viernes, 14 de mayo de 2010

El PSOE no es un partido de izquierdas

Zapatero ha perdido las elecciones él solito, y a casi dos años para la siguiente cita electoral a nivel estatal. Muy pocas veces se da la ocasión de que un líder político cave su propia tumba (política, se entiende) de manera tan clara, y tras haber cometido una serie de errores garrafales.
Antes que nada, me gustaría dejar claro que no siento por Zapatero ninguna aversión personal, solo que el PSOE nunca me ha parecido un partido de izquierdas. Se dice de izquierdas, sí, y socialista y obrero, aunque cada vez va teniendo menos de lo uno y de lo otro. No negaré aquí que el ahora presidente del Gobierno tuvo bastantes aciertos con leyes de marcado carácter social, aunque en materia económica ha hecho aguas desde el principio, sobre todo en lo que llevamos de legislatura.
El hecho de no reconocer la crisis a tiempo le obligó a empezar a tomar medidas de forma improvisada y errática. Insufló una gran cantidad de capital a los bancos a fondo perdido, y mientras poco a poco la sociedad española ha ido desangrñandose, las entidades financieras no han dejado de tener beneficios.
Hasta hace poco, el Gobierno conseguía aguantar los embates. Pero he aquí que Grecia revienta (España invertirá 3.000 millones de euros en su recuperación), las bolsas caen y poco a poco las entidades económicas más importantes encienden la luz de alarma sobre la fortaleza del sistema español. Las revueltas en el país heleno y las cifras del paro (llegando a superar los cuatro millones de desempleados y una tasa del 20%) aceleraban la presentación de las medidas: recorte en el sueldo de los funcionarios este año y congelación para el siguiente; recorte de las pensiones; recorte del gasto farmacéutico; recorte del montante destinado a ayuda al desarrollo; supresión del cheque bebé; reducción de la inversión en obra pública; y eliminación de la retroactividad del cobro para personas dependientes. A esto hay que sumar que el Gobierno todavía no ha decidido si gravar las rentas más latas. Como se ve, unas medidas muy socialistas, muy obreras y propias de un "partido de izquierdas"
Mientras de fronteras para afuera aplauden las medidas, de fronteras para adentro se produce una especie de catarsis. Los sindicatos despiertan del letargo y no descartan una huelga general (más vale tarde que nunca) y el PP aplaude las medidas a pesar del "Se lo dije señor Zapatero" de Rajoy.
Mientras, funcionarios, pensionistas, madres que pretendían serlo (y sus familias), familias con miembros dependientes, empresas que dependen en gran parte de la obra pública y ONGs ya están pensando en no votar al PSOE en 2012.

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