lunes, 7 de marzo de 2011

Un Partido Popular sin ética ni principios


La convención que el Partido Popular llevaba a cabo en Palma el pasado fin de semana ha dejado una imagen impagable, de esas que hacen pensar, y mucho. La instantánea de Francisco Camps firmando un manifiesto contra la corrupción es una de las mayores muestras de cinismo e hipocresía que un partido político puede llevar a cabo. Proclamado por la plana mayor del PP, jaleado por Mariano Rajoy y vitoreado por sus compañeros, Camps ha salido muy reforzado, y lo que es peor, legitimado para seguir haciendo de las suyas mientras pesan sobre él fundados indicios de delito.
Obras son amores y no buenas razones. Mucho se ha especulado con que Rajoy se quería deshacer de Camps. Puede ser que fuera cierto, pero al final el 'Molt Honorable' se ha llevado el gato al agua, el líder gallego se ha tragado el sapo y a muchos dirigentes del PP les queda ese regusto amargo de haber intentado limpiar la imagen del partido sin conseguirlo. La valenciana es una autonomía que da muchos votos al PP, y para Rajoy ha pesado mucho más eso que llegar a las elecciones limpio. La imagen que la convención ha dejado es la de un Partido Popular al que le importan más los votos que los principios y la ética.
¿Y qué me dicen de la elección de Palma? Curioso, cuanto menos. Uno de los lugares donde los desmanes del PP han llegado más lejos. Pues nada, allá vamos, sin rubor. Con Jaume Matas en pleno proceso judicial y fuera del Gobierno Balear, todo es pasado, se ha pasado página.
Y la hipocresía y cinismo del PP vienen de ahí, de exigir a los demás honradez y honestidad, de exigir un buen gobierno, de exigir transparencia. Mariano Rajoy y el PP exigen. Perfecto. Que sus barones regionales se apliquen el cuento. Sobre todo en la Comunidad Valenciana.

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