martes, 4 de enero de 2011

Año nuevo, aunque no para todos


Nuevo año y nuevos propósitos. Esa, al menos, es la idea que todos y cada uno nos hacemos al empezar un nuevo año, aunque, siendo sinceros, pocas veces los cumplimos. Imagino que como todos, el mismo Rodríguez Zapatero habrá hecho algún tipo de propósito de enmienda, sobre todo en lo referente a lo que hace o deja de hacer para frenar los efectos de la crisis. La adopción de políticas de derechas para mantener contentos a los mercados fue su opción en 2010, y para 2011 se me antoja que el rumbo va a ser muy similar.
Cifras macroeconómicas aparte, los números que más obsesionan ahora en La Moncloa son los del paro. España cerró el pasado año con algo más de cuatro millones de parados, y un ligerísimo descenso de unas 10.000 personas en diciembre. No sabemos si esto será suficiente para que el optimismo innato del que hace gala Zapatero aflore, aunque seguro que le permitirá esbozar una ligera sonrisa.
Sorna aparte, creo que el líder socialista tiene poco de lo que alegrarse. Hace algo más de un par de meses escribía en este mismo espacio que el PSOE, si quería llegar a las elecciones generales con alguna posibilidad, debía aclarar cuanto antes la incógnita de si Zapatero volvería a encabezar las listas socialistas. Las últimas encuestas dan al PP una ventaja abrumadora, y la proximidad de las elecciones municipales y autonómicas se antoja como una prueba de fuego en la que más de uno podría salir escaldado. Ahora más que antes, Zapatero debe anunciar su retirada y abrir un proceso electoral interno en el que se decida quién será el cabeza de lista. En diciembre anunciaba que ya tenía tomada la decisión, aunque sin desvelar nada más. ZP se equivoca con esta táctica. Esperar a ver si la situación económica mejora es fiar las escasísimas posibilidades del PSOE a un órdago que se sostiene con muy poco. Y aunque la mayoría del partido lo apoya en público, en privado ya empiezan a oírse voces críticas, en la que se pide una retirada (que cada vez será menos honrosa) que salve al PSOE de un descalabro monumental.

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