viernes, 8 de abril de 2011

Los jóvenes no viajan en primera clase

Las conversaciones de bar son una de las pocas maneras que conozco de acercarse realmente a lo que piensan los ciudadanos. En España, reconozcámoslo, el bar es uno de los lugares de socialización más potente que tenemos. No hace mucho, un camarero y un cliente tenían esta animada conversación acerca de hombres que dan miedo:
Camarero: A mí, solo hay un hombre que me dé miedo.
Cliente: ¿Tu padre?
Camarero: No. Zapatero. Es verlo en la tele y...
Cliente: Pues espera a que entre el otro en La Moncloa.
Los dos reían. Y el que escribe esto no pudo sino esbozar también una cierta sonrisa. No hace mucha falta acudir a los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) para saber que la clase política de este país es uno de los principales problemas con los que se encuentran los ciudadanos. Desde el estallido de la crisis y la respuesta de los Gobiernos a las mismas, el crédito de los políticos ha caído en picado. El paro y los problemas de índole económico son, junto con la clase política, las tres grandes preocupaciones de los ciudadanos del Estado Español. ¿Conocen la protesta llevada a cabo ayer por miles de jóvenes y estudiantes? No la pierdan de vista. Los españoles menores de 30 años no ven futuro, y no solo por la crisis. Acusan al Gobierno de recortes sociales y de poner hipotecas a un futuro que, cuanto menos, se les presenta muy oscuro. Mientras, algo lejos de allí, los eurodiputados han decidido que deben seguir viajando en primera clase, ni congelarse el salario ni las dietas. Algunos, como el PP, han votado en contra con el "poderoso argumento" de que la idea provenía de unos comunistas noruegos (?) y de que era un brindis al sol. Los socialistas "rectificaban" a última hora y se abstenían.
Tres noticias separadas pero que tienen mucho que ver entre sí, y que incluso los menos avezados sabrán ver la razón. Desde el estallido de la crisis, la clase política, espoleada por los mercados, comienza a recortar derechos sociales con el argumento de la futura insostenibilidad del actual Estado del Bienestar. Salarios, pensiones, derechos laborales, Sanidad, Educación,... nada se salva ante la voracidad de quien pide reformas. Sea cual sea su color político, todos los Gobiernos Europeos han visto, y están viendo, mermada su credibilidad. Ni Merkel ni Sarkozy se han salvado de la quema, y ni mucho menos Zapatero. Mientras la clase política pide a los ciudadanos apretarse el cinturón, ellos mantienen su nivel de vida. La inmensa mayoría de los trabajadores de este país deberán trabajar más para cobrar su pensión, sin olvidar que mantienen el mismo salario y que su tasa de ahorro sigue cayendo a pasos agigantados. ¿Acaso eso es predicar con el ejemplo? Señores políticos, luego no se extrañen si son el tercer problema más importante para los españoles.

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