miércoles, 12 de enero de 2011

La tozuda realidad


Gobierno y sindicatos andan enzarzados en negociaciones para reformar el sistema de pensiones. Las amenazas de huelga general de CCOO y UGT han quedado diluidas en el interés de unos y otros en llegar a un acuerdo general. La última propuesta que Zapatero y su equipo han puesto encima de la mesa implican una jubilación a los 67 años después de haber cotizado 37 para cobrar la pensión máxima o jubilarse a los 65 años tras 41 cotizando. En el primero de los casos, como muy tarde habría que empezar a cotizar a los 30 años, mientras que en el segundo escenario habría que estar cotizando desde los 24 años. Habrán notado ustedes que empleo la palabra 'cotizar' y no 'trabajar', y enseguida entenderán la razón.
El sistema español de pensiones se sustenta sobre las cotizaciones, no sobre el tiempo de trabajo, y perfectamente se puede estar "trabajando" en una empresa sin contrato y sin cotizar. Y es que la realidad es muy tozuda, sobre todo con la crisis. Una buena parte de las pymes han echado el cierre, lo que se traduce en despidos, incremento del desempleo y un descenso de las cotizaciones. Por otra parte, las grandes empresas, para mantener beneficios, despiden y prejubilan a buena parte de sus plantillas, con lo que también bajan las cotizaciones. 
La gente joven que busca acceder al mercado laboral se encuentra con tres opciones. Opción A: comienzan a trabajar más tarde al ampliar su período formativo. Opción B: muy ligada a la A. A pesar de estar preparados, los contratos, sueldos y cotizaciones que se ofrecen desde las empresas son precarios, y en muchas ocasiones en sectores nada relacionados con esa formación. Opción C: dar el salto y trabajar en el extranjero, donde las condiciones laborales distan mucho de las españolas. En las opciones A y C el trabajador no cotiza nada; y en la B las cotizaciones son muy bajas.
La respuesta del Gobierno no es la de solucionar los impagos a las pymes por parte de la administración y la fluidez del crédito de los bancos; no es la de reformar un sistema formativo para hacerlo acorde a las necesidades empresariales, compatibilizando trabajo y formación y facilitando medidas en las que se cotice; no es facilitar una mejor cultura empresarial; no es gravar las rentas más altas con mayores cotizaciones al Sistema de Pensiones. La solución es ampliar por decreto la vida laboral, con el falaz argumento de hacer viable el sistema de pensiones para las próximas generaciones. Y yo me pregunto: ¿Dónde estaba la urgencia de esta reforma hace dos y tres años? ¿Dónde estaban los mercados entonces? ¿Tanto se ha degradado el sistema de pensiones en España?

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