lunes, 25 de octubre de 2010

¿Inmunes a la corrupción?

Interesante artículo de Ezequiel Moltó en El País Comunidad Valenciana. Razones por las que la corrupción no afecta electoralmente al PP de la Comunidad Valenciana

viernes, 15 de octubre de 2010

El verdadero debate


Una vez rescatados los 33 mineros chilenos, y una vez demostradas las muestras de "solidaridad" de todo el mundo, queda por abordar un debate que, aunque muchas veces repetido, no deja de estar inacabado. La seguridad para los trabajadores de la mina siempre ha sido precaria, y más en países con escasas garantías laborales y sindicales, como es el caso de Chile.
Un simple análisis de la situación nos ayudará a centrar el debate. En los últimos años, la Mina San José, propiedad de la Compañía Minera San Esteban Primera, ha sufrido unos 80 accidentes, en los que han resultado heridos y muertos muchos mineros. Fue clausurada hace tres años porque las medidas de seguridad e higiene eran deplorables. La reabren al año siguiente, pero sin las imprescindibles medidas de seguridad, como escaleras en el conduto de ventilación, que permitirían a los trabajadores salir de allí en caso de derrumbe. A todo esto hay que sumar que las autoridades no inspeccionaron la mina, demostraando una táctica muy extendida, la de la connivencia de empresas y Administraciones, que hacen la vista gorda en numerosas ocasiones, unas inspecciones que además pasan por alto el hecho de que la empresa no paga el seguro social a los mineros. Tras el accidente, y con la presión internacional encima, el Gobierno de Chile cierra 18 minas por falta de medidas de seguridad, lo que provoca que unos 300 trabajadores pierdan su empleo.
Y tras todo el circo, ¿qué ha quedado? Una proyección mediática que catapultará y volverá a enterrar a los mineros una vez se haya exprimido su historia, y una promesa del presidente chileno de enduerecer las exigencias de seguridad a las empresas mineras y de mejorar las condiciones de los trabajadores. Nada más, porque con toda seguridad no se cumplirán esas promesas.
A otro nivel, este debate sigue pendiente también en España. El aún presidente de la CEOE, Díaz Ferrán, volvía a soltar una perla por esa boquita que Dios le ha dado, algo así como que se salía de la crisis trabajando más horas y cobrando menos. Muy bien, señor Ferrán, y volveremos a las 70 horas semanales, sin días de descanso, sin derechos laborales, y de paso, que los niños vuelvan a trabajar, y cuanto más jóvenes mejor. ¿Para qué, señor Ferrán, para que un gestor como usted despilfarre y dilapide el patrimonio de las empresas y las declare en quiebra, sin pagar a sus trabajadores?
Por mucho que a algunos les pese, aún hay mucho que ganar en el terreno de las mejoras laborales, y más con empresarios como los dueños de la mina de Chile o el presidente de los empresarios españoles. Al tiempo.

lunes, 11 de octubre de 2010

Posibilidades, pocas


A año y medio de las próximas elecciones generales, el panorama que se le presenta al PSOE es muy negro. Las últimas encuestas le dan una diferencia al PP superior a los 12 puntos, y eso que la derecha de este país aún no ha presentado ni una sola propuesta económica real para salir de la crisis. Por lo que se conoce a estas horas, el PSOE perdería las elecciones de 2012 sin que el PP las hubiera ganado.
Este matiz es importante, y más si tenemos en cuenta que las soluciones a la recesión que ha puesto el PSOE sobre la mesa (llámense ayudas a fondo perdido a los bancos, medidas de ajuste que afectan a funcionarios y pensionistas, reforma laboral, proyecto de reforma del sistema de pensiones, recortes en inversiones, etc) provocan que una parte importante de su electorado más fiel haya huído en desbandada. A esto habría que sumar que ese otro electorado menos fiel, que baila entre los dos grandes partidos, prefiera votar a la otra opción antes que volver a otorgarle la confianza a los socialistas.
Y es que, hoy por hoy, el PSOE solo tiene dos posibilidades para optar a plantarle cara al PP en 2012. Por un lado, que la economía española haya vuelto a levantar el vuelo en los últimos meses del próximo año, una situación muy poco probable a pesar del espaldarazo del FMI a España y que va a dejar con la miel en los labios a más de uno. Por otro lado, que el candidato de los socialistas a presidir el Gobierno no sea Rodríguez Zapatero. En los últimos tres años, la popularidad de Zapatero ha caído en picado, algo que no parecen entender todavía en la cúpula socialista. Los electores socialistas piden a gritos un cambio, y mejor le iría al PSOE si de ver en cuando abriera las ventanas y escuchara lo que piensan sus militantes (miren sino las elecciones primarias de Madrid: los militantes dieron una lección al aparato).
La cuestión no es si el PP ganará las elecciones en marzo de 2012, sino si el PSOE y Zapatero reaccionarán a tiempo para dar un vuelco a la situación. A día de hoy, diría que no.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Eduación sexual a golpe de rosario


La decisión del Gobierno de Francisco Camps de paralizar los cursos de educación sexual en los colegios ha provocado reacciones de protesta en las comunidades educativa y sanitaria valencianas. Desde que la Iglesia Católica mostró su malestar antes del verano por los contenidos de esos cursos, al considerarlos una "visión muy reducida del ser humano", tanto la Conselleria de Sanidad como la de Educación, con el beneplácito del Molt Honorable, se han afanado en contentar a la curia suspendiendo esos cursos y "rediseñanado" sus contenidos, con la promesa de volver a retomarlos en enero.
Lo cierto es que no me sorprende la decisión. Desde la llegada del 'Beato Camps' a la presidencia de la Generalitat Valenciana, la Iglesia Católica ha gozado de privilegios como nunca lo había hecho y los colegios que controla han recibido ayudas y privilegios mientras la escuela pública sigue en decadencia. Sin embargo, la decisión de dar carpetazo a estos cursos es peligrosa en cuanto se priva a los jóvenes de una verdadera educación sexual plena (más cuando educadores y profesionales sanitarios coincidían en la idoneidad de esta formación), de dar a conocer a los chavales las posibilidades que tienen para evitar embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. Camps está empeñado en cambiar el modelo educativo, en dar carpetazo a la escuela pública fomentando la puesta en marcha de centros concertados y privados y en instaurar en colegios e institutos públicos una educación sexual retrógrada, más propia de la España franquista que de una sociedad moderna y avanzada.
La Curia Católica sigue en sus trece, sigue anlcada en actitudes del pasado, sigue queriendo condicionar la vida sexual de los demás desde su ignorancia, sigue estando en contra de cualquier cosa que signifique progreso, y más si pone en duda la infalibilidad de Dios y de todo el tinglado que tiene montado a su alrededor. Y, por supuesto, sigue anclado al poder como lo estuvo desde su creación. Allí se siente agusto, y más si hay gobernantes como nuestro President Camps, capaz de cualquier cosa con ganarse el favor de la Jerarquía Católica. Aunque Camps debería plantearse sus amistades, más teniendo cuenta los cientos de casos de abusos sexuales perpetrados por religiosos. ¿Qué legitimidad moral tiene la Curia Católica para hablar de educación sexual? Ninguna, por supuesto.