lunes, 28 de febrero de 2011

A pesar de todo, Camps sigue estando solo


Finalmente, Francisco Camps ha conseguido lo que quería, aunque no de la forma que perseguía. La pasada semana, Mariano Rajoy, presiente del PP, desojaba la margarita y proclamaba al 'Molt Honorable' como candidato a la presidencia de la Generalitat Valenciana. A pesar de que la presión del caso Gürtel es cada vez mayor, Rajoy ha decidido arriesgarse.
El PP de la Comunidad lanzaba un órdago al PP nacional al proclamar de forma unilateral a Camps como candidato, cuando sólo el Comité Nacional tiene esa potestad, según los estatutos del Partido Popular. Génova se tragaba la disciplina de partido, y ratificaba a Camps. Rajoy, siguiendo su estrategia habitual, esperaba y hacía desesperar a Camps, que temía que alguna resolución de última hora le dejara fuera de juego. No ha sido así, y el presidente del PP ha decidido asumir el riesgo. Piensen en cómo quedaría la imagen de Camps sentado en el banquillo de los acusados, un Camps ratificado por Rajoy, que en esos momentos estará inmerso en plena precampaña para las generales de 2012 y que podría ver cómo le estalla en las manos un más que posible caso de financiación irregular del PP de la Comunidad Valenciana.
A pesar de lo que pueda parecer, la situación en la que queda el 'Molt Honorable' no es para nada feliz. Lo que ha demostrado Gürtel es que Camps mintió. Mintió cuando dijo que no conocía a Álvaro Pérez (jefe de la rama valenciana de la trama corrupta) y mintió cuando dijo que se pagó los trajes. Mucha gente del PP espera que Camps pague la multa de más de 40.000 euros que contempla el ordenamiento jurídico para el cohecho impropio. Pero Francisco Camps ni analiza esta posibilidad, porque pagar la multa significaría admitir el delito, y no pagarlo supondría ir directamente a juicio.
Además, Camps ha saboreado lo que es estar solo más allá de las fronteras de la Comunidad Valenciana. Mientras de fronteras para adentro el 'president' se blinda y se rodea de los más incondicionales, ni Mariano Rajoy ni María Dolores de Cospedal estarán presentes en la fiesta que el PP de la Comunidad Valenciana celebrará para festejar las candidaturas. Tan solo Esteban González Pons sigue la estela de Camps, una situación que al vicesecretario de comunicación del PP le cuesta cada vez más digerir.
Por suerte para ellos, al PP le quedan las encuestas y la disciplina de sus votantes.

viernes, 25 de febrero de 2011

Mi barrio es un barrio cualquiera

El barrio en el que vivo es un barrio cualquiera. En la periferia de Valencia se alza Torrefiel, que junto con Orriols conforman una de las zonas de la capital del Turia más peculiares. Hoy en día es como el último pedazo de una tarta de cumpleaños, ese trozo que ya nadie quiere porque todo el mundo está lleno, y que se deja a su suerte, a sabiendas que, con el tiempo, acabará pudriéndose.
Debe ser que los que vivimos en estos barrios no pagamos impuestos, ni queremos disfrutar de los servicios que por ley nos corresponden, y por los que el ayuntamiento nos cobra religiosamente todos los años. Tal vez no me haya dado cuenta, aunque cada vez pienso más a menudo que Rita Barberá y los suyos nos deben considerar ciudadanos de segunda a los que no les importa aguantar la acumulación de basura en los contenedores durante varios días, ciudadanos de segunda que prefieren andar por calles en las que un cerdo disfrutaría como lo que es, un guarro.
A mi barrio no han llegado las nuevas farolas en las que el ayuntamiento de Valencia se gastó un cantidad obscena de dinero y que instaló en los barrios donde el dinero campa a sus anchas. Sobrevivimos con los modelos de hace 30 y 40 años, las que siguen ensambladas en los edificios, las que tienen toda la base oxidada y corroída por los meados de perros y algún que otro incontinente. Y también hay que dar gracias a Rita y a la Concejalía de Medio Ambiente por haber plantado un tipo de árbol cuyo fruto no hace sino manchar aceras y coches, y que provoca que las mierdas de las palomas sean aún más asquerosas y corrosivas de lo normal.
Mi barrio, de hecho, podría ser un barrio cualquiera, si gozara de los servicios mínimos que se presume en cualquier gran ciudad de cualquier país desarrollado. Sin embargo, ahí está mi ayuntamiento, que sigue haciendo todo lo posible por degradar zonas enteras de la ciudad (me estoy acordando ahora del conflicto de El Cabanyal), a favor de otras zonas que son las que ayudan a propagar una imagen de Valencia falsa y edulcorada.
Mi barrio es un barrio cualquiera ¿O no?

miércoles, 23 de febrero de 2011

Occidente descubre la locura de Gadafi

Occidente acaba de descubrir que Gadafi, que lleva dirigiendo los destinos de Libia desde hace años, es simplemente un loco, un desequilibrado, como lo son la totalidad de los dictadores que se mantienen en el poder. El mensaje lanzado ayer por el líder libio, en el que llamaba a sus partidarios a defenderlo y advertía a los opositores que no le temblaría el pulso a la hora de frenar las manifestaciones, no es más que una prueba del estado mental en el que se encuentra Gadafi, que ve como el pueblo de Libia ya se ha hartado de él, y quiere un cambio, quiere democracia. A pesar del mensaje y de la represión, las revueltas no han cesado. Y la represión tampoco. Las consecuencias, un número indeterminado de víctimas y represaliados, y millares de refugiados, que ya han pedido ayuda a la comunidad internacional.
Cierto que las democracias occidentales tienen muchas carencias, pero viendo lo que hay en el resto del mundo, creo que tenemos el sistema menos malo. Y digo esto porque en la mayoría de estos casos, como el libio, la respuesta de la comunidad internacional siempre es tardía, tibia y muy medida, temiendo una reacción de la dictadura de turno que, cuanto menos, hace que nos planteemos la verdadera función de los organismos internacionales. Hasta hace unos días, Gadafi era feliz, nadie se metía con él, y las potencias occidentales se mostraban orgullosas de tener un aliado en el norte de África que, por un lado nos suministraba petróleo y materias primas, y por otro mantenía alejado el tan recurrible fantasma del integrismo islámico radical. Era amigo de los gobernantes occidentales y era recibido en Europa como un emperador (recuerden su séquito de féminas). Pero he aquí que cuando las revueltas de otros países árabes se extienden a Libia y Gadafi muestra su verdadero rostro, las potencias del primer mundo despiertan de su letargo, y descubren a un monstruo que hasta entonces era nuestro amigo.
La primera respuesta de la comunidad internacional es la respuesta de alguien que no sabe todavía a lo que está respondiendo. La Liga Árabe expulsa a Libia, y la UE ya está estudiando sanciones. Europa y Estados Unidos han tardado demasiado en reaccionar, como en los casos de Túnez y Egipto. Hablan de democracia cuando lo que han hecho hasta hace unas semanas era mantener y alentar regímenes dictatoriales cuya única máxima era la represión, el asesinato, la tortura y un monstruoso juego de favores para enriquecer a los más próximos a los dictadores. El mundo árabe quiere un cambio. Por mucho que le pese a Occidente, y por mucho que les pese a los Mubarak y Gadafi.

martes, 22 de febrero de 2011

Título, titulitis y periodismo

Hoy por hoy, ¿quién puede considerarse periodista? Eterno debate entre los miembros de la profesión. Por un lado, los que tienen título y ejercen. Por otro, los que no lo tienen, pero con una trayectoria profesional lo suficientemente acreditada como para afirmar que son periodistas. Y en medio, dos casos, los que tienen título pero no ejercen, y los que no lo tienen y se creen periodistas.
Del primero de los casos, poco que objetar. En muchas ocasiones intentamos hacer periodismo (el que nuestros jefes nos dejan y el que nuestras empresas nos permiten), muchas veces empañado por un trabajo que se convierte en la mayoría de ocasiones en rutina. Somos periodistas, sin duda alguna.
El segundo caso, en mi opinión tampoco deja muchas dudas. Quien haya estudiado Periodismo sabrá que, al segundo o tercer año de haber comenzado la carrera, ya se pueden empezar a hacer prácticas en medios de comunicación. Y quien tenga un mínimo contacto con la profesión sabrá también lo difícil que es meter la cabeza en algún medio y mantenerse en él. Y también sabrá que, una vez dentro, hay que echarle horas a este oficio, sobre todo si eres becario. Hay mucha gente que deja de estudiar y sigue trabajando, logra hacerse un hueco, aprende muchas cosas de la profesión que no te enseñan en la Facultad. Incluso hay muchos que han desempeñado puestos de dirección. Le han dedicado décadas a su trabajo, trabajando 12 y 14 horas al día muchas veces. ¿Acaso estos profesionales no son periodistas? Sin lugar a dudas que sí, y mucho más que cualquiera que tenga el título pero que se le caen los anillos si ha de quedarse más tiempo del necesario en la redacción, que se pone nervioso si tiene que mover el culo de delante del ordenador, que no sabe hacer otra cosa que copiar todo lo que encuentra en Internet y cuya agenda se resume a los cuatro contactos de siempre. Además, ¿qué importancia puede tener hoy en día un título si tenemos en cuenta cómo está la profesión? Piénsenlo. Redacciones reducidas a su mínima expresión, profesionales sobrexplotados (muchas horas, poco sueldo y multifuncionalidad), pocos medios y una dependencia casi exclusiva de las agencias de información, dejando de lado el periodismo de verdad, el de investigación.
Luego tenemos a los que tienen el título, pero no ejercen. Creo que los más inteligentes. Estudiaron Periodismo pensando que se iban a comer el mundo conociendo sus más recónditos secretos, y la realidad se encargó de destrozar sus sueños. Buscaron un trabajo mejor remunerado, se olvidaron de lo que habían estudiado yapostaron por el pragmatismo. No les culpo. Muchas veces esta profesión te da los sinsabores suficientes como para plantearte tu futuro.
Y finalmente, los que no tienen título, nunca han ejercido el periodismo de verdad y de la noche a la mañana se encuentran con un puesto de "periodista". Todos saben ya de quién hablo. Son ellos (y ellas) los que denostan nuestra profesión, los que nos dan mala imagen, los que provocan que las nuevas generaciones piensen que ser periodista es estar sentado en un plató de televisión ladrando mierda sin parar. Son los que no han pisado nunca una rueda de prensa, nunca han hecho guardia en un hotel esperando a que aparezca una fuente de información, no han tenido que echarle horas para confirmar datos, no han tenido que lidiar con aquellos a los que no les gusta lo que difundes.
Los dos primeros casos, para mí, son periodistas, sin discusión. El tercero puede decir que ha estudiado Periodismo, pero nada más. Y de los cuartos, mejor no hablar.

viernes, 18 de febrero de 2011

La TV3 que quiere Camps, la TV3 apagada

Ya podemos respirar todos tranquilos. La Comunidad Valenciana ya está libre de cualquier influencia catalanista, esa que nos quita la identidad, nos roba el idioma y no hace sino intentar conquistarnos para anexionarnos a su territorio.
Notarán cierta ironía en el comienzo de este artículo. No es para menos, porque se ha consumado uno de los anhelos del Gobierno de la Generalitat Valenciana en los últimos años: evitar que los valencianos puedan ver TV3, la televisión autonómica de Catalunya. Las presiones del Ejecutivo de Camps han logrado que Acció Cultural del País Valenciana cierre sus repetidores que permitían el visionado del canal catalán. Tienen muy bien explicado el proceso en la noticia que les enlazo.
Sin embargo, con esta decisión se evidencian varias cosas que me gustaría destacar. El primero, la inacción de unos y otros por no llegar a un acuerdo. Tanto el Gobierno de España, como el de Catalunya y la Comunidad Valenciana han pecado de pasotismo y desinterés. El segundo, desmentir el interés que tenía la Generalitat Valenciana por llegar a un acuerdo y mantener emisiones. Camps, con las sanciones impuestas a ACPV (680.000 euros en total), se asegura que su Canal 9 no tenga una competencia en la que mirarse y descubrir sus miserias, ser la única televisión autonómica que se disfrute en la Comunidad Valenciana, y mantener el idioma valenciano subyugado y marginado.
Además, el Molt Honorable logra aglutinar parte del voto de la derecha más rancia y reaccionaria de la Comunidad Valenciana, los 'blaveros' de toda la vida, que se alegran de que la Comunidad Valenciana sea hoy, culturalmente hablando, un poco más pobre.
Por lo que conozco, TV3 es la mejor televisión autonómica con diferencia, comprometida con su lengua autóctona, y con ciertas dosis de independencia informativa. Canal 9 es todo lo contrario. Así nos va en la Comunidad Valenciana. Solo tienen que ver lo que nos espera a partir de mayo. Mantener el modelo cultural del PP no sale gratis, aunque sí muy barato.

jueves, 17 de febrero de 2011

La desvergüenza del PP con la Justicia


Las relaciones directas entre el poder político y el poder judicial siempre ha sido un tema recurrente para los partidos políticos, sobre todo cuando están en la oposición o cuando sus dirigentes están inmersos en procesos judiciales. Últimamente el PP está utilizando ese discurso, y lo está haciendo con una hipocresía y un cinismo que no hace sino provocar, cuanto menos, vergüenza ajena.
Hablan los líderes populares de persecución judicial, de conspiraciones contra sus líderes, de inventar casos donde no los hay, de utilizar a jueces y policías en favor del Gobierno y medios del Estado para espiar a miembros del PP. Sin embargo, toda esta situación no hace sino demostrar la poca memoria de algunos y el sesgo tan particular con el que algunos miran la realidad que les rodea.
El PP olvida que, cuando estuvo en el Gobierno, colocó a jueces y fiscales afines para controlar las principales instancias judiciales. Cómo olvidar a Jesús Cardenal, fiscal general del Estado con Aznar, que nombró a dedo y con el criterio contrario de la mayoría de sus compañeros de profesión a Eduardo Fungairiño como fiscal jefe de la Audiencia Nacional. El paso de ambos ha dejado un reguero de actuaciones poco imparciales y de dudosa independencia. Hagan memoria. Fungairiño se mostró contrario a investigar a las dictaduras argentina y chilena, ocultó información a los jueces que exculpaba a uno de los acusados por el atentado de Aznar, y llegó a decir que en el accidente del Yak-42 no había indicios de delito.
Rajoy y sus acólitos no pusieron ningún tipo de reparos a que el Consejo General del Poder Judicial estuviera copado en su mayoría por jueces de marcado carácter conservador, con un presidente, Francisco José Hernando, muy cercano a los postulados de la derecha de este país.
También pasa por alto el PP su labor de enroque en la renovación del Tribunal Constitucional, desde que está en la oposición, y su constante recurrir a este órgano para intentar revocar leyes aprobadas democráticamente por el Congreso de los Diputados.
Sin embargo, desde Génova ven una justicia imparcial cuando los casos de corrupción salpican al PSOE, o cuando la Policía y Guardia Civil remiten informes alertando de las relaciones entre Sortu y ETA.
El PP habla de justicia politizada. Miren un poco hacia atrás, señores del PP, y mantengan la boca cerrada. Les conviene, no sea que empecemos a tirar de hemeroteca y descubramos el doble rasero y la doble moral de la que siempre han hecho gala.

martes, 15 de febrero de 2011

Camps no quiere enterarse


¿Han visitado la web del Partido Popular de la Comunidad Valenciana? La cabecera no tiene desperdicio. Muestra a un felicísimo Francisco Camps junto a un felicísimo Mariano Rajoy, con una 'senyera' de fondo, algo difuminada, que enmarca a los dos protagonistas.
El mensaje que transmite es claro y meridiano. Rajoy está con Camps, lo apoya, lo mantiene en el cargo, es uno de sus adalides, de sus barones más fieles. La realidad, sin embargo, es otra, por mucho que Camps y todo el PP de la Comunidad Valenciana se empeñen. Hace tiempo que Rajoy no quiere saber nada del barón valenciano, hace tiempo que lo elude para no aparecer en público con él, hace tiempo que transmite a sus más allegados que el Molt Honorable ya no es el pilar en el que antes se apoyaba.
La situación legal de Francisco Camps ha provocado que, cada vez más, Rajoy lo vea como un lastre, y más teniendo en cuenta que el presidente del PP ya sabe que, con Camps o sin él, el PP va a arrasar en la Comunidad Valenciana. De momento Rajoy espera, y si no se ha desecho de Camps antes ha sido porque fue el mismo líder valenciano el que lideró los apoyos al líder en 2008, cuando el sector más duro acosaba un día sí y otro también la sede de Génova con tal de hacerse con el control del PP a nivel nacional.
Camps ha sufrido un desaire por parte de Rajoy. El hecho de retrasar su proclamación como candidato en la Comunidad Valenciana hasta la convocatoria de las elecciones autonómicas es un desagravio. Camps lo ve así, y por eso busca la imagen de la normalidad, ya sea en la cabecera de la web del PPCV como en sus declaraciones públicas.

lunes, 14 de febrero de 2011

Egipto: ¿Y ahora qué?


Hosni Mubarak ya es historia en Egipto. Su caída, algo perseguido por los cientos de miles de egipcios en las últimas semanas, ha provocado que el Ejército se haga con el poder. Ahora será el Mariscal Tantaui quien ostente la presidencia de manera interina, y ha prometido que en el plazo máximo de seis meses convocará elecciones para elegir un nuevo Gobierno.
Lejos de ser una solución, esta situación se antoja como un problema a resolver en el corto plazo. Las medidas adoptadas por el nuevo ejecutivo no hacen sino alargar el régimen anterior. De momento, el Ejército se sigue otorgando el poder absoluto sobre la política del país, prometiendo gobernar con mano de hierro y pidiendo a los ciudadanos que cesen sus protestas, reclamando paciencia para instaurar los cambios. La realidad es que se mantiene el Estado de Emergencia, que ya se ha detenido a los que quedaban en la Plaza de la Liberación y que siguen suspendidas todas las garantías constitucionales.
El éxito de la transición en Egipto va a depender del papel que se arrogue la comunidad internacional. Hasta ahora, su doble moral y su cinismo ha dejado solos a los egipcios, y solo ha abierto la boca cuando la suerte de Mubarak estaba echada. En especial es reseñable la actitud de Estados Unidos e Israel, verdaderos adalides del 'Rais' y que ahora miran con recelo y cierta preocupación cómo se va a constituir el nuevo Egipto, y si mantendrá su papel de tapón frente al integrismo islámico. A todo esto habría que sumar el papel que va a jugar la oposición política, muy activa estos días, pero que ha sido incapaz de formar un núcleo unitario con el que hacer frente al régimen.
Nada ha cambiado en Egipto. O en realidad sí, el régimen es ahora un poco más duro. Hagan sus apuestas, como si de una de esas tragaperras online se tratara. ¿Creen que habrá democracia en Egipto? Yo creo que no

viernes, 11 de febrero de 2011

Nervios

Desde que en 2003 PP y PSOE se pusieran de acuerdo para aprobar la Ley de Partidos, la izquierda abertzale más cercana a ETA ha intentado, con más fracaso que éxito, estar en las instituciones con diferentes marcas electorales. A nadie se le escala que esta Ley de Partidos fue echa a medida para ilegalizar a Batasuna, exigiéndoles unos requisitos que hasta hace unos días no cumplía y que, con la presentación de Sortu, su nueva marca electoral, ahora sí lo hace.
En su presentación, Sortu rechaza la violencia, incluida la de ETA, habla de víctimas y de terrorismo (dos vocablos que hasta ahora no se utilizaron) y habla de vías exclusivamente pacíficas. Los estatutos que ya ha presentado se ajustan, o al menos así lo parece, a la Ley de Partidos. Es ahora el Tribunal Supremo el que debe decidir si acepta esos estatutos y, por tanto, si declara legal a Sortu y le permite estar en las próximas elecciones municipales y autonómicas.
Y mucha gente, ante este escenario, ya ha empezado a ponerse nerviosa. En primer lugar, el Gobierno, que ya adelanta que no permitirá la legalización. ¿Acaso no son los jueces los que deben decidirlo? ¿ O es que acaso eso de la separación de poderes y la independencia de la Justicia se demuestra como una mentira? Por su parte, la Fiscalía ya ha afirmado que va a exigir a Sortu que rechaza y condene la violencia de ETA de forma retrospectiva. ¿Acaso la Fiscalía ha pedido a los partidos de extrema derecha de este país, incluida Falange, que condenen la violencia que históricamente han practicado? Además, habría que recordar tanto a Gobierno como Fiscalía que el sistema jurídico español juzga hechos, no intenciones ni conjeturas. Y digo esto porque ya son muchas las voces que saben mejor que los propios abertzales sus intenciones.
En el PP todo esto les ha cogido con el pie cambiado, y cunde el pánico. Por un lado, el sector más duro, representado por Mayor Oreja, que sigue afirmando que Gobierno y ETA negocian, y que se siente cada vez más alarmado ante la perspectiva de un final de la violencia que provocaría la consiguiente prescindibilidad de su presencia en los foros nacionales. Por otro lado, desde Génova ya no saben cómo hacer callar a este sector, y resulta cada vez más cómico ver a los líderes populares sortear la mierda que va soltando Mayor Oreja, aunque sin acabar de desautorizarlo del todo. Y por último, el PP de Euskadi, que modula el mensaje lanzado por unos y otros, y que pinta ya muy poco.
Todo este proceso sienta un peligroso precedente en este país, porque dudo mucho que cualquier otra formación política que se presente a las próximas elecciones tenga tantos condicionantes, y que los condicionantes que establece la ley puedan ser incrementados a discreción, como parece que va a ocurrir ahora. Esta situación se parece cada vez más a los casinos online.

jueves, 10 de febrero de 2011

Empresarios y amos

No hace mucho, por motivos profesionales, acudía a un acto en el que se dieron cita representantes del Gobierno Valenciano y un gran número de empresarios. A la hora de atender a los medios de comunicación, además del conseller de turno, también lo hacían algunos empresarios directamente relacionados con la esencia del evento. Y fue en ese mismo instante, cuando hablaron esos empresarios, cuando me di cuenta de que uno de los problemas que tiene España para salir de la crisis es su clase empresarial, o parte de ella.
En España hay empresarios y hay amos. Los primeros, los pocos, son los que elaboran estrategias de futuro para mantener su empresa y hacerla crecer, son los que saben delegar, los que dan manga ancha a sus trabajadores y los que, consecuentemente, saben exigir en el momento adecuado (y son los que encuentran una respuesta profesional de los empleados en ese momento), son los que reconocen el valor y el buen trabajo de los otros, son los que se amoldan a las circunstancias y saben cambiar su estrategia a tiempo, son los que apuestan por la formación y mejora de las condiciones laborales de sus trabajadores, son los que huyen del poder político y, por tanto, son independientes de la Administración. Son, en definitiva, los que saben motivar.
Luego están los amos, los del ordeno y mando, los que solo saben ver los defectos de los demás, los que esperan a la mínima para echar en cara esos errores, los que parece que te hacen un favor cuando te pagan al final de mes (si lo hacen), los que van a la suya sin importarles las consecuencias de sus decisiones, los que culpan a los demás de sus propios errores, los que no se forman ni dejan formarse a sus trabajadores para no poner en evidencia su propia ignorancia, son los que desconfían, y por tanto no delegan, los que si algo no lo hacen ellos no está bien hecho y los que, como consecuencia, no abarcan nada, y son los que se alían y lamen el culo a la Administración de turno, sea cual sea su color político, con tal de sacar algo a cambio, los que a la mínima amenazan con el despido. Son los que creen que su empresa es su propio cortijo.
A este país le hace falta más cultura empresarial y menos amos. Nos iría mejor a todos.

martes, 8 de febrero de 2011

Camps también se ríe de los votantes del PP


Francisco Camps no se cree el sistema democrático, y enseguida van a comprender la razón. El juez Flors, que lleva el famoso caso de los trajes, denegaba un nuevo recurso de la defensa de Francisco Camps, empeñado en dilatar el proceso judicial para que no haya juicio ni pronunciamiento antes de las elecciones municipales y autonómicas de mayo. Además, el Molt Honorable sigue sin encontrar el apoyo de Génova, con un Rajoy alejado cada vez más del jefe del Consell y que espera cualquier indicio para deshacerse del lastre valenciano. La respuesta de Camps no se salió del guión, es decir, evasivas, sonrisas y una soberbia absoluta de cara a los periodistas que hacen su trabajo. Sin embargo, y es aquí donde hay que hacer el inciso, aseguró que serán los ciudadanos los que legitimen su presencia o no en la Generalitat Valenciana a través de las urnas.
No es la primera vez que un político acude a los resultados de las urnas para sentirse absuelto de cualquier responsabilidad. Sin embargo, Camps está jugando un juego muy peligroso. Habría que decirle al presidente del PP de la Comunidad Valenciana que el resultado de las urnas no es una carta blanca para los que nos gobiernan. Con su respuesta lanza mensajes que no deben gustar nada a los votantes del PP, sobre todo porque da a entender que son esos mismos votantes los que lo exculpan, los que pasan de puntillas sobre los casos de corrupción en los que están inmersos miembros 'populares' de la Comunidad Valenciana y a los que, de paso, y según la teoría de Camps, les trae sin cuidado la gestión de los recursos públicos que hace el PP y su relación con una trama corrupta. Me consta que muchos votantes del PP están hartos del Molt Honorable, de su gestión y de que siga enfangando la imagen del PP no solo en la Comunidad Valenciana, sino en todo el Estado Español.
Con sus mensajes, Camps no hace sino desvirtuar día a día un sistema democrático que está ya lo suficientemente desvirtuado, gracias sobre todo a personajes como él. Como ven, Camps no se cree el sistema democrático.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Hipocresía y democracia


Los levantamientos de los últimos días en países árabes están ocupando a los medios de comunicación estos días, que califican estos momentos de históricos y que auguran cambios en países como Túnez o Egipto, una situación que no hace sino descubrir la hipocresía y cinismo con el que Occidente se relaciona con ellos. Me explicaré.
Muchos de los lideres occidentales y de países avanzados se despiertan ahora sorprendidos por la presencia de gobernantes como Mubarak y se llevan las manos a la cabeza al "descubrir" que esos Gobiernos amigos utilizan la tortura, el asesinato, la represión y la censura para mantenerse. Occidente quiere ahora dar una imagen de firmeza, cuando hasta hace nada los amparaban con la excusa de que proporcionaban a la zona un alto grado de estabilidad frente al islamismo radical. Estados Unidos e Israel, dos países que no se distinguen por su defensa de los Derechos Humanos, hablan de procesos democráticos, cuando han tenido en estos Estados aliados naturales.
No hago sino recordar estos días el papel que la Unión Europea jugó en la situación actual que vive Palestina. Apostó por la apertura democrática y, cuando los ciudadanos eligieron a Hamas, dieron por roto dicho proceso y se desentendieron, dejando al país en un estado de guerra civil todavía no resuelto. Si sucede esto en Egipto y Túnez, ¿Occidente volverá a jugar el mismo papel que en Palestina? Si es así se augura uno de los peores desastres que podrían recordarse en el continente africano en mucho tiempo.
Y piensen otra cosa, y es que la vara de medir tampoco va a ser la misma (ya no es la misma) para casos como Arabia Saudí o Siria, donde las dictaduras son mucho más radicales, y donde, no nos engañemos, al igual que Egipto o Túnez, conviene este tipo de Gobiernos.
Algunos se plantean si estos países, que han vivido tanto tiempo sin situaciones objetivas de libertad (primero el colonialismo y después los dictadores), están preparados para los regímenes democráticos. Obviamente no, mientras los dictadores sigan en el poder. ¿O es que acaso no recuerdan la dictadura que tuvo que sufrir España y cómo éramos tratados en el exterior?