viernes, 15 de octubre de 2010

El verdadero debate


Una vez rescatados los 33 mineros chilenos, y una vez demostradas las muestras de "solidaridad" de todo el mundo, queda por abordar un debate que, aunque muchas veces repetido, no deja de estar inacabado. La seguridad para los trabajadores de la mina siempre ha sido precaria, y más en países con escasas garantías laborales y sindicales, como es el caso de Chile.
Un simple análisis de la situación nos ayudará a centrar el debate. En los últimos años, la Mina San José, propiedad de la Compañía Minera San Esteban Primera, ha sufrido unos 80 accidentes, en los que han resultado heridos y muertos muchos mineros. Fue clausurada hace tres años porque las medidas de seguridad e higiene eran deplorables. La reabren al año siguiente, pero sin las imprescindibles medidas de seguridad, como escaleras en el conduto de ventilación, que permitirían a los trabajadores salir de allí en caso de derrumbe. A todo esto hay que sumar que las autoridades no inspeccionaron la mina, demostraando una táctica muy extendida, la de la connivencia de empresas y Administraciones, que hacen la vista gorda en numerosas ocasiones, unas inspecciones que además pasan por alto el hecho de que la empresa no paga el seguro social a los mineros. Tras el accidente, y con la presión internacional encima, el Gobierno de Chile cierra 18 minas por falta de medidas de seguridad, lo que provoca que unos 300 trabajadores pierdan su empleo.
Y tras todo el circo, ¿qué ha quedado? Una proyección mediática que catapultará y volverá a enterrar a los mineros una vez se haya exprimido su historia, y una promesa del presidente chileno de enduerecer las exigencias de seguridad a las empresas mineras y de mejorar las condiciones de los trabajadores. Nada más, porque con toda seguridad no se cumplirán esas promesas.
A otro nivel, este debate sigue pendiente también en España. El aún presidente de la CEOE, Díaz Ferrán, volvía a soltar una perla por esa boquita que Dios le ha dado, algo así como que se salía de la crisis trabajando más horas y cobrando menos. Muy bien, señor Ferrán, y volveremos a las 70 horas semanales, sin días de descanso, sin derechos laborales, y de paso, que los niños vuelvan a trabajar, y cuanto más jóvenes mejor. ¿Para qué, señor Ferrán, para que un gestor como usted despilfarre y dilapide el patrimonio de las empresas y las declare en quiebra, sin pagar a sus trabajadores?
Por mucho que a algunos les pese, aún hay mucho que ganar en el terreno de las mejoras laborales, y más con empresarios como los dueños de la mina de Chile o el presidente de los empresarios españoles. Al tiempo.

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