jueves, 22 de abril de 2010

Resignación y alergia

Creo que el periodismo valenciano de estos días sufre un poco de ambas, la primera de manera directa y la segunda como efecto secundario. Me explicaré.
Hace poco, Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana, y José Blanco, Ministro de Fomento, presentaban en Valencia las inversiones para el desarrollo del nuevo Plan de Cercanías. Como es habitual, toda la prensa está convocada. Un servidor, periodista de profesión, también acudió al evento, no por un desmesurado interés por el estado de las cercancías en la Comunidad Valenciana, sino ante la posibilidad de poder preguntarle tanto a Camps como a Blanco aspectos más relacionados con mi campo de acción, como el acceso norte al puerto de Valencia o la situación por la que pasa la renovación de la Ley de Puertos. Pobre iluso. Y es que a la prensa no se nos permitió estar en la sala de la presentación, sino que estaba previsto seguirla por videoconferencia en otra sala. Mi primera reacción fue la de quedarme, aunque finalmente cogí mis trastos y me fui de allí.
Lo que sí me extrañó es que nadie dijera nada, que todos fuéramos a la sala con resignación. Y creo que, en buena parte, el periodismo valenciano tiene lo que se merece. Se empieza por acudir a comparecencias de políticos (sobre todo del PP) que no aceptan pregusntas, se sigue yendo a convocatorias en las que sólo hay un tiempo muy limitado para hacer preguntas, se continúa con una gran permisividad a aquellos que sólo contestan las preguntas que les son más fáciles, y se acaba permitiendo que a los periodstas se nos trate como a borregos, metiéndonos en una sala ajena a todo y con la nula posibilidad de poder hacer nuestro trabajo, convirtiéndonos en simples portavoces de la superioridad. Mi crítica no es hacia los trabajadores, sino a los que dirigen los medios de comunicación, aquellos que en su momento debieron plantars ey no mandar ni a redactores ni fotógrafos a cubrir pantomimas. Para eso ya están los gabinetes de prensa.
Y esto sin olvidar que la creciente alergia que está desarrollando el presidente Camps por los medios de comunicación aún nos impide desarrollar mejor nuestro trabajo, una alergia que nos convierte en simples 'correveidiles', en meros transmisores de la doctrina oficial. La calidad democrática de Camps es nula, sobre todo cuando es muy posible que los periodistas insitan en hacer su trabajo, preguntándole sobre el Caso Gürtel y poniendo en un compromiso al 'Molt Honorable' delante de José Blanco. Pero mi queja van también hacia Blanco que, día sí y día también exige comportamientos democráticos al PP.
En definitiva, creo que la clase política de este país (sobre todo PSOE y PP) tiene mucho que aprender en cuanto a calidad democrática y relación con los medios de comunicación.

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