las fuerzas dominantes.
La democracia que tanto PSOE y PP dicen defender no hace sino enfermar con estas actitudes. Dentro de unos meses, una nueva encuesta sociológica volverá a anunciar que uno de los principales problemas para la sociedad española son sus políticos. Cuando suceda, hagan memoria y recuerden el Debate Sobre el Estado de la Nación de 2011. O el de 2010, o el de 2009, o el de... Da lo mismo.

En defensa del periodismo de calidad

Comunicado emitido por la redacción de El País, que no ha salido publicado en el diario, caso contrario que la carta de los cuatro directores:

"La retirada de firmas, acordada por amplia mayoría de la plantilla de El País, mediante votación secreta y en urna, es una medida responsable que se tomó con la perspectiva de evitar que el conflicto laboral afectase al compromiso del periódico con los lectores y a la calidad del producto que elaboramos entre todos a diario. Las reivindicaciones de los trabajadores de El País no son meramente laborales, sino que pretenden defender la profesionalidad de la redacción que en los últimos 35 años ha logrado hacer de este periódico la referencia mundial en español.

El ataque a los principios profesionales que han inspirado la trayectoria de El País proviene de quienes pretenden reducir a los periodistas a mera fuerza de trabajo, pagada con sueldos irrisorios, en condiciones laborales incompatibles con las exigencias de calidad de un medio como este y que ponen en peligro la autonomía profesional indispensable para ejercer la labor de informadores. Un periodista mal pagado es un profesional menos independiente y menos libre. Una sociedad sin periodistas dignos de tal nombre aboca a una democracia meramente formal.

La Empresa pretende que firmemos un convenio que consolida una doble escala salarial, sin ninguna subida de IPC y eliminando la paga que vincula las retribuciones a los beneficios. El Comité ha ofrecido perder una media del 4,5% del salario con el fin de facilitar la equiparación de los compañeros procedentes de El País Digital y las nuevas contrataciones.

Los informadores que decidieron cumplir el acuerdo mayoritario de la plantilla sacrificando su firma están dando un ejemplo de profesionalidad. La retirada de firmas en ningún caso ha ido acompañada de un descuido en la elaboración de los textos, en la amplitud de las fuentes consultadas o en la profundidad de las informaciones y análisis. Lo ocurrido en los últimos días ha demostrado que hay un compromiso inequívoco con la tarea colectiva de elaborar un periódico serio, riguroso e independiente. Nadie podrá decir que la retirada de firmas haya afectado lo más mínimo a la calidad habitual del producto ni haya rebajado en nada el grado de responsabilidad ante los lectores.

Lo que sí ha permitido la retirada de firmas es que se visualice ante el conjunto de la sociedad el firme deseo de quienes hacemos El País de defender la dignidad de los periodistas. Comprendemos que el hecho de que esto se haya manifestado públicamente incomode a algunos, pero lo que no podemos entender es que esa contrariedad se intente enmascarar con argumentos falsamente profesionales. Si se trata de defender la profesionalidad de los informadores, estaremos siempre en primera línea".

Comité de Empresa de Ediciones El País

martes, 28 de junio de 2011

Fuenteovejuna somos todos los periodistas

No suelo comentar noticias o artículos de otros medios, pero hay uno que aparece publicado hoy en El País que no tiene desperdicio. Les pongo en antecedentes. Buena parte de la plantilla de este diario ha decidido no firmar sus artículos mientras no se firme el nuevo Convenio Colectivo, apareciendo únicamente el nombre de la publicación en dichas firmas. Dicha medida de presión parece no haber gustado a los cuatro directores que ha tenido el diario, y responden con un escrito titulado "Transpariencia frente a Fuenteovejuna", que les enlazo aquí.
Entiendo el enfado de Juan Luis Cebrián, Joaquín Estefanía, Jesús Ceverio y Javier Moreno. Que un diario del prestigio de El País salga a la calle sin casi firmas propias no dice mucho en favor de él. Sin embargo, me gustaría reflexionar sobre algunas de las cosas que se dicen en el artículo, que por otro lado me parece uno de los mayores ejercicios de cinismo acerca de una profesión a la que la crisis no ha hecho sino darle la puntilla.
La principal idea sobre la que planea el texto es la de acusar a quienes están secundando esta medida de presión de "atentar contra la deontología y el buen hacer profesional". Me gustaría saber la opinión de Cebrián y sus acólitos acerca de tener redacciones diezmadas, con sueldos irrisorios y una cantidad de horas de trabajo ingente a sus espaldas. Una estrategia que sumada a la excusa de la digitalización ha servido para que el mismo número de periodistas hagan el doble trabajo de dotar de contenidos a las ediciones impresa y digital. ¿Acaso es eso deontología y buen hacer? ¿Cómo se supone que un periodista debe hacer bien su trabajo si no tiene recursos para ello?
Y por tanto, ¿como transmitir a los lectores un buen trabajo? ¿Acaso la firma lo es todo? En buena parte sí, porque refleja un trabajo y una obtención de información. Sin embargo, en casos como éste, ¿se pretende afirmar que los periodistas que hace unas semanas eran tan profesionales no lo son ahora?
Lo que molesta a los directivos de Prisa es que los trabajadores quieran unas condiciones dignas de trabajo, que quieran mejorar su profesión, que exijan algo que por derecho les pertenece. Porque parece que a estos caballeros se les olvida que ellos también fueron periodistas, y que esta es una profesión en la que la precariedad y los abusos de poder siempre han estado a la orden del día. Además, si los periodistas de El País han decidido ejercer esta medida de presión será porque arrastran desde hace tiempo una situación de precariedad.
Fuenteovejuna somos todos, faltaría más.

lunes, 27 de junio de 2011

A vueltas con el copago sanitario

El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha encargado a la Fundación FAES, que preside José María Aznar, que elabore un informe sobre la posibilidad de implantar el copago en el sistema sanitario español. A pesar de que por activa y por pasiva el PP ha mantenido alejado el tema durante la pasada campaña electoral, cree Rajoy que es el momento ideal para retomarlo, aunque se a abase de informes.
Si recuerdan, fue Ramón Luis Valcárcel, presidente de Murcia, el que hizo saltar la liebre. Tardó solo un día en rectificar, pero encendió todas las alarmas. Y es que la deuda sanitaria española a 31 de marzo superaba los 5.100 millones de euros, un argumento de peso para aquellos que abogan una sanidad a medida de los bolsillos de los clientes (perdón, ciudadanos).
Nadie quiere hablar de copago en España. Primero, porque solo falta cargar a los maltrechos bolsillos de los ciudadanos con más gastos, sobre todo en un tema tan sensible y en un contexto de crisis. Segundo, porque la medida resulta impopular. Tercero, porque es una medida terriblemente injusta con las clases más bajas, que ahora tienen garantizada la asistencia sanitaria y que la implantación de la medida los persuadiría de acudir a los centros de salud. Y cuarto, porque la Sanidad Española ya se sustenta con los bolsillos de los españoles a través de los impuestos, es decir, los españoles pagarían por partida doble por el mismo servicio.
El PP sabe que no puede abordar de manera directa este tema, consciente de que la ventaja de la que goza en la actualidad de cara a las elecciones generales podría reducirse. De hecho, algún que otro dirigente ya ha mostrado su rechazo a la medida. Los populares no quieren hablar de copago, pero lo buscan. Tomen nota y sigan atentos.

miércoles, 22 de junio de 2011

Nuevos sacrificios

Como un dios antiguo sediento de sangre, los mercados siguen demandando a España que acometa más y más valientes reformas para afrontar con garantías el día después de la crisis. El último movimiento del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con la ayuda de los nacionalistas catalanes y vascos, ha sido el de sacar adelante la Reforma de la Negociación Colectiva. Se apresuraba ayer el Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, en loar las bondades de esta nueva reforma, asegurando que los derechos de los trabajadores no se van a ver afectados y que beneficia a las empresas al introducir mayores medidas de flexibilidad. Creo que Valeriano Gómez, que ha pasado de asistir a manifestaciones contra la Reforma Laboral a ser piedra angular de los mayores recortes contra la clase trabajadora, no es consciente de lo que su Gobierno acaba de aprobar.
La nueva norma no quiere que las renovaciones de los Convenios colectivos se eternicen y fija un período de entre ocho y 14 meses para llevarlas a cabo. Por motivos diferentes, tanto sindicatos como empresarios están de acuerdo. Sin embargo, habría que recordar al Ministro que basta con que una de las partes se enroque para que un árbitro ajeno a la problemática decida. Por experiencia, normalmente son las empresas las que retardan las negociaciones, simplemente para ganar tiempo y no aprobar los incrementos salariales y otras mejoras sociales.
Flexibilidad. Otra medida de la nueva ley que se está poniendo muy de moda en todas las reformas acometidas. Supongamos que hay un Convenio Colectivo firmado. A pesar de todo, la empresa podrá adaptar las condiciones de trabajo a sus necesidades, y cuando se habla de condiciones se habla de salario, jornada laboral, tipo de contratación, categorías profesionales y conciliación de la vida laboral y familiar. Esto es, casi una carta blanca para las empresas, que además van a disponer de un mínimo de un 5% de la jornada anual para distribuirla como mejor convenga. El objetivo es evitar las horas extraordinarias, que se pagarían aparte. No se preocupen los empresarios; la mayoría de trabajadores hacemos horas extras que después no se nos pagan. La crisis exige sacrificios. Bravo.
Digan lo que digan los empresarios, la nueva reforma les favorece. Y para muestra un nuevo botón. Las empresas podrán desvincularse de las retribuciones marcadas en los convenios cuando las dificultades de la compañía pongan en peligro el mantenimiento del empleo. Es decir, cuando la empresa aduzca problemas, se saltará a la torera el Convenio Colectivo.
Los mercados siguen demandando sacrificios. Y el Gobierno de España sigue respondiendo, y lo hace echando bajo los caballos a la clase trabajadora, mientras que los verdaderos causantes de la crisis se van de rositas. Bravo por el Gobierno del PSOE.

miércoles, 15 de junio de 2011

¿Qué se puede hacer con 640 euros al mes?

Entre concentraciones de indignados, conflictos internacionales, crisis económica, resaca post-electoral y decretos para regular la negociación colectiva, les recomiendo que presten atención a una noticia que, aunque ha pasado desapercibida, no deja de ser importante. El Ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez, aseguraba que el Salario Mínimo Interprofesional se incrementará entre un 1,5% y un 2,5% para el próximo año. Para 2011, según el Decreto del Gobierno del pasado mes de diciembre, la cantidad es de 641,40 euros al mes. Con el incremento del 1,5% se sumaría la cantidad de 9,621 euros, quedando un total de 651,021 euros. Con la subida del 2,5%, el SMI quedaría en 657,435 euros, gracias a los 16,035 euros más. Toda una fortuna en ambos casos. En los últimos diez años, el SMI se ha incrementado en 200 euros, pasando de los 442,20 euros en 2002 a los 641,40 euros actuales. Toda una fortuna también.
Ahora hagan un ejercicio de contención y comparemos las cifras con algunos países europeos. Según los datos de Eurostat de 2008, España está más cerca de la cola que de la cabeza. Hace tres años, el SMI estaba en 600 euros, solo por encima de Portugal (497 euros), Polonia (334 euros), Rumanía (137 euros) y Bulgaria (112 euros). ¿Y los países con los que nos queremos comparar? Ahí va: Luxemburgo (1.610 euros), Irlanda (1.462 euros), Holanda (1.357 euros), Bélgica (1.336 euros), Francia (1.321 euros), Gran Bretaña (1.148 euros), incluso Grecia nos supera (681 euros).
¿Qué puede hacer una persona con 640 euros al mes? Desde luego, no puede independizarse, no puede pagar un alquiler, no puede comprar un piso, no puede mantener una familia, no puede hacer proyectos de futuro, no puede desarrollar iniciativas laborales y empresariales, no puede seguir formándose... Y así hasta el infinito. A la clase política de este país se le llena la boca con la convergencia europea y la necesidad de Europa. Estaría bien compararse con Europa, pero en todos los campos, no solo en el déficit o la imposición de reglas a favor de un libre mercado cada vez más descontrolado y agresivo. No se extrañen si ven a miles de personas ocupando las plazas de toda España.

viernes, 10 de junio de 2011

Un buen guión para Berlanga

Ayer, los diputados electos en la Comunidad Valenciana tomaban posesión de sus cargos en las Cortes Valencianas. Fuera, un numeroso grupo de indignados clamaba contra la inclusión de imputados en el órgano legislativo. Por supuesto, hubo presencia policial y, por supuesto, hubo bronca. Y hubo ágape tras la toma de posesión, en el que la cámara autonómica se gastó la friolera de 18.000 euros. Y además, hubo crucifijo, impuesto por el nuevo presidente de las Cortes, Juan Cotino, conocido por sus firmes creencias religiosas.
¿Han visto qué ingredientes más imprescindibles para filmar una escena de lo más berlanguiana? Porque mientras fuera los desarrapados y los desesperados claman por un poco de justicia mientras son apaleados por las fuerzas del orden, dentro, un grupo de políticos imputados mantienen su cargo pagado por el dinero de todos los ciudadanos.
Porque mientras se detiene a gente indignada, los que manejan el sistema se llenan el estómago con el dinero de todos los ciudadanos.
Porque mientras la inmensa mayoría de los medios de comunicación condenan la violencia y se echan las manos a la cabeza para intentar comprender a una gente que quiere mejorar el sistema actual, los antisistema llevan corbata, ocupan un escaño y promueven leyes.
Y porque, a pesar de estar en un Estado aconfesional, donde los símbolos religiosos deberían estar fuera de las instituciones, un crucifijo preside la toma de posesión de los diputados autonómicos, Cotino se salta a la torera las creencias e ideologías de los demás y deja ver cómo a ser su mandato al frente de las Cortes Valencianas. Tal vez les haga rezar un Padre Nuestro a los diputados antes de cada sesión. Sería una buena escena berlanguiana, no lo duden.
Y para finalizar, un pequeño juego de especulación. ¿No tienen la sensación de que Juan Cotino va a proporcionar más de una noticia jugosa en su nuevo cargo? Al tiempo.

lunes, 6 de junio de 2011

Deuda autonómica: Sí pero no

Mariano Rajoy se ve en La Moncloa. Aunque motivos no le faltan, puede ser que su llegada a la presidencia del Gobierno no sea tan de su agrado. Hace unos días, el presidente del Partido Popular aseguraba que, en los próximos años, habrá que tener el Estado del Bienestar "que nos podamos permitir". Con un mapa autonómico pintado de azul, Rajoy se ha llegado a escandalizar al conocer la deuda autonómica, haciendo gran énfasis en las autonomías gobernadas hasta hace poco por el PSOE (Castilla-La Mancha, Baleares, Asturias y Aragón) y pasando muy de puntillas por las regidas por los suyos (Madrid o Comunidad Valenciana, sobre todo).
El caso valenciano es el más sangrante. El pasado año, la deuda de la Generalitat Valenciana presidida por Francisco Camps llegaba a los 17.600 millones de euros, un 22,7% más que en 2009. En 2007, la deuda valenciana llegaba a los 11.550 millones de euros. En los últimos años ha crecido un 52,36%. Por otro lado, las empresas públicas valencianas, esto es, las que gestiona el Consell, tenían unos números rojos que llegaban a los 3.068 millones de euros, un 32% más que en 2009. Para enjugar parte de esta realidad, la Generalitat Valenciana recurría a la emisión de bonos. En octubre de 2010 lanzaba 1.000 millones de euros y se los medio endosaba a varias entidades financieras, sustanciosa comisión de por medio, sumando en todo el pasado año más de 2.000 millones de euros. Pero en lo que llevamos de año, tampoco se ha quedado de brazos cruzados. En abril se veía en la necesidad de emitir otros 400 millones de euros, "destinados a inversores institucionales", según el Consell.
Puede parecer que estas cifras quedan lejos del ciudadano de a pie, pero nada más lejos de la realidad. Hace no mucho, saltaba a la luz público la increíble deuda que acumula el Consell con sus proveedores, sobre todo los sanitarios, que denunciaban impagos desde hace dos años y una deuda que sería de miles de millones de euros, y advertían que podrían cortar el grifo del material si no se les pagaba. La respuesta de la Generalitat Valenciana fue la de recurrir a ese demonio exterior llamado José Luis Rodríguez Zapatero, que no adelantaba 633 millones de euros del Fondo de Competitividad, y con los cuales el Consell podría haber hecho frente a parte de esa deuda. Durante toda la campaña electoral, el PP de la Comunidad Valenciana ha evitado hablar de recortes en servicios básicos y esenciales y ha rechazado medidas como el 'copago sanitario'. Sin embargo, una vez ganadas las elecciones, el PP a nivel nacional ya habla de planes de austeridad y más recortes, recortes que va a sufrir el ciudadano de a pie. Porque mientras la deuda de la Comunidad Valenciana crece de manera desbocada gracias a la gestión de Camps y sus acólitos, son los ciudadanos los que sufren el retraso o anulación de operaciones por falta de material, los barracones escolares por la falta de financiación para construir (de verdad) más centros educativos o reformar los ya existentes o la paralización de obras que mejorarían su calidad de vida.
Los datos cantan. Y con el tema de la deuda mucho más. La de la Comunidad Valenciana (17.600 millones de euros) es superior a la que atesoraban a finales de 2010 Castilla-La Mancha, Baleares, Asturias y Aragón juntas (14.418 millones de euros). De hecho, las autonomías gobernadas hasta el 22 de mayo por el PP (Castilla y León, Galicia, La Rioja, Madrid, Murcia y Comunidad Valenciana), suman 44.391 millones de euros de los 115.455 millones de euros totales, un 38,45% del total. Habría que preguntarle entonces a Mariano Rajoy si piensa auditar las cuentas de Madrid o Comunidad Valenciana. La respuesta, ya se la adelanto yo desde aquí, es que no.

jueves, 2 de junio de 2011

Bocadill de chamó!!

La última propuesta del conseller de Educación de la Generalitat Valenciana, Alejandro Font de Mora, sorprendía hace unos días a más extraños que a propios con su nueva propuesta acerca del modelo lingüístico educativo: alcanzar el trilingüismo castellano-valenciano-inglés en los próximos años con la puesta en marcha de un sistema que le de las mismas horas a las tres lenguas.
Muchas organizaciones profesionales del sector educativo ya han puesto el grito en el cielo, argumentando que de esta manera se da la puntilla a la enseñanza en valenciano. Probablemente estén en lo cierto, aunque habría que recordar que el valenciano siempre ha tenido encima la espada de Damocles. A diferencia de lo que pasa en Cataluña, el idioma valenciano no encuentra continuidad fuera de las aulas. Me explicaré.
Por un lado tenemos a la clase política de la Comunidad Valenciana. La inmensa mayoría se expresa en castellano, tanto en público como en privado. Para muestra un botón. No hace mucho, en una tertulia de políticos en la principal emisora de la Comunidad Valenciana, de los cuatro políticos que participaban solo uno lo hacía en valenciano.
Y hablando de los medios de comunicación, flaco favor le hacen al desarrollo de la lengua autóctona. Canal 9 solo lo utiliza en los informativos, en su segundo canal (que no sigue casi nadie) y en alguna que otra película a intempestivas horas de la madrugada. El otro medio público, Televisión Española, únicamente lo utiliza en las desconexiones, gotas de agua en un océano de castellano. El resto de medios (prensa, radio y televisión), tanto regionales como nacionales (y sus respectivas delegaciones), utilizan el castellano como lengua vehicular. Habría que destacar, eso sí, la creciente presencia del idioma valenciano en medios digitales.
Si hablamos de la Administración Autonómica y Municipal, la cosa sería para echarse las manos a la cabeza. El uso del valenciano se reduce a algunos funcionarios y a la duplicidad documental. 
Luego tenemos el sistema educativo, donde las líneas en valenciano son utlizadas casi como segunda opción, en los que poder matricular a los alumnos que no han obtenido plaza en castellano. Pregunten a cualquier padre o madre, si prefieren matricular a sus hijos en castellano o valenciano.
¿Y qué traducción tiene esto en la sociedad valenciana? Sencillo. Una sociedad mayoritariamente castellano-parlante, con un uso del valenciano casi residual y minoritario, utilizado casi exclusivamente en el ámbito privado. Pues eso. Un bocadill de chamó, per favor!!