jueves, 27 de enero de 2011

Rajoy ya no engaña a nadie


Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular, hace tiempo que ya no engaña a nadie. Desde que asumió la presidencia de la formación tras la marcha de Aznar, mucha gente le presuponía otra manera de hacer las cosas, algo más civilizada que el equipo anterior. Pero desde hace ya algún tiempo Rajoy se ha quitado la careta.
Mucho se ha escrito desde 2004 sobre la verdadera cara de Rajoy, sobre si pesaba la sombra de Aznar y todo su equipo, sobre si Rajoy era realmente el presidente del PP y sobre si disponía de la autonomía suficiente. Las asonadas internas las resolvía con la parsimonia del que sabe que la solución aparecerá por sí misma tarde o temprano. Sus más fieles le pedían un golpe de timón más contundente con el que deshacerse del peso de políticas pasadas.
Siete años después, Rajoy se encuentra en uno de los momentos más dulces desde que es presidente del PP. Con las encuestas a favor, todo apunta a que será el próximo presidente del Gobierno en 2012, y se deja llevar. Tanto, que vuelven a oírse argumentos que parecían ya olvidados, como el de la conspiración del 11-M. La resucitó Arenas, y desde Génova no hacen sino avivarla. Rajoy nunca ha sido un moderado del PP, nunca ha sido de centro, y nunca se ha preocupado por hacer política de otra forma. Rajoy es el heredero de Aznar, y aunque en un principio pareciera que era un abanderado del centrismo político y que buscaba hacer las cosas de una manera diferente, sus acciones y omisiones no hacen sino demostrar que sigue la senda del anterior líder. No nos engañemos, el PP es un partido de derechas, pura y dura. La cuestión es que aún no saben qué derecha son, si la de Merkel o la de Berlusconi.

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