jueves, 10 de marzo de 2011

El fracaso de un modelo

La publicación de la correspondencia entre la familia Ruiz-Mateos y el Banco de Santander hechas públicas ayer no tienen desperdicio. Revelan una personalidad enfermiza, casi psicótica, de uno de los personajes empresariales más extravagantes que ha dado la Historia reciente de España. El intento de levantar un nuevo emporio basado en las cenizas de Rumasa se ha ido al traste. Empresas en quiebra, concursos de acreedores e incertidumbre para los miles de trabajadores de Nueva Rumasa, que ya puede catalogarse como un gran 'bluf'.
Ayer leía las cartas una por una, y conforme iba avanzando mi perplejidad iba en aumento. Recomiendo su lectura a través del enlace del principio del post. Ruiz-Mateos, como poco, revela una personalidad poco asentada. Pasa de la adulación al odio con una facilidad pasmosa, y se aferra a sus creencias religiosas como si eso pudiera darle las claves del éxito. Y lo que es peor, hay momentos en los que reconoce abiertamente haber engañado a todos aquellos que, de buena fe, invirtieron en sus empresas.
Las cartas ponen de manifiesto la desesperación de una familia que basó sus negocios en una mentira, y que con su salida hacia adelante, no hizo más que agravar la situación. Ruiz-Mateos seguía creyendo en la bondad infinita del Banco de Santander sin llegar a entender que, en última instancia, una entidad financiera está para ganar dinero, no para tirarlo a la basura, y llega un momento en que las buenas palabras ya no sirven, sobre todo si tenemos en cuenta los antecedentes de Ruiz-Mateos. Al final, cuando el agua ya llegaba al cuello, las cartas se tornan en una mezcla entre la súplica y la pataleta de un niño pequeño. 
La conclusión a la que ha llegado la familia Ruiz-Mateos es que ha sido la negativa del Banco de Santander la que ha provocado su caída, llegando incluso a interponer una denuncia por haber negado más créditos. La mentira en la que se había instalado esta familia les impide ver la realidad, una realidad basada en la mentira y el autoengaño. Y es que, con todo, el caso de Ruiz-Mateos ha puesto de manifiesto algo en lo que ya hablaba recientemente, la diferenciación entre amos y los empresarios. El señor Ruiz-Mateos es el prototipo del amo, ahora amo destronado, con deudas, arruinado y sin futuro. El problema de todo esto es que ha dejado en la misma indefensión a todos los trabajadores de Nueva Rumasa. Si hubiera Justicia, este señor debería acabar sus días en la cárcel. Estaremos atentos.

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