miércoles, 13 de abril de 2011

El PP nos toma por tontos

A la derecha política de todo el mundo, y sobre todo a la de este país, nunca le ha gustado las reglas para sí misma, aunque sí para los demás. Características como la honradez o la transparencia están hechas para otros. Y a los hechos me remito.
Con las elecciones municipales y autonómicas a la vuelta de la esquina, el PP cuenta con decenas de imputados en sus listas. Los casos más sangrantes son los de la Comunidad Valenciana, implicados en la trama Gürtel, con destacados miembros del Gobierno de la Generalitat Valenciana, incluido su presidente, Francisco Camps. Tampoco hay que olvidar los casos de Carlos Fabra y José Joaquín Ripoll, imputado en el Caso Brugal. Bajo la premisa de la presunción de inocencia, la derecha de este país transmite una penosa imagen, una estampa del todo vale y emponzoña al resto de la clase política extendiendo la sospecha. Mientras, la dirección nacional mira hacia otro lado, maniatada por la información que poseen en Valencia acerca de los numerosos casos de corrupción y pagando por los apoyos que Camps y los suyos le dieron a Mariano Rajoy en 2008.
A la derecha política siempre le ha gustado tener controlado al Poder Judicial y utilizarlo en beneficio propio cuando las urnas o las matemáticas parlamentarias no han servido a sus intereses. Mientras el PP no podía frenar la aprobación de leyes como la del matrimonio homosexual, el Estatuto de Cataluña o la nueva Ley del Aborto, recurría al Tribunal Constitucional para revocarlas. En la Comunidad Valenciana, Camps, Antonio Clemente y Rafael Blasco han denunciado al portavoz del PSPV en Les Corts, Ángel Luna, en varias ocasiones con la intención de sacarlo fuera de la vida pública, aunque no lo han conseguido.
Con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado pasa tres cuartos de lo mismo. María Dolores de Cospedal y Francisco Álvarez Cascos (que aunque no está ya en el PP aunque sigue siendo derecha pura y dura) acusaban a policías y jueces de espiar a miembros del PP sin aportar ni una sola prueba, y teniendo que desdecirse meses después. La teoría de la conspiración siempre ha sido un argumento muy recurrente para la derecha, que ya la utilizó con los atentados del 11 de marzo en Madrid y que siempre sale a la luz cuando conviene.
Por eso, cuando la derecha política de este país intenta justificar la presencia de imputados en sus listas electorales y cuando utiliza la Justicia en su beneficio, resulta frustrante y hasta un insulto a la inteligencia a los ciudadanos de este país ver cómo Soraya Sáez de Santamaría, María Dolores de Cospedal y Javier Arenas, destacados dirigentes del PP, exigen a los demás transparencia y responsabilidades políticas. El PP toma por tontos a los ciudadanos, como siempre ha hecho la derecha, aunque realmente la cuestión de interés es ver si los ciudadanos le damos la razón.

1 comentario:

  1. Tiene usted razon, pero pienso que le ocurre lo mismo a los partidos llamados de izquierdas. Intentan tomarnos por tontos todos como que son ellos los verdaderos adalides de la democracia y la honradez cuando muy pocos se salvarian si sus cuentas o tejemanejes salieran a la luz. Lo realmente triste es que no haya nadie en quien poder confiar el voto y no se limpie con el las babas una vez llegue al poder.
    Gracias por dejarme opinar.
    Un ciudadano cabreado.

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