lunes, 23 de mayo de 2011

La verdadera jornada de reflexión

Como era de esperar, el PP de la Comunidad Valenciana ha vuelto a ganar las elecciones autonómicas y municipales. Finalmente, los populares valencianos lograron ayer 1.208.603 sufragios, casi la mitad de todos los votos emitidos. Se quedan con 54 escaños (uno más que en 2007) y revalidan su mayoría absoluta.. Por su parte, el PSPV confirma su debacle, con 684.893 votos y 33 escaños, cinco menos que hace cuatro años. Compromís, por su parte, logra seis escaños, uno menos que en 2007, gracias a los 175.087 apoyos logrados. Esquerra Unida también entra en Les Corts, con cinco diputados y 144.201 votos.
Alguien diría que los datos son los que son, y que una diferencia tan abrumadora no merece mayores reflexiones. Cierto. Sin embargo, si rascamos un poco en la estadística podremos concluir que no todo ha sido tan fácil para el PP de Francisco Camps y los suyos. En los comicios del 22 de mayo, a nivel autonómico ha perdido casi 69.000 votos en referencia a las autonómicas de 2007, mientras que en su ayuntamiento estrella, el de Valencia, Rita Barberá se ha dejado 26.431 votos por el camino (lo que le ha hecho perder un concejal). La sangría ha sido mucho peor en las filas socialistas, que se desangra con 154.094 votos menos que hace cuatro años a nivel autonómico y con 53.747 apoyos menos en el ayuntamiento del 'cap i casal'. Ni Compromís se salva del descontento, al haber perdido 20.029 votos desde 2007 hasta ahora.
Si bien es cierto que las pérdidas de voto en las filas populares no han supuesto cambios sustanciales, sí deberían ser interpretadas como un pequeño aviso. La victoria arrolladora que preveía el PPCV al final no lo ha sido tanto. El descontento de un pequeño porcentaje de los votantes del PP ha tenido su traducción en estas elecciones, aunque aspectos como la mala situación económica de la Comunidad Valenciana, las cifras del paro o los casos de corrupción no haya pasado la factura que muchos hubieran deseado. El PPCV ha comenzado a flaquear, aunque habrá que esperar cuatro años para ver si ese flaqueo se convierte en debilidad.
La reflexión en el PSPV debe ser mucho más profunda. 154.000 votos menos en toda la Comunidad Valenciana, 14 puntos menos y cinco escaños perdidos. Jorge Alarte y los suyos no deben contentarse con achacar esta caída al voto de castigo contra el PSOE en toda España. Su grado de responsabilidad ha sido grande. La falta de alternativa política ha sido un factor clave. El PSPV ha fiado su labor de oposición al Caso Gürtel casi en exclusiva, dejando de lado propuestas concretas económicas concretas, saliendo a la calle a conocer de verdad cuáles son las necesidades de los ciudadanos, tomando decisiones a nivel local (como en el Cabanyal) de escaso calado progresista, y no hacer nada por ofertar algo diferente a lo que ha ofrecido el PSOE a nivel nacional.

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