lunes, 31 de enero de 2011

RTVV: La privatización como solución


Uno de los principales pilares del desarrollo autonómico de la España actual fue la de la creación de televisiones autonómicas, entre cuyos principales objetivos estaban el de promocionar las lenguas propias de cada autonomía y vehicular el territorio. En definitiva, hacer que cada parte del Estado Español pudiera tener un medio de comunicación propio.
Muy poco tardaron los gobiernos autonómicos en desvirtuar estas funciones, y convertir los medios de comunicación públicos autonómicos en meros instrumentos de propaganda. La Comunidad Valenciana no ha sido una excepción. El PSPV abrió camino, aunque ha sido el PP, primero con Eduardo Zaplana y ahora con Francisco Camps, quien se ha encargado de pervertir sus objetivos iniciales.
No hay más que ver un poco Canal 9 para darse cuenta de lo que estamos hablando. El idioma valenciano cada vez más arrinconado, con una programación en castellano que poco tiene de cultural y mucho de chabacano y antiguo. Los informativos se han convertido en meros instrumentos de propaganda, que ensalzan las loas del Consell (en especial de Camps) y ningunean a la oposición, ya sea política, social o cultural, y que han servido para colocar a los periodistas más afectos al régimen y purgar al resto. Y sin olvidar la situación de las arcas del ente, que perfectamente podría declararse en quiebra.
Ante esta situación, y en un entorno de crisis, Mariano Rajoy, que se ve ya como presidente del Gobierno, ha dejado claro que está por la privatización de las televisiones autonómicas, un extremo que desde el Consell se ha negado en las últimas semanas. El caso valenciano es muy paradójico, ya que una buena parte de la programación que emite Canal 9 ya la realizan productoras externas, con el coste que ello conlleva. Por cierto, que a dichas productoras cada vez les cuesta más trabajar para el ente público, dado el alto nivel de deuda que tiene contraído con ellas.
Aunque a nadie debería extrañar esta forma de gestionar los recursos públicos. Miren sino la situación actual de la sanidad y educación valencianas, cada vez más degradadas y que "justifican" la cada vez más creciente "necesidad" de privatización de los servicios que se prestan en estas dos áreas, con cada vez más hospitales públicas de gestión privada, por un lado, y proliferación de barracones en escuelas públicas mientras se sigue primando a las concertadas.
¿Se acuerdan de las clases de Filosofía y del principio de acción-reacción? Acción: El PP desvirtúa los medios de comunicación autonómico. Reacción: El PP los privatiza.

viernes, 28 de enero de 2011

Nada que celebrar


En 2008, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmaba que el sistema público de pensiones de España era sólido. Algo más de dos años después, acaba de cerrar un pacto con CEOE, CEPYME, CCOO y UGT para reformar ese sistema tan sólido. Según el preacuerdo alcanzado, para jubilarse a los 65 años habrá que haber cotizado un mínimo de 38 años y medio. El período de cotización baja hasta los 37 años para los que se jubilen a los 67 años. En general, para recibir una pensión, por mínima que sea, se deberá haber cotizado un mínimo de 25 años, diez más que en la actualidad. Además, se endurecen las condiciones para las jubilaciones parciales y anticipadas.
Hasta aquí los hechos. Las consecuencias son devastadoras. Para jubilarse a los 65 años habrá que empezar a cotizar a los 26 años y medio, y para hacerlo a los 67, se retrasa esta edad a los 30. Sin embargo, uno de los detalles que no han tenido en cuenta los firmantes es que prácticamente nadie cotiza a la Seguridad Social de manera ininterrumpida durante su vida laboral. El contexto actual tampoco ayuda mucho: una tasa de paro juvenil superior al 40%; sueldos de miseria que en muchas ocasiones no llegan a los 1.000 euros mensuales; facilidades para una contratación precaria y un despido prácticamente libre.
Visto todo esto, ¿qué celebran sindicatos, Gobierno y organizaciones empresariales? ¿Dónde están los beneficios para los trabajadores? Y lo que es más importante: ¿Dónde queda el futuro para los que tienen que sustentar el sistema de pensiones en los próximos años? ¿Desde cuándo el recorte de derechos es algo que se celebra?
El PSOE no está solo en esta reforma, el PP ya ha anunciado que, en principio, se suma al acuerdo. A los populares no les hace falta justificar su presencia en este acuerdo. Ahora habrá que ver cómo justifica el PSOE ante su electorado este acuerdo. Los sindicatos ya lo han hecho. Otra cosa es que sus bases lo acepten. Se abona el camino para una larga estancia de la derecha en el poder. Atentos.

jueves, 27 de enero de 2011

Rajoy ya no engaña a nadie


Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular, hace tiempo que ya no engaña a nadie. Desde que asumió la presidencia de la formación tras la marcha de Aznar, mucha gente le presuponía otra manera de hacer las cosas, algo más civilizada que el equipo anterior. Pero desde hace ya algún tiempo Rajoy se ha quitado la careta.
Mucho se ha escrito desde 2004 sobre la verdadera cara de Rajoy, sobre si pesaba la sombra de Aznar y todo su equipo, sobre si Rajoy era realmente el presidente del PP y sobre si disponía de la autonomía suficiente. Las asonadas internas las resolvía con la parsimonia del que sabe que la solución aparecerá por sí misma tarde o temprano. Sus más fieles le pedían un golpe de timón más contundente con el que deshacerse del peso de políticas pasadas.
Siete años después, Rajoy se encuentra en uno de los momentos más dulces desde que es presidente del PP. Con las encuestas a favor, todo apunta a que será el próximo presidente del Gobierno en 2012, y se deja llevar. Tanto, que vuelven a oírse argumentos que parecían ya olvidados, como el de la conspiración del 11-M. La resucitó Arenas, y desde Génova no hacen sino avivarla. Rajoy nunca ha sido un moderado del PP, nunca ha sido de centro, y nunca se ha preocupado por hacer política de otra forma. Rajoy es el heredero de Aznar, y aunque en un principio pareciera que era un abanderado del centrismo político y que buscaba hacer las cosas de una manera diferente, sus acciones y omisiones no hacen sino demostrar que sigue la senda del anterior líder. No nos engañemos, el PP es un partido de derechas, pura y dura. La cuestión es que aún no saben qué derecha son, si la de Merkel o la de Berlusconi.

martes, 25 de enero de 2011

El PSPV sigue sin espabilar


Jorge Alarte tiene un problema. En realidad tiene más de uno, y más si revisamos las últimas encuestas de intención de voto en la Comunidad Valenciana. Sin embargo, el principal al que debería hacer frente es la comodidad en la que parece haberse instalado el Partit Socialista del País Valencià como miembro de la oposición.
Su llegada al frente de los socialistas valencianos no causó mucho revuelo, era algo anunciado. A pesar del tiempo transcurrido desde entonces, Alarte no ha sabido lanzar un mensaje crítico solvente que llegue a los sectores progresistas de la sociedad valenciana y que aglutine el descontento de buena parte de los ciudadanos de la Comunidad Valenciana con la gestión del PP al frente de la Generalitat Valenciana. La oposición del PSPV basa su sustento en las críticas de Ángel Luna al PP por el caso Gürtel, y poco más. Las propuestas de Alarte y su equipo en materia económica, social o cultural siguen escondidas en el cajón.
Es cierto que el apagón informativo al que somete Radio Televisió Valenciana al PSPV no ayuda en absoluto, pero me permito recordarle al líder socialista que en la Comunidad Valenciana no solo está RTVV, sino que dispone de medios de comunicación más que suficientes en los que hacer oír su voz. También dispone, no lo olvide señor Alarte, de la calle, el lugar por excelencia para los partidos de izquierda (porque el suyo lo es, ¿o no?), del contacto directo con el ciudadano, de las agrupaciones locales,... En definitiva, dispone de muchas formas a las que llegar al ciudadano.
Quedan unos cuatro meses hasta las elecciones municipales y autonómicas, cuatro meses de dura travesía en el desierto para Jorge Alarte y el PSPV. Porque ni 'pactos de estabilidad' de última hora con el PP ni críticas enlatadas en los medios de comunicación van a evitar el descalabro. Los socialistas valencianos siguen dormidos.

martes, 18 de enero de 2011

Camps se ríe de todos


Francisco Camps está de buen humor, de hecho lleva ya tiempo de muy buen humor. Siempre sonriente, feliz, contento por ser quien es y estar donde está. Poco importan los escándalos en los que se ve envueltos, la cuestión es transmitir felicidad.
Sin embargo, esa felicidad de la que hace gala el 'Molt Honorable' empieza a ser algo desagradable. Me explicaré. Hace poco estuvo en Bruselas para reivindicar el Corredor Mediterráneo. Hasta ahí, todo normal. Pero he aquí que algún periodista se le ocurrió preguntarle no por la citada infraestructura, sino por la evolución de sus problemas con la Justicia. Y he aquí que, en un renuncio, se capta la gran verdad, una verdad que es de sobra conocida por todos, pero que en esta ocasión es doblemente grave por su reconocimiento público: Reírse de los periodistas le da votos. Pueden encontrar toda la historia en este enlace.
Hace mucho tiempo que Camps se ríe de la prensa. Hace mucho tiempo que el presidente del Gobierno Valenciano se ríe de los periodistas no aceptando preguntas, y contestando lo que le da la gana cuando las acepta. Camps se parapeta en su servicio de comunicación de la Generalitat Valenciana, desde donde periódicamente lanza notas de prensa con los mismos tópicos día tras día, con las mismas mentiras día tras día, con la misma propaganda día tras día. Con eso, Camps demuestra su poca calidad democrática, lo poco que le importa el derecho a la información y la libertad de expresión, derechos básicos e inalienables en cualquier sociedad democrática.
Camps tiene un problema, sí, pero los periodistas de la Comunidad Valenciana también. Acudimos a sus convocatorias de prensa, reducimos nuestro papel a ser meros portavoces de la demagogia que lanza la Presidencia de la Generalitat Valenciana. En definitiva, nos convertimos en lo contrario de lo que deberíamos ser los periodistas. Y, sobre todo, esto es un toque de atención a los directores de esos medios de comunicación que, a pesar de los desplantes, las faltas de respeto y las zancadillas que día tras día se nos pone para hacer nuestra labor, siguen siendo voceros y portavoces de un poder político que está cada vez más seguro de que es intocable.

miércoles, 12 de enero de 2011

La tozuda realidad


Gobierno y sindicatos andan enzarzados en negociaciones para reformar el sistema de pensiones. Las amenazas de huelga general de CCOO y UGT han quedado diluidas en el interés de unos y otros en llegar a un acuerdo general. La última propuesta que Zapatero y su equipo han puesto encima de la mesa implican una jubilación a los 67 años después de haber cotizado 37 para cobrar la pensión máxima o jubilarse a los 65 años tras 41 cotizando. En el primero de los casos, como muy tarde habría que empezar a cotizar a los 30 años, mientras que en el segundo escenario habría que estar cotizando desde los 24 años. Habrán notado ustedes que empleo la palabra 'cotizar' y no 'trabajar', y enseguida entenderán la razón.
El sistema español de pensiones se sustenta sobre las cotizaciones, no sobre el tiempo de trabajo, y perfectamente se puede estar "trabajando" en una empresa sin contrato y sin cotizar. Y es que la realidad es muy tozuda, sobre todo con la crisis. Una buena parte de las pymes han echado el cierre, lo que se traduce en despidos, incremento del desempleo y un descenso de las cotizaciones. Por otra parte, las grandes empresas, para mantener beneficios, despiden y prejubilan a buena parte de sus plantillas, con lo que también bajan las cotizaciones. 
La gente joven que busca acceder al mercado laboral se encuentra con tres opciones. Opción A: comienzan a trabajar más tarde al ampliar su período formativo. Opción B: muy ligada a la A. A pesar de estar preparados, los contratos, sueldos y cotizaciones que se ofrecen desde las empresas son precarios, y en muchas ocasiones en sectores nada relacionados con esa formación. Opción C: dar el salto y trabajar en el extranjero, donde las condiciones laborales distan mucho de las españolas. En las opciones A y C el trabajador no cotiza nada; y en la B las cotizaciones son muy bajas.
La respuesta del Gobierno no es la de solucionar los impagos a las pymes por parte de la administración y la fluidez del crédito de los bancos; no es la de reformar un sistema formativo para hacerlo acorde a las necesidades empresariales, compatibilizando trabajo y formación y facilitando medidas en las que se cotice; no es facilitar una mejor cultura empresarial; no es gravar las rentas más altas con mayores cotizaciones al Sistema de Pensiones. La solución es ampliar por decreto la vida laboral, con el falaz argumento de hacer viable el sistema de pensiones para las próximas generaciones. Y yo me pregunto: ¿Dónde estaba la urgencia de esta reforma hace dos y tres años? ¿Dónde estaban los mercados entonces? ¿Tanto se ha degradado el sistema de pensiones en España?

lunes, 10 de enero de 2011

ETA y su ceguera habitual


El comunicado puesto encima de la mesa por ETA en el día de hoy no hace sino confirmar la ceguera y la cortedad de miras, amén de muchas otras cosas, que sus dirigentes atesoran. El "alto el fuego permanente, de carácter general" y "verificable por la comunidad internacional" no es sino otro brindis al sol, una salida hacia adelante de una organización que ha perdido todo sentido y que se ha convertido en un quiste que nadie sabe muy bien cómo extirpar, ni siquiera la propia izquierda abertzale, que no hace más que buscar fórmulas confusas y ambiguas para alejarse de su influencia. ETA se ha ganado a pulso la desconfianza, el escepticismo y el hartazgo de los habitantes del Estado Español. Sus diez llamadas a una tregua, rotas otras tantas veces, no hace sino confirmar que el deseo de ETA no es la paz ni la solución del conflicto político, sino su mera supervivencia.
Nadie cree que esta vez vaya en serio, nadie cree que esta vez sea diferente, y nadie cree que realmente sea una tregua permanente. ETA se ha encargado de disipar esa esperanza. En su nuevo comunicado, habla de verificar su decisión, y de que sean los agentes políticos y sociales vascos los que lleguen a acuerdos. Realmente, puede considerarse un paso más en relación a los otros comunicados de la banda, aunque tengo la impresión de que las buenas intenciones no van a servir esta vez. Además, ¿de qué sirve un alto el fuego verificable por la comunidad internacional si se sigue manteniendo la infraestructura armada? ¿Y qué pasa con el resto de actividades delictivas? ¿Pasan también a una inactividad permanente?
Si de verdad ETA quiere poner fin a la lucha armada que lo haga, es bien sencillo.

martes, 4 de enero de 2011

Año nuevo, aunque no para todos


Nuevo año y nuevos propósitos. Esa, al menos, es la idea que todos y cada uno nos hacemos al empezar un nuevo año, aunque, siendo sinceros, pocas veces los cumplimos. Imagino que como todos, el mismo Rodríguez Zapatero habrá hecho algún tipo de propósito de enmienda, sobre todo en lo referente a lo que hace o deja de hacer para frenar los efectos de la crisis. La adopción de políticas de derechas para mantener contentos a los mercados fue su opción en 2010, y para 2011 se me antoja que el rumbo va a ser muy similar.
Cifras macroeconómicas aparte, los números que más obsesionan ahora en La Moncloa son los del paro. España cerró el pasado año con algo más de cuatro millones de parados, y un ligerísimo descenso de unas 10.000 personas en diciembre. No sabemos si esto será suficiente para que el optimismo innato del que hace gala Zapatero aflore, aunque seguro que le permitirá esbozar una ligera sonrisa.
Sorna aparte, creo que el líder socialista tiene poco de lo que alegrarse. Hace algo más de un par de meses escribía en este mismo espacio que el PSOE, si quería llegar a las elecciones generales con alguna posibilidad, debía aclarar cuanto antes la incógnita de si Zapatero volvería a encabezar las listas socialistas. Las últimas encuestas dan al PP una ventaja abrumadora, y la proximidad de las elecciones municipales y autonómicas se antoja como una prueba de fuego en la que más de uno podría salir escaldado. Ahora más que antes, Zapatero debe anunciar su retirada y abrir un proceso electoral interno en el que se decida quién será el cabeza de lista. En diciembre anunciaba que ya tenía tomada la decisión, aunque sin desvelar nada más. ZP se equivoca con esta táctica. Esperar a ver si la situación económica mejora es fiar las escasísimas posibilidades del PSOE a un órdago que se sostiene con muy poco. Y aunque la mayoría del partido lo apoya en público, en privado ya empiezan a oírse voces críticas, en la que se pide una retirada (que cada vez será menos honrosa) que salve al PSOE de un descalabro monumental.